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06:42h. Miércoles, 08 de abril de 2020

Blanca Pérez, borracha , camicace …pero en el cargo...y “mejorado”

La impunidad asquerosa de la que goza la clase política es tal, que ya ni se ruborizan cuando les pillan borrachos, conduciendo en sentido contrario o llevándoselo calentito.

La impunidad asquerosa de la que goza la clase política es tal, que ya ni se ruborizan cuando les pillan borrachos, conduciendo en sentido contrario o llevándoselo calentito.

Gracias a los periódicos y a la televisión hemos conocido escándalos tan sonados como el fondo de Reptiles, el caso Gürtel, el caso Malaya y así un largo etcétera de corruptelas, metidas de mano en la lata del gofio que en los ultimos años se han contagiado como la peste y que han salpicado a algo que parecía lo único decente en este país, la Corona con el “caso Urdangarin”.

Pero no crean ustedes que estos casos tan conocidos y mediáticos han sido los únicos en los que cada vez mas, la corrompida clase política española se han visto envueltos, no, ni muchísimo menos.

Estos son solo los más difundidos por los medios pero son la punta del iceberg de la montaña de trapos sucios que se esconden en los diferentes gobiernos que pululan en la patria.

Aunque sin tanta repercusión mediática, tenemos casos de concejales en suelo peninsular que se han ido de putas, bueno mas bien de putos, con la tarjeta del Ayuntamiento con cargo a los contribuyentes del mencionado consistorio, otros que aprovechando que son ediles del Área Urbanística han re-calificado su parcela sin pudor alguno y los muchos que se han hecho un palacete a costa de los fondos de todos.

Pero no piensen que en Canarias estamos a salvo de la epidemia que corroe los cimientos de esta sociedad, pasota con estas actitudes, ensimismada con los problemas de Belén Esteban o el conflicto matrimonial de Nacho Polo y Víctor Sandoval.

La perdida de valores, la falta de honradez, el espíritu de lucha por unos ideales han sido minados en la ciudadanía hasta el punto de crear esta sociedad mayoritariamente ausente y conformista con lo que le rodea, producto de haber vivido una época de vacas gordas en la que todos estos ladrones, vagos y maleantes disfrazados de servidores públicos hicieron de la política su modo de vida a sabiendas que la ciudadanía estaba entretenida en otros menesteres.

Para nada, aquí en el país de las Afortunadas la prensa nos sorprende cuando puede con casos en los que los privilegiados de este siglo, no contentos con sus emolumentos, se meten en berenjenales y sacan la vena de la impunidad de la que se han procurado revestir para campear a sus anchas cometiendo toda suerte de delitos sin que sufran la mas mínima condena.

Conocidos es por todos el caso que hoy nos ocupa , motivo de esta opinión, en la que una concejala de La laguna en Tenerife, conducía por la Avenida de los Menceyes su vehículo tajada como una mona y en sentido inverso, en una espectacular fuga.

Si bien esta “gracia” le ha costado a la susodicha lo mismo que a cualesquiera del resto de ciudadanos, (no si antes intentar y emulando al tal conocido “Cachuli” (Julián Muñoz), persuadir al agente espetándole aquello de “No sabes con quien te estas metiendo” y solicitar que hablara con su homónimo el Concejal de Seguridad para “arreglar el “asuntillo”) una multa y retirada de los pertinentes puntos.

Pues pese a todo esto sigue la señora en su cargo aunque haya hecho con su actitud flaco favor a la casta a la que pertenece, induciendo con su ejemplo a pensar que los políticos están sobre el bien y el mal.

Y si de juzgado son estas actitudes de los que se suponen deben dar ejemplo de conducta intachable, mas lo es aun que encima no dimita sino que ostente otro cargo, que su bien amado alcalde ha tenido en gracia concederle.

La oposición por su parte, echa un basilisco, pidiendo en los medios su cabeza... pero de poco sirven las protestas cuando las mayorías se convierten en dictaduras y el sentido común ha hecho huelga en los Gobiernos Municipales...

Solo ha faltado concederle una medalla...quizás la próxima, quizás.