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06:22h. sábado, 25 de septiembre de 2021

Agulo, capital Las Mercedes

OSCAR MENDOZA OPINIÓN
“La fe hacia nuestra virgen se acentuaba en esos días y todo parecía más religioso, más apaciguado, más hacia el interior. Yo, primero creyente por obligación y después agnóstico por convicción, todavía recuerdo el incienso de la iglesia, los cantos de las bellas voces de nuestras princesas, Sofía Morales, por ejemplo, el recogimiento previo a la verbena, empezar a darse la paz en el templo sagrado y acabar abrazados ante unas copas de vino en cualquier ventorrillo presidido por el olor a carne de cochino y decorado con pencas”

La Gomera que no me gusta

“Hablo con mi querido Juanito Lilia y me explica todo ello con un pensamiento demoledor, revelador, nítido: mientras que la mayoría de los gomeros no tengan un medio de vida que sea independiente de la política no habrá libertad absoluta en la isla. Lo medito ahora, mientras lo escribo, y estoy seguro de que la mayoría de los que leerán esto estarán de acuerdo.”

Subir Los Pasos, bajar El Roquillo, bañarse en El Pescante.

“Empiezo a subir Los Pasos, paso a paso, disfrutando de cada apoyo y de cada vistazo hacia adelante aunque el corazón, cosas de la subida, se acelera como cuando eras joven y bailabas con esa chica guapa mientras todo se apagaba alrededor. El sol golpea mi espalda y mi cuello, me hace ver que estamos en verano y que sí, que hace calor, pero también hay más luz para apreciar cada línea de mi pueblo, cada roca pisada y pisada por miles de personas, cada hierba nacida en el terruño, en Agulo, en el rinconcito de jardín tropical, que diría el gran Miguelito.”

Cuando desde Agulo saltamos a Alojera

“Despegamos hacia el norte, más al norte, mucho más, hacia sitios que él conoce y que Carlos y yo no conocemos, territorios inhóspitos para los que no somos cazadores y pescadores, para los que, siendo gomeros, no conocemos casi nada de nuestra isla”

Faltan las palabras

“Estoy seguro que le ha pasado a mucha gente. O no. Si no es así, esa gente que dio y no guardó nada constituye un ejemplo a seguir por éste que teclea y que se guardó palabras que no debió guardarse. Si leen esto y son jóvenes, tal vez saquen una lección para la vida. Si no son tan jóvenes, seguro que han actuado mejor que yo.”

Los abuelos deberían ser eternos

“Pero, además de todo ello, hay algo más, mucho más, cosas que no tienen precio pero sí mucho valor, situaciones y momentos que formarán parte de esos pequeños locos bajitos y de ésos que ya peinan canas.”

La Laguna Grande

“Hay un lugar en el centro de nuestra isla, en el centro de nuestro parque, en un lugar sin árboles pero rodeado de ellos, en un sitio donde los recuerdos tienen olor a carne de cochino y risas en familia. La Laguna Grande, grande no por ser laguna sino por ser ese espacio donde, siempre, fuimos felices con la energía de no saber que lo éramos.”

Un bisturí para abrir el pasado

“Empiezo a leer con la imagen de Leoncito en mi cabeza, esa persona con talento y con talante, ejemplo vivo de la bondad, agulense de pro del que nos aprovechábamos para un diagnóstico certero, gomero universal por la gracia no de Dios sino de la justicia. Él, hace mucho, vino a verme cuando yo era un niño, tranquilizando a mi madre respecto de una operación. Esa sonrisa amplia y esa destreza con las manos eran el bálsamo para los que, neófitos en la medicina, necesitábamos de su magisterio como galeno. Hablaba como manejaba el bisturí, con precisión y generosidad.”

Mesa para cinco en Agulo.

“Rafael, Fran y yo hablamos poco y preferimos escuchar. Historias de familia que nunca debieron suceder, anécdotas de obras de teatro en la iglesia y de travesuras que iban un poco más allá, observadas ahora como algo banal y lejano. Personajes de Agulo con sus más y sus menos, fechorías varias que carecen de importancia porque hace mucho que sucedieron, guiños a un pasado remoto pero rico. Había más gente y, por ende, pasaban  más cosas.”

El pescante y la vida.

“La luz, intensa y amarilla, dibujaba allá y lejos el contorno del Teide y el mar, aquí y cerca, nos llamaba para unirnos a él, sal y agua que mojaba nuestra piel, chapuzones sin fin, miradas cómplices de amistad y algunas hacia esa chica que no era amiga porque querías que fuera algo más.”

Sobre famas y conciencias

“Nunca he entendido muy bien esa mala fama que tenemos los docentes. No sé de dónde sale, cómo se alimenta y por qué consigue impregnar a una sociedad en la que sus dirigentes, esclavos del voto a toda costa, recogen ese sentimiento y lo explotan para garantizar la poltrona echando a los profesores a los leones. Fíjense, si no, en las estúpidas reformas educativas que han hecho todos los gobiernos allanando el camino de lo fácil y demonizando el esfuerzo como un Dios menor que debe ser aniquilado. Y es que, al parecer, un puñado de votos vale más que el criterio de una generación bien formada. Y así nos va.”

Comunión en familia

“No somos muchos pero parece que somos más, sensación placentera porque todos hablan y todos escuchan mientras mis primos, Jose Carlos y Ana, vienen con su niña por todas las mesas para preguntar si todo está bien, dando regalos sin parar, ofreciendo comidas diferentes al menú si así lo deseamos, repartiendo sonrisas por doquier y haciéndole carantoñas a mi hijo para que esté cómodo, tocándome el alma porque saben perfectamente que ese loco bajito es lo único que me importa.”

Cortita y al pie en cualquier callejón de Agulo

“Y, claro está, los gladiadores, los que van a jugar te saludan, los que sudarán hasta la extenuación antes que perder, los que, cuando acabe todo, compartirán risas y cervezas en el bar de Tomasín o en cualquier bar de la isla, los que volverán a su rutina esperando con impaciencia el siguiente partido.”

Hasta siempre, Don Nicolás

Se ilumina el móvil y ya no sabes si es para algo bueno o para algo malo, siendo esta época tan llena de desgracias y mi edad algo avanzada.

San Marcos, capital de Agulo

“El olor a sabina, esa madera propicia al fuego para derramar el olor que ahora huelo perfectamente mientras el sonido del teclado estropea ese clima que me envuelve, esas llamas a lo largo de la calle al lado de la iglesia que eran más poderosas que mil bombillas al iluminar las miradas y el alma, ese Angelito, antes, preparado para iniciar el ritual, ese Jorge, ahora, amigo mío, que tomó el relevo, dando consejos a los jóvenes, guiando para que todo vaya bien, haciendo ver a los otros que no hay prisa y que, sobre todo, disfruten de lo que tardará un año en volver.”135201599_3960352630641661_7952798448505159141_n

La guagua del sacrificio

“No siempre fue así y hubo una época en la que todo era muy diferente, allá, en el municipio más bonito del mundo, en el lugar donde todo tiene sentido, en el sitio de mi recreo, que diría Antonio Vega. Y no sólo fue así para mí, fue así para todo el mundo, contexto de obstáculos que, entre otras muchas cosas, une como sólo puede unir la dificultad.”

Ya no sé qué pensar

“Estamos en un camino de dolor con la esperanza en el horizonte pero no sabemos en qué punto  porque ya se sabe que no hay peor tirano que la vida misma, que diría Miguel Delibes. Todo parece ir bien y, de repente, un paso atrás que nos devuelve a la inseguridad, a pensar que somos meros juguetes de usar y tirar, a ya no saber qué pensar ni qué esperar. La duda, por muy cruel que sea la certeza, es el sentimiento que más daño nos puede hacer.”

El joven de la Molina Vieja

Llego a su casa y Alcibiades me recibe con los abrazos abiertos, con la sonrisa amplia y agradeciéndome que haya ido. Es extraño. Soy yo quien tiene que agradecerle a él la invitación. 

Youtubers que tuvieron.

“Ven, decía, el presente y el futuro lleno de posibilidades. Encienden su ordenador y es como abrir la Biblia para leer algún pasaje a ese rebaño desconcertado, Chomsky dixit, que espera paciente ese maná para alimentar no se sabe bien qué. Exportan su mensaje, bendicen a sus feligreses y se impone una liturgia de complicidad donde unos ganan mucho y otros pierden bastante. Incluso, a veces, pierden su dignidad. No hay parábolas para enseñar en esa religión, ni adúltera ejemplarizante ni hijos pródigos perdonados. La parábola ya no es tal sino que ha mutado en línea ascendente hacia la riqueza de alguien que, en vez de agua bendita, distribuye refrescos de naranja para más gloria de su cuenta de resultados.”

Vacunas y golfos

“Y ahí estamos. Unos luchando para que todo esto acabe y otros demorándose en su egoísmo para que sólo acabe para ellos. La eterna lucha entre lo que se debe hacer y lo que se hace, esa partida de póker a tumba abierta en la que no hay comodines y en la que muchos juegan con las cartas marcadas.”

Becados para la vida

“Esos becados para la vida, esa gente que se esforzó y, quizás, está desarrollando el trabajo con el que soñó, esa gente que vio cómo sus padres se fueron tranquilos y orgullosos, ésos, entre los cuales me incluyo, deben estar agradecidos a los españoles que pagan sus impuestos que, como todo el mundo sabe, no son todos.”

Detrás de la pantalla

“Se les quita días libres porque deben trabajar en su planta, mientras agachan la cabeza y desean que todo acabe pronto. Detrás de su pantalla, como dice Ramón, ven a gente mayor y no tan mayor que sufre al mismo tiempo que el pánico ha pasado a dominar sus conductas. Ancianos que lloran, otros que no expresan nada porque lloran por dentro, lo que es peor, y la soledad que es rota por la sonrisa metracrilática de ese enfermero, médico, PERSONA, que les dice que todo irá bien, bordeando la verdad a veces, cumpliendo con su obligación siempre.”

La Banca siempre gana

“Son empresas y deben ganar dinero, es más, es bueno que ganen dinero y que ayuden, vía crediticia, a la financiación de las empresas y, por ende, a la creación de trabajo. Yo, socialdemócrata convencido, apoyo esa idea y la defiendo cuando me preguntan por ello, sabedor de que los emprendedores y las familias necesitan un empujón, esgrimido no por caridad sino para poder cobrar unos intereses. Es el mercado, amigo, que diría el golfo de Rodrigo Rato.”

Agulo: ayer, ahora, siempre

“Cierro lo ojos, consejo de Ramón, y los recuerdos vienen a mí en un bombardeo que me agrada, que me puede, que no destruye nada ya que sus bombas están llenas de vida. Sí, fogonazos del pasado, luces que iluminan estos días de tristeza y soledad.”

La lotería y la soledad

“La suerte, como decía, es un parámetro vital muchas veces ignorado porque no lo podemos controlar y lo que no se puede controlar provoca miedo y desazón. Lo he vivido algunas veces: todo va bien y, de repente, bummmmm, tu vida gira 180 grados hacia algo que no querías pero que se impone irremediablemente. Y no se va nunca, sólo aprendes a vivir con ello ayudado por el factor tiempo que todo lo diluye un poquito. Sales fortalecido, cierto, pero los daños recibidos hacen que tu mirada sobre el mundo ya no sea la misma.”