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18:47h. domingo, 19 de septiembre de 2021

FEPECO lamenta que Román Rodríguez ejerza una política "estorbadora" con Tenerife

FEPECO no se sorprende que Román Rodríguez, vicepresidente del Gobierno de Canarias y su partido se muestren contrarios al Puerto de Fonsalía, porque entra dentro de su estrategia de frenar o ralentizar el crecimiento económico y el desarrollo social de Tenerife.
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Oscar Izquierdo presidente de la patronal provincial de la Construcción

Oscar Izquierdo presidente de la patronal provincial de la Construcción, no se sorprende que Román Rodriguez vicepresidente del Gobierno de Canarias y su partido político, se muestren contrarios al Puerto de Fonsalía, porque entra dentro de su estrategia estorbadora, para frenar o ralentizar el crecimiento económico y el desarrollo social de nuestra isla, porque no les interesa la potencialidad y liderazgo que pueda tener en el futuro, cuando disfrute de las infraestructuras viarias y aeroportuarias oportunas y con ellas Tenerife pueda permanecer en el liderazgo regional, que  en estos momentos se le está intentando vetar. Debería de aprender del Presidente del Cabildo de Tenerife Pedro Martín y del Consejero de Obras Públicas del Gobierno de Canarias Sebastián Franquís, que han puesto cordura, sensatez, altura de miras y servicio público por encima de la demagogia, electoralismo y populismo.

Cuando desde FEPECO, defendemos a Tenerife, con razonamientos certeros y verdaderos, enseguida se nos califica maliciosamente de insularistas, pero hay que recordarles a esos censores totalitarios, que también existe un insularismo, disfrazado de regionalismo, del cual, el líder de Nueva Canarias es uno de sus máximos representantes, hablando siempre de “canarismo”, cuando lo que esconde verdaderamente es perpetuar el desequilibrio interinsular. Al decir que el Puerto de Fonsalía, es “muy revisable” aduciendo razones ambientales, de coste, de tiempo y de oportunidad, se retrata en sus posicionamientos negacionistas contra nuestra isla, porque su único objetivo es engrandecer a Gran Canaria, donde el partido político que representa tiene su caladero de votos, que se les niegan sistemáticamente en Tenerife, donde su representación es testimonial.

Cuando desde el cargo institucional que ocupa, manifiesta que es “muy complicado” que el proyecto salga adelante, está dejando claro que se alinea con los noistas, con el fin de parar la ejecución de las obras públicas necesarias, para un funcionamiento dinámico de nuestra economía insular. Lo que él denomina “rechazo de la ciudadanía”, no es cierto, porque la inmensa mayoría de la sociedad tinerfeña y de las tres islas verdes, El Hierro, La Gomera y La Palma, quieren el Puerto de Fonsalía. Sólo una minoría ideologizada, representante del totalitario pensamiento único, compuesta y teledirigida por funcionarios en activo, en excedencia o jubilados, son los que se muestran contrarios. Por cierto, la inmensa totalidad de los empleados públicos no son noistas, en cambio, todos los noistas si son funcionarios.