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05:23h. miércoles, 21 de octubre de 2020

Hermigua, “antigua oficina de alborotos y desobediencia”

Y fue en Hermigua donde se fraguaron las directrices de diversos motines, pues en palabras del historiador José de Viera y Clavijo, era el lugar “antigua oficina de alborotos y proyectos de desobediencia”. 
Hermigua, “antigua oficina de alborotos y desobediencia”
Hermigua, “antigua oficina de alborotos y desobediencia”

Uno de los primeros pueblos fundados en La Gomera tras la Conquista de la Isla fue Hermigua, conocido en la época prehispánica como Armiguad, en el eje central del bando de Mulaga. Era un pintoresco enclave norteño, encajado entre montañas de laderas abruptas que ganó pronto renombre y prosperidad, con la ayuda del cultivo de la caña de azúcar y la fertilidad que le proporcionaba desde las alturas el frondoso bosque de El Cedro, con su eterno arroyo de aguas transparentes.

Cuentan los cronistas que en 1502 Guillén e Inés Peraza ya poseían dos ingenios de azúcar en el valle de Hermigua. En 1680 el pueblo contaba con 930 habitantes y 188 casas. Debido a la crisis vitivinícola ocurrida en el siglo XVIII, la economía se ve afectada seriamente, aumentando la emigración, y por lo tanto, se produjo un descenso considerable del número de habitantes.

En las Constitucionales Sinodales del obispo Pedro Dávila y Cárdenas, de 1737, se describe Hermigua de la siguiente manera: “Tiene este lugar su iglesia, muy pobre pero decente, su cura y dos ermitas, que son de San Marcos, en el lugar de Agulo, y la de Santa Catalina, en el valle, y más de 300 vecinos, entre este Valle y el de Agulo”.

En La Gomera en general y en Hermigua en particular, esta centuria fue un periodo especialmente duro para la población, que terminó abocada a la emigración a Tenerife o a América.

La crítica situación de la sociedad gomera desde finales del siglo XVIII se manifestó en las fuertes tensiones sociales, encabezadas por la élite rural y encaminadas a la derogación del régimen señorial y la adscripción de la Isla a la jurisdicción de la Corona.

Y fue en Hermigua donde se fraguaron las directrices de diversos motines, pues en palabras del historiador José de Viera y Clavijo, era el lugar “antigua oficina de alborotos y proyectos de desobediencia”. El mayor de los motines se produjo en el verano de 1762 y comenzó en la playa de Santa Catalina, donde se reunieron personajes de los diferentes estamentos sociales, entre los que destacaban los religiosos dominicos, clérigos, regidores militares y gentes del común. El fracaso de éste y de los anteriores intentos de zafarse del régimen señorial, como las sublevaciones de 1699 y 1744, impedirán el desarrollo social y económico de La Gomera.

En el año 1812, acabado el régimen señorial en la Isla, se constituyó Hermigua como ayuntamiento.