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10:51h. lunes, 06 de diciembre de 2021

Sinceramente…

Cuando empezaron a proliferar los medios digitales o periódicos en los que podías expresar tu opinión, dedicaba bastante tiempo a leer las opiniones de la gente, ya que pensaba que era un buen medio para conocer por dónde iba el pulso de la actualidad. 

Con el paso del tiempo he llegado a la conclusión de que salvo en honrosas ocasiones, este ejercicio es una enorme pérdida de tiempo y no solamente no te sirve para mejorar, sino lo que es peor, te empobrece y te entristece ver la calaña de personajes que hay en nuestra sociedad.

Ante un accidente de un ciclista, siempre aparecen los de… los ciclistas no respetan nada, aunque no sepan cómo fue. Y ante un accidente de tráfico aparecen automáticamente los del… seguro que iba borracho o drogado, sin tener tampoco la menor idea.

Ante una mala acción de un profesional, aparecen los generalizadores… los maestros son unos vagos, o los médicos o los policías… todos son condenables e insultables por una cosa que me pasó a mí con uno en concreto o por una cosa que me contaron, que ni sé si es verdad.

Ante cualquier noticia sobre emigración, derechos sociales o huelgas… aparecen malas personas y parece que hay muchas, criticando lo que se hace porque a mí me viene mal caprichosamente, léase que por una huelga hoy no abre el Corte Inglés y no pude comprarme un bolso, pues a despotricar sobre los huelguistas, que si son vagos, avariciosos… aunque lo que pidan sea legítimo, no pasa nada, me molestan.

Si hay una noticia política, me callo como una muerta si no favorece a mi partido y si es de otro partido político, saco todo el arsenal.

Si la noticia es deportiva y toca a algún deportista español, la consigna es faltar el respeto y llamar paquete, basura o despojo humano a alguien que lleve a sus espaldas un par de mundiales.

Eso sí, si se habla de los carnavales, por ejemplo, nunca critiques nada o corres el riesgo de ser linchado digitalmente. Esa es la línea roja, junto al CD Tenerife, la UD Las Palmas y la construcción desaforada de hoteles porque da empleo, aunque sea de escasa calidad y un engañabobos que ya conocemos de sobra y a costa de destruir nuestro futuro, pero si te etiquetan de ecologista, estás fundido.

Yo ya venía intuyendo todo este tipo de cuestiones, pero un dato en concreto me lo dejó todo aclarado definitivamente… un día leí que Cuba estaba a punto de descubrir una vacuna contra el cáncer de pulmón y tal noticia tenía 3 me gusta y ningún comentario; seguidamente se publicaba la noticia de que a un muchacho le dio por nadar desde Santa Cruz al Médano y dicha noticia tenía 238 me gusta y unos 80 comentarios de admiración. Sin desmerecer la gesta del muchacho, está claro que su contribución a la humanidad era algo inferior a la de Cuba, pero curiosamente, a la gente le importaba más.

Es decir, vivimos en una sociedad que prima las gestas individuales sobre las colectivas y las gestas físicas, sobre las intelectuales… sinceramente hemos sufrido una involución y volvemos a estar con unos códigos sociales no muy diferentes a los cromañones. Aparte de que nos creemos intelectuales por saber manejar aparatos, un poco como monos amaestrados, al tiempo que no utilizamos nuestro cerebro nada más que para funciones primarias…

En fin… descorazonador. Es por todo esto y más, por lo que ya no pierdo mucho tiempo leyendo opiniones y es una pena porque siempre hay gente que sin fanatismo, con espíritu crítico y con espíritu constructivo y no destructivo aporta cosas dignas de ser leídas… pero claro, tenerte que meter el 95 % de despropósitos para llegar a catar lo interesante, es perder salud.