Buscar
viernes, 24 de junio de 2022 20:58h.
Opiniones

Podría ser peor…

Desde que tengo uso de razón, siempre escuché de labios de los señores mayores de mi pueblo un dicho que venía a ser así “mientras tengamos gofio y queso, escapamos…”

Y era lógica esa forma de pensar, porque eran personas curtidas por la miseria, personas estoicas y acostumbradas a convivir con la penuria. Se criaron bajo esa mentalidad.

Lo curioso, es que esa mentalidad arraigada, parece haberse ido transmitiendo a lo largo de los años, en muchas capas de la sociedad gomera. El sufrimiento como modo de vida. La fatalidad, el destino inalterable, la capacidad de aguante… Y sufrir cuando no queda más remedio, es ley de vida; pero aguantar, teniendo en tus manos el poder de cambiar tu suerte, es un ejercicio inútil. Solo entendiendo esto, se puede comprender que cuando nuestro empleado-presidente Curbelo, aparece diciendo en una entrevista, literalmente que “en Canarias faltan políticos de vocación” nadie se rasgue las vestiduras. Ningún ser humano, haga alusión a tamaño desatino…

Porque, que un hombre hable de vocación política, cuando según la Guardia Civil (presuntamente) ha multiplicado su patrimonio por cinco y sus propiedades inmobiliarias se han disparado, creo que merece como mínimo algún comentario. O que opine, el señor Curbelo, sin conocimiento de causa, sobre la extracción del petróleo, mientras que, su propio partido desde Lanzarote le dice que se calle el hocico y se meta en sus asuntos; o que cuando se le pregunta por si va a presentarse a la elección, se ría… todo ese tipo de cosas, que solamente puede resistir un pueblo que está acostumbrado al abuso de autoridad y al desprecio, al estoicismo inútil.

Ya comenté hace mucho tiempo que la política de Saloon y de Far West, no puede seguir llevándose a cabo en el siglo XXI; que hay que poner más cerebro y menos testiculina, porque de lo contrario, las cosas no marchan. Pero nuestro empleado-presidente, sigue empeñado en conducir por el carril contrario y al ver que los demás vienen de frente, piensa que él es el único que tiene razón. Se le ha dicho de veintemil formas distintas “la política de subvenciones no funciona”; “que La Gomera esté sostenida con dinero público y no produzca casi nada, es un disparate”, pero él sabe más que nadie…Hasta Wladimiro Rodríguez Brito, exconsejero de agricultura, ha criticado la decadencia de ésta en la isla, pero ¿quién es ese indocumentado? Ya se sabe, los que discrepan son todos tontos, los únicos inteligentes son los que van conduciendo en dirección contraria y los cuatro arrimados chupándose las subvenciones. Y la isla aguantando…

Me produce desasosiego que un pueblo que podría aspirar a todo, se llegue a conformar con las sobras, con los desechos… como el mendigo Lázaro “que estaba echado a la puerta del banquete, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico” El pueblo gomero, que de su dinero pone la mesa y de su dinero, también pone los manjares, se conforma con las sobras (que se suelen traducir en limpiar alguna cuneta durante seis meses).

Esa mentalidad arraigada de “podría ser peor..” está destrozando el futuro de la isla y acabando con sus posibilidades. Solo un pueblo que aguanta estoicamente, resiste ver a Julio Cruz en “El Envite” defendiendo como gato panza arriba las políticas (estúpidas) de Paulino Rivero; o soporta Fernando Méndez y camarilla vacilen por esos mundos de Dios, que si ahora China, que si Rusia, que si la isla de Juist… con el dinero de los habitantes de la isla con más paro de Canarias. O que unas oposiciones, que en cualquier otro sitio son rutinarias, acaben en amaños y denuncias…solamente un pueblo con muchas tragaderas, aguanta esto.

Y a lo mejor se podrá seguir aguantando ¡quién lo sabe! Y vendrán otras elecciones y se empadronará a gente en chiqueros y garajes y la agonía se prolongará… o la UE enviará otras cuatro perras y como esta vez me toca a mí (aunque mis vecinos estén comiendo piedras) miraré para otra parte y seguiré aguantando…

Nadie sabe hasta qué punto se seguirá resistiendo inútilmente, sin sentido… Nadie sabe cuando se apelará al orgullo, porque aunque hay gente que diga que “el orgullo no se come”, yo digo que “las veces que se come (aunque sean menos) la digestión que se hace, es maravillosa”

Pedro Rodríguez (La Gomera Se Mueve)