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14:37h. martes, 19 de enero de 2021

Detrás de la pantalla

“Se les quita días libres porque deben trabajar en su planta, mientras agachan la cabeza y desean que todo acabe pronto. Detrás de su pantalla, como dice Ramón, ven a gente mayor y no tan mayor que sufre al mismo tiempo que el pánico ha pasado a dominar sus conductas. Ancianos que lloran, otros que no expresan nada porque lloran por dentro, lo que es peor, y la soledad que es rota por la sonrisa metracrilática de ese enfermero, médico, PERSONA, que les dice que todo irá bien, bordeando la verdad a veces, cumpliendo con su obligación siempre.”

La Banca siempre gana

“Son empresas y deben ganar dinero, es más, es bueno que ganen dinero y que ayuden, vía crediticia, a la financiación de las empresas y, por ende, a la creación de trabajo. Yo, socialdemócrata convencido, apoyo esa idea y la defiendo cuando me preguntan por ello, sabedor de que los emprendedores y las familias necesitan un empujón, esgrimido no por caridad sino para poder cobrar unos intereses. Es el mercado, amigo, que diría el golfo de Rodrigo Rato.”

Agulo: ayer, ahora, siempre

“Cierro lo ojos, consejo de Ramón, y los recuerdos vienen a mí en un bombardeo que me agrada, que me puede, que no destruye nada ya que sus bombas están llenas de vida. Sí, fogonazos del pasado, luces que iluminan estos días de tristeza y soledad.”

La lotería y la soledad

“La suerte, como decía, es un parámetro vital muchas veces ignorado porque no lo podemos controlar y lo que no se puede controlar provoca miedo y desazón. Lo he vivido algunas veces: todo va bien y, de repente, bummmmm, tu vida gira 180 grados hacia algo que no querías pero que se impone irremediablemente. Y no se va nunca, sólo aprendes a vivir con ello ayudado por el factor tiempo que todo lo diluye un poquito. Sales fortalecido, cierto, pero los daños recibidos hacen que tu mirada sobre el mundo ya no sea la misma.”

Galenos en la galerna

“Resulta que un especialista, por ejemplo, tiene que estar disponible todo el fin de semana y después pasar consulta el lunes. No sé ustedes, pero yo prefiero que me atienda alguien que ha dormido, que ha descansado, que ha disfrutado de su familia o de sus aficiones, que, en una palabra, ha desconectado y ha recargado ese impulso primitivo que lo llevó a sanar y a escuchar. A veces es bueno alejarse para estar pletórico en lo realmente importante.”

Amistad

“Sí, la amistad como esencia de la vida, como parte que no arde con el paso del tiempo sino que permanece y se asienta, intocable para las llamas del tempus fugit. ¿Sus protagonistas? Ellos, sólo esas pocas personas que realmente influyen en tu vida, te mejoran y saben cuándo acudir y cuándo deben esperar, guardianes de algo puro, incorruptible porque nos es necesario para transitar por este río intranquilo de la vida cuyas cascadas hacia el vacío nos ponen a prueba cada día.”

Yo es otro

“Llegan y son atendidos. Hay gente que los insulta y gente que les lleva comida, todo dentro de una misma comunidad, en un ejercicio de temor o de amor. Se les teme no por su piel sino porque son  pobres y pueden quitarnos las migajas de este sistema de mierda carente de justicia social. Se les ama porque, a veces, el amor es mas fuerte que ese miedo.”

Lo que fue y ya no es

“Echo un vistazo al Facebook, cosas de la modernidad, y alguien comparte una foto de hace muchos años en la que se ve a una familia celebrando algo. Es en blanco y negro, y eso ayuda a que cierre los ojos, piense en mi infancia en Agulo y vea algo parecido o quizás la misma foto con las caras cambiadas.”

El miedo y la esperanza

“El miedo y la esperanza vendrán. Se quedarán durante algún tiempo y sólo deseo que no haya tragedias dentro de esos locos bajitos. Asumo mi responsabilidad de trabajador público y asumo el riesgo, incluso el que me puede ser letal. Pero no podría asumir ver a unos padres que dejan de serlo ante una situación excepcional que podría haber sido mejor gestionada.”

La Salud y la vuelta al cole

“Mucha gente, en un espacio bastante reducido, durante muchas horas al día. Puede ser la tormenta perfecta y el caldo de cultivo ideal para seguir coqueteando con la tragedia. Se imponen unas medidas generosas y alabadas por científicos, alejándose del criterio mercantil que tanto daño nos ha hecho. Es cierto que es difícil tomar decisiones cuando se ocupa un puesto de poder y de gestión, pero hay que obrar en conciencia y pensar en los ciudadanos. Si yo estuviera ahí y me obligaran a tomar medidas contra la más mínima lógica, dimitiría ipso facto, regate necesario cuando tienes la dignidad por bandera y no dependes de la política para vivir.”

Un paseo por Agulo

“Sonrisas que algunas veces acaban en risas, bebidas que apenas duran en una competencia feroz por ver quién paga la siguiente. Se deslizan bromas y anécdotas, pequeños piques en la forma de entender la vida, incluso alguna diferencia política bien traída y mejor aceptada por todos. La amistad y el aprecio están por encima de todo.”

La muerte y Marsé

“Ahí, ya podré irme y él seguirá su viaje, acertando en sus decisiones o pagando un precio por ellas, haciendo de su  vida lo que él quiera hacer y sabedor de que su padre, con sus defectos y flaquezas, siempre lo amó e intentó que fuera una buena persona. Todo lo demás carece de importancia.”

Las ilusiones tranquilas

“La ilusión de viajar, de leer, de conocer, de conversar, de vivir, fue mi timón en las numerosas dudas que te asaltan cuando eres joven. Sabía lo que quería porque sabía exactamente lo que no quería, dejándome llevar por lo que sentía en cada momento, arrastrado a la felicidad o a la tristeza como consecuencia de mis acciones.”

Yo es otro

“Y así vamos pasando por la vida, entre victorias y derrotas, entre cosas que deseamos y otras que nos vienen impuestas. La condición humana está bañada por la lluvia de la incertidumbre y pocas cosas escapan a ese agua.”

Lo que posees acabará poseyéndote

“Pero hay otro tipo de posesión que nos da forma. Son los pensamientos, los recuerdos, todo lo que se fabrica en nuestra cabecita, esa máquina de crear tormentas que solamente nosotros vemos. Ahí todo suma y hay que tener mucho cuidado al seleccionar lo que entra y a lo que acabamos por darle mil vueltas.”

La sonrisa y la mirada

“Pero hay también algo terapéutico. Esa sonrisa lanzada hacia el que lleva tres días sin ver la luz porque un problema pesa más que su alma, esa mirada de gratitud hacia el que no se siente lo suficientemente valorado, ese tiempo dedicado con generosidad hacia aquél que ha perdido la fe en el ser humano, todo ello puede ser la medicina salvadora para el que sufre un día sí y otro también. Y no cuesta nada, no nos cuesta nada, no debe costarnos nada, sólo ser amable y amar un poco a los demás. Creo que el Nazareno decía algo parecido a eso.”

La diferencia española

“Ahora, muchos años después, el tiempo nos ha cambiado, pero no tanto. Vivimos una tragedia que parece ir a menos y que nos ha dado un patada en el culo, lanzándonos hacia algo nuevo donde la seguridad parece una virtud del pasado. La lucha contra el virus tiene su extrapolación en la arena política donde ese odio del que les hablaba al principio brilla en su actualización 2020.”

La música de la vida

“Ni la imagen ni la palabra son tan contundentes como la música. Las dos primeras llegan pero la última me sobrepasa atravesando mi ser como un relámpago cuya luz tiene acordes y melodía.”

Elogio de la responsabilidad

“El triunfo colectivo depende de la responsabilidad de cada uno, dijo hace mucho Alejandro Magno, antes de afrontar una batalla en la que, al menos, ellos veían venir al enemigo de frente y no de forma invisible como ahora. El hombre sigue librando batallas, continúa peleando por lo justo o lo que no lo es, aunque el escudo y la espada hayan sido sustituidos por una mascarilla y un buen lavado de manos.”

Lo personal y lo colectivo

“España, a lo largo de su historia, ha pagado muy caro esta postura maniquea y cainita donde el que piensa diferente no suma, sino que resta y, por ende, deber ser apartado. Los dados del destino, quizás, hace tiempo que juegan la partida mundial y nuestro país parece que ha perdido. Todo pinta bastos y los ases guardados no son tantos como quisiéramos.”

A los que se han ido

"Muchos, si no todos, serán acogidos en otra dimensión donde, quiero pensar, no hay tanto dolor. Serán recibidos como merecen y no deberán postrarse ante nadie porque nadie, nunca, ha sido mejor que ellos"

Elogio del optimismo


“Debemos combatir el desaliento y, en la medida de lo posible, ser positivos para intentar mejorar lo que nos rodea. Si es cierto que el pesimismo nos ancla a la tierra, el optimismo, por su parte, puede ser la fuerza para empezar a volar, vuelos cortos y a poca altura, pero que suponen algo más que ese ancla que nos puede hundir todavía más. El pesimismo extremo nunca produjo nada, el optimismo razonado puede dártelo todo.”

Mentiras hipócritas

“Y qué me dicen de la política, terreno abonado a la falacia, a la mentira más intensa y  a la desvergüenza como bandera. Gestores de la res publica que, si no son mediocres, sí que lo parecen. Hace poco uno  de ellos votaba en contra de una renta mínima transitoria para los más vulnerables y, acto seguido, alababa a Cáritas por repartir comida a los hambrientos. Nunca una acción denotó tanto de alguien, dibujando perfectamente su forma de pensar en la que la justicia social es sustituida por la caridad, panfleto luminoso de esos neoliberales cuyo egoísmo es amo y señor de sus almas.”

Una casa para protegernos

“Pero, yendo más allá, también debemos contar con unos pilares sociales, esto es, comunes a todos, unos mínimos que nos cohesionen dentro de la diversidad, unas fronteras de dignidad que el mercado, Dios eterno al que rezan los privilegiados, no pueda romper ya que debe ser terreno prohibido para el negocio y la competitividad. Ahora estamos pagando caro el haber permitido que algunos cruzaran esa frontera, pisoteando lo común para acrecentar su cuentas corrientes expedidas en algún paraíso fiscal bañado con chocolate suizo o en ciertos países del caribe donde el sol calienta a ritmo de secretos bancarios.”

Dudas y certezas

“Y, sin embargo, lo hacen. Son obedientes a sus padres, siguen las reglas que no entienden porque, quizás, y sólo quizás, algo les dice en su interior que su sacrificio hará que disfruten durante más tiempo de las caricias y mimos de sus abuelos. Y ahí siguen, diciendo sí a lo que dice Mamá y Papá, dibujando sonrisas dirigidas a los padres de sus padres, sonrisas llenas de “te quiero”, conscientes de que no existen virus que puedan destruir el amor.”