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15:11h. lunes, 29 de noviembre de 2021

No esperes algo sin hacer nada, o viceversa

Siempre he tenido la manía de leer y de leer mucho…

Generalmente, suelo devorar casi cualquier cosa que me encuentro y no discrimino mucho ya que tengo la teoría de que de todo se puede sacar algo provechoso (en ocasiones se cumple y en otras, la verdad es que no).

Las historias que siempre me fascinan son las de grandes seres humanos (femeninos o masculinos) y me encantan, por lo que tienen de ejemplo a seguir, de aliciente… He terminado hace poco “El largo camino hacia la libertad” una biografía de Nelson Mandela.Pero siendo rigurosos… ¿puede uno llegar a parecerse a Nelson Mandela? Jamás; ¿puede uno llegar a compararse a la mitad de lo que supuso Nelson Mandela? Pues tampoco; ¿Puede uno llegar a significar la milésima parte de lo que él significó para el planeta? Me imagino que no… Y lo más curioso de todo, es que eso no importa. Lo que de verdad cuenta es que tratando de ser como él, ya estás mejorando… 

Es como caminar en busca del horizonte, nunca vas a llegar, pero te mueves y mientras vas avanzando, vas creciendo, superando obstáculos… Lo que cuenta es el movimiento. Eso es lo verdaderamente importante. Moverse.

No pasó ni un rato desde que La Gomera Se Mueve sacó una campaña en Change.org para apoyar la denominación de la miel de palma y aparecieron los cenizos, los agoreros; que eso sí, están ahí cada vez que algo se propone, son fieles… Ellos siempre lo harían mejor, pero no lo hacen; nunca le ven el sentido; siempre intuyen en toda iniciativa intereses oscuros, ansias de poder, movimientos subterráneos…

¿Pero para qué hacen nada, si eso no va a ninguna parte? Son personajes tóxicos que no se mueven y lo que es peor, les molesta el movimiento ajeno. ¿Somos de verdad conscientes de la cantidad de injusticias que se han podido reparar con una simple firma? Creo que no ¿Y si no se consiguiera nada, qué perderíamos? ¿30 segundos? ¿Es tan grande la pérdida?

El tema de la miel de palma me indigna bastante porque toca de lleno a Alojera, que es mi barrio y prácticamente, le quita la comida de la boca a muchas familias… pero es un problema gomero; lo que pasa es que en esta isla nos han dividido tanto que pensamos que el problema de la miel afecta a Alojera, el de la línea interior a Valle Gran Rey, el de la travesía del norte a Hermigua, el de la cofradía de pescadores a Playa Santiago… y no nos percatamos de que los atropellos que se producen en nuestra isla nos afectan a todos y si no lo hacen ahora, lo acabarán haciendo. Y la pérdida no es solamente económica, sino también cultural, lingüística, social… Un atraso a todos los niveles. Cuando alguien hace algo bueno, yo le aplaudo.

Cuando alguien hace algo digno de mención, tiene mi reconocimiento. No tengamos las miras cortas y aprendamos a ver sobre el ramaje… Cuando alguien critica ¿por qué lo hace? ¿qué intereses tiene? ¿por qué algunos siempre ponen palos en las ruedas? ¿por qué ninguna iniciativa les parece correcta? ¿No habrá ahí intereses particulares, antes que colectivos? Reflexionemos sobre ello y sobre todo: movámonos.