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06:15h. Jueves, 17 de octubre de 2019

Señor Rajoy: es usted un mentiroso y un cobarde.

Soy funcionario del Gobierno de Canarias. Concretamente soy profesor de secundaria. He pasado dos días en La Gomera (en compañía de mi novia y mi familia) y, al volver a Tenerife, me he encontrado con las medidas que ha tomado el inepto y mentiroso de Rajoy. Estas medidas van en contra de los parados, los pensionistas, los funcionarios y, en general, contra los más débiles.

Soy funcionario del Gobierno de Canarias. Concretamente soy profesor de secundaria. He pasado dos días en La Gomera (en compañía de mi novia y mi familia) y, al volver a Tenerife, me he encontrado con las medidas que ha tomado el inepto y mentiroso de Rajoy. Estas medidas van en contra de los parados, los pensionistas, los funcionarios y, en general, contra los más débiles. Dado el estado de las cosas, me gustaría decirle al Sr. Rajoy lo siguiente:

1.- Sr. Rajoy. Es usted un mentiroso y un servidor de los banqueros-financieros, además de un súbdito de Angela Merkel que ha creado un IV Reich para dominar a Europa con el Euro (como gomero, me repugna que una persona de esta catadura moral vaya a hacer senderismo a La Gomera). Usted, Sr. Rajoy, no representa a los españoles ya que prefiere humillarlos y empobrecerlos para favorecer a los hijos de perra de la Banca.

2.- Sr. Zapatero (o Sr. Rubalcaba) y Sr. Paulino Rivero. Ustedes pueden ser descritos de igual forma que el personajillo de La Moncloa.

3.- De nuestro presidente canario Paulino Rivero y de su gobierno de COALICIÓN CANALLA (más conocida por Coalición Canaria) no digo nada más porque espero tener una sentencia a mi favor dentro de un par de años que obligue a dicho gobierno a reconocer todo el daño que ha hecho a mi familia (como resultado de sus políticas de recorte en Sanidad).

4.- LOS POLÍTICOS DE ESTE PAÍS SON TODOS UNA PUTA MIERDA.

5.- Es absolutamente indignante, Sr. Rajoy, que usted persiga a los débiles y no haga asumir a los poderosos el coste de la crisis (QUE ELLOS PROVOCARON).

6.- Como funcionario de carrera que soy (le recuerdo, con oposiciones ganadas en igualdad de mérito, capacidad, publicidad y transparencia) y no como uno de los cientos de miles de ENCHUFADOS, cuyo mérito es tener un carné político y aplaudir en los mítines, me parece increíble que nos tome como chivos expiatorios de la crisis. No sólo nos quita la paga extra de Navidad sino que, según usted, no podemos quejarnos. Yo, Sr. Rajoy, NO LE DEBO NADA A NADIE, solamente a mi familia y a mis maestros y profesores. Luché en unas oposiciones duras a las que cualquiera se pudo haber presentado. ¿Tengo que pedir perdón por estudiar y sacrificarme en la vida? ¿Sabe cómo aprobé, Sr. Rajoy? Básicamente por el tremendo grosor de mis COJONES, mientras otros vivían la vida y algunos analfabetos (con todos mis respetos) ganaban más que un cirujano en la España del pelotazo de su amigo Aznar. ¿Lo recuerda? Usted fue ministro y creo recordar que vicepresidente en esa época del dinero fácil que ha destruido los valores de este país. ¿Acaso vimos los funcionarios de carrera, no se olvide de la distinción con los enchufados que hice al principio, un solo Euro de todo ello? NO. Es más, siempre nos subían menos que el IPC, con lo que, año tras año, perdíamos poder adquisitivo. También con el inútil y pusilánime de Zapatero, no se le vaya a ocurrir a usted insultar mi inteligencia llamándome sectario o fanático, como todos esos que están afiliados a partidos políticos por la sola razón de buscar un cargo. Esto último, unido a la avaricia de banqueros y financieros, ha sido lo que ha llevado a España al desastre, NO LOS FUNCIONARIOS DE CARRERA. ¿Por qué hemos de pagar por lo que no creamos? ¿Por qué hemos de pagar si no vimos un Euro del boom inmobiliario? Usted es funcionario de carrera (Registrador de la Propiedad), ¿piensa que es justo que paguemos o es que usted es un acomplejado que entró por enchufe en su tribunal de oposición? NO ES MI CASO NI EL DE LA MAYORÍA DE MIS COMPAÑEROS. ¿Lo entiende usted?

Sigan ustedes engañando a la tremenda cantidad de estúpidos y sectarios que hay en este país ("numerus stultorum infinitus est", como decía el clásico) pero siempre habrá una cantidad de españoles que piensa, que reflexiona, que lee, que no son sectarios y que escuchan, que saben cómo funcionan las cosas. Una cantidad de españoles para denunciar a TODOS los políticos-banqueros-grandes empresarios que han arruinado el futuro de los españoles.

7.- Ya que usted parece que no da más de sí y su enorme tropa de asesores y enchufados no quiere tomar el toro por los cuernos (ya que no les interesa acabar con el clientelismo y con este sistema corrupto de autonomías, cabildos, diputaciones provinciales, ...) le doy de forma gratuita, ya ve que no soy rencoroso, las siguientes ideas para acabar con la crisis y el cachondeo generalizado en un país sin valores y que ha perdido el norte:

Todo cargo electo podrá estar en política un máximo de ocho años. La política es un trabajo para contribuir a la sociedad y no ésta al político. Deber ser, por lo tanto, inherentemente coyuntural. Una vez acabado ese plazo, el político deberá volver a su trabajo. Nada de cambiar de cargo en política.

Todo cargo electo deberá seguir el principio de “una persona, un sueldo”. No podrá tener más de un sueldo y deberá tener dedicación exclusiva. Nada de dietas, ni gastos de representación, ni pensiones vitalicias, ni nada por el estilo. Los políticos tienen que dar ejemplo. Preferiblemente a las buenas o, si no, a las malas.

Ningún político cobrará más que el presidente del gobierno

Ningún concejal de ningún ayuntamiento cobrará igual o más que un cirujano o un profesor universitario.

Reducción drástica de los coches oficiales. Sólo lo tendrán los políticos con problemas de seguridad por su cargo.

Fiscalización judicial del dinero y propiedades de los cargos electos antes de los mencionados ocho años y después de salir de la política. Si tuviese acciones, estarían “congeladas” hasta que abandonara la política.

Si un político es condenado por corrupción, no dejaría la cárcel hasta haber devuelto lo robado hasta el último céntimo y haber cumplido una pena ejemplar. “El que la hace, que la pague"

Aumentar de forma exponencial los inspectores de Hacienda y las penas por delitos fiscales. En este país se defraudan unos 60.000 millones de Euros al año. ¿Alucinante, verdad?

Devolver al Estado las competencias en Sanidad, Educación y suelo. En los dos primeros casos, las Comunidades Autónomas han hecho lo que han querido y han convertido todo esto en unos Reinos de Taifas. En el último caso, los ayuntamientos se han convertidos en nidos de corrupción.

Supresión inmediata de las 20 televisiones autonómicas por ser solamente un instrumento de propaganda del gobierno autonómico de turno.

Eliminación de TODOS los cargos a dedo. Hay funcionarios de carrera de sobra para hacer esa labor.

Inspección meticulosa de todos los funcionarios de carrera. Expedientes disciplinarios para echar a la calle a todos los carotas y vagos.

Dotar a los profesores y personal sanitario de autoridad pública. Aquel que agreda o insulte a alguno de ellos sin motivo aparente, multa dura con intención ejemplar.

Control meticuloso y constante de las entidades financieras y de los movimientos bursátiles. Penas durísimas para aquellos que especulan y destruyen familias por su codicia desmedida y su egoísmo.

Plan integral de ayuda a las Pymes como creadoras de riqueza. Rebaja de impuestos por creación de empleo y llegar a acuerdos para que más estudiantes de FP hagan más prácticas. En ese mismo sentido, vigilancia mediante inspección de actitudes empresariales rayando en la esclavitud de los empleados o actitudes de vagancia de éstos últimos. En este país hay mucho negrero y, en el otro extremo, mucho gandul.

Conciencia en la clase política de que nadie tiene que quedarse sin sanidad, educación o justicia por falta de dinero. Los dineros públicos tienen que destinarse, sobre todo, a esos tres pilares. El resto, que lo marque el mercado, aunque vigilándolo muy de cerca (sobre todo el precio de la vivienda).

A los políticos se les exigirá, al menos, una carrera universitaria y, sobre todo, años de experiencia laboral antes de entrar en política. Nadie accederá a la política con menos de 35 años.

Listas abiertas en todos los partidos. Hay que acabar con la partitocracia. En este sentido, claridad en las finanzas de los partidos políticos y vigilancia de sus relaciones con los bancos.

Aumento de las ayudas a los más desfavorecidos y mano dura con la delincuencia común. “Las ayudas para los que tienen valores y no para los clásicos golfos de barriada”

En relación a lo anterior, más protección jurídica para los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado.

Aumento de las becas para los buenos estudiantes de familias pobres. “Sólo la formación les hará libres”. Control de que ese dinero es para su formación y desarrollo personal.

Fomentar la formación en el campo de la ayuda a la tercera edad.

Separación real de los tres poderes del estado. “Montesquieu ha resucitado” parafraseando a Alfonso Guerra.

Censura (consensuada en el parlamento) de los medios de comunicación. Todo lo que no favorezca una mínima ética general, no se emitirá.

Volver a la cultura del esfuerzo, la superación personal y el sacrificio. En relación a esto, volver a una economía real mimando a las PYMES que creen tejido social y castigar al máximo la economía especulativa-financiera.

Si usted fuera un estadista NUNCA permitiría lo que les está pasando a los españoles. Pero sólo es usted un politicucho de tres al cuarto sin ninguna capacidad para ser valiente y evitar el dolor a los españoles. Usted, Sr. Rajoy, prefiere favorecer a los bancos y a la casta parasitaria: los políticos.

Espero que algún día los españoles le hagamos pagar por lo que ha hecho (al igual que Zapatero, Rubalcaba, Paulino Rivero, etc, no vaya usted, insisto, a insultar mi inteligencia llamándome sectario). Lo dicho, espero que usted y todos los demás lo paguen. Y no precisamente en las urnas.