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02:56h. domingo, 25 de octubre de 2020

Lo que fue y ya no es

“Echo un vistazo al Facebook, cosas de la modernidad, y alguien comparte una foto de hace muchos años en la que se ve a una familia celebrando algo. Es en blanco y negro, y eso ayuda a que cierre los ojos, piense en mi infancia en Agulo y vea algo parecido o quizás la misma foto con las caras cambiadas.”

El miedo y la esperanza

“El miedo y la esperanza vendrán. Se quedarán durante algún tiempo y sólo deseo que no haya tragedias dentro de esos locos bajitos. Asumo mi responsabilidad de trabajador público y asumo el riesgo, incluso el que me puede ser letal. Pero no podría asumir ver a unos padres que dejan de serlo ante una situación excepcional que podría haber sido mejor gestionada.”

La Salud y la vuelta al cole

“Mucha gente, en un espacio bastante reducido, durante muchas horas al día. Puede ser la tormenta perfecta y el caldo de cultivo ideal para seguir coqueteando con la tragedia. Se imponen unas medidas generosas y alabadas por científicos, alejándose del criterio mercantil que tanto daño nos ha hecho. Es cierto que es difícil tomar decisiones cuando se ocupa un puesto de poder y de gestión, pero hay que obrar en conciencia y pensar en los ciudadanos. Si yo estuviera ahí y me obligaran a tomar medidas contra la más mínima lógica, dimitiría ipso facto, regate necesario cuando tienes la dignidad por bandera y no dependes de la política para vivir.”

Un paseo por Agulo

“Sonrisas que algunas veces acaban en risas, bebidas que apenas duran en una competencia feroz por ver quién paga la siguiente. Se deslizan bromas y anécdotas, pequeños piques en la forma de entender la vida, incluso alguna diferencia política bien traída y mejor aceptada por todos. La amistad y el aprecio están por encima de todo.”

La muerte y Marsé

“Ahí, ya podré irme y él seguirá su viaje, acertando en sus decisiones o pagando un precio por ellas, haciendo de su  vida lo que él quiera hacer y sabedor de que su padre, con sus defectos y flaquezas, siempre lo amó e intentó que fuera una buena persona. Todo lo demás carece de importancia.”

Las ilusiones tranquilas

“La ilusión de viajar, de leer, de conocer, de conversar, de vivir, fue mi timón en las numerosas dudas que te asaltan cuando eres joven. Sabía lo que quería porque sabía exactamente lo que no quería, dejándome llevar por lo que sentía en cada momento, arrastrado a la felicidad o a la tristeza como consecuencia de mis acciones.”

Yo es otro

“Y así vamos pasando por la vida, entre victorias y derrotas, entre cosas que deseamos y otras que nos vienen impuestas. La condición humana está bañada por la lluvia de la incertidumbre y pocas cosas escapan a ese agua.”

Lo que posees acabará poseyéndote

“Pero hay otro tipo de posesión que nos da forma. Son los pensamientos, los recuerdos, todo lo que se fabrica en nuestra cabecita, esa máquina de crear tormentas que solamente nosotros vemos. Ahí todo suma y hay que tener mucho cuidado al seleccionar lo que entra y a lo que acabamos por darle mil vueltas.”

La sonrisa y la mirada

“Pero hay también algo terapéutico. Esa sonrisa lanzada hacia el que lleva tres días sin ver la luz porque un problema pesa más que su alma, esa mirada de gratitud hacia el que no se siente lo suficientemente valorado, ese tiempo dedicado con generosidad hacia aquél que ha perdido la fe en el ser humano, todo ello puede ser la medicina salvadora para el que sufre un día sí y otro también. Y no cuesta nada, no nos cuesta nada, no debe costarnos nada, sólo ser amable y amar un poco a los demás. Creo que el Nazareno decía algo parecido a eso.”

La diferencia española

“Ahora, muchos años después, el tiempo nos ha cambiado, pero no tanto. Vivimos una tragedia que parece ir a menos y que nos ha dado un patada en el culo, lanzándonos hacia algo nuevo donde la seguridad parece una virtud del pasado. La lucha contra el virus tiene su extrapolación en la arena política donde ese odio del que les hablaba al principio brilla en su actualización 2020.”

La música de la vida

“Ni la imagen ni la palabra son tan contundentes como la música. Las dos primeras llegan pero la última me sobrepasa atravesando mi ser como un relámpago cuya luz tiene acordes y melodía.”

Elogio de la responsabilidad

“El triunfo colectivo depende de la responsabilidad de cada uno, dijo hace mucho Alejandro Magno, antes de afrontar una batalla en la que, al menos, ellos veían venir al enemigo de frente y no de forma invisible como ahora. El hombre sigue librando batallas, continúa peleando por lo justo o lo que no lo es, aunque el escudo y la espada hayan sido sustituidos por una mascarilla y un buen lavado de manos.”

Lo personal y lo colectivo

“España, a lo largo de su historia, ha pagado muy caro esta postura maniquea y cainita donde el que piensa diferente no suma, sino que resta y, por ende, deber ser apartado. Los dados del destino, quizás, hace tiempo que juegan la partida mundial y nuestro país parece que ha perdido. Todo pinta bastos y los ases guardados no son tantos como quisiéramos.”

A los que se han ido

"Muchos, si no todos, serán acogidos en otra dimensión donde, quiero pensar, no hay tanto dolor. Serán recibidos como merecen y no deberán postrarse ante nadie porque nadie, nunca, ha sido mejor que ellos"

Elogio del optimismo


“Debemos combatir el desaliento y, en la medida de lo posible, ser positivos para intentar mejorar lo que nos rodea. Si es cierto que el pesimismo nos ancla a la tierra, el optimismo, por su parte, puede ser la fuerza para empezar a volar, vuelos cortos y a poca altura, pero que suponen algo más que ese ancla que nos puede hundir todavía más. El pesimismo extremo nunca produjo nada, el optimismo razonado puede dártelo todo.”

Mentiras hipócritas

“Y qué me dicen de la política, terreno abonado a la falacia, a la mentira más intensa y  a la desvergüenza como bandera. Gestores de la res publica que, si no son mediocres, sí que lo parecen. Hace poco uno  de ellos votaba en contra de una renta mínima transitoria para los más vulnerables y, acto seguido, alababa a Cáritas por repartir comida a los hambrientos. Nunca una acción denotó tanto de alguien, dibujando perfectamente su forma de pensar en la que la justicia social es sustituida por la caridad, panfleto luminoso de esos neoliberales cuyo egoísmo es amo y señor de sus almas.”

Una casa para protegernos

“Pero, yendo más allá, también debemos contar con unos pilares sociales, esto es, comunes a todos, unos mínimos que nos cohesionen dentro de la diversidad, unas fronteras de dignidad que el mercado, Dios eterno al que rezan los privilegiados, no pueda romper ya que debe ser terreno prohibido para el negocio y la competitividad. Ahora estamos pagando caro el haber permitido que algunos cruzaran esa frontera, pisoteando lo común para acrecentar su cuentas corrientes expedidas en algún paraíso fiscal bañado con chocolate suizo o en ciertos países del caribe donde el sol calienta a ritmo de secretos bancarios.”

Dudas y certezas

“Y, sin embargo, lo hacen. Son obedientes a sus padres, siguen las reglas que no entienden porque, quizás, y sólo quizás, algo les dice en su interior que su sacrificio hará que disfruten durante más tiempo de las caricias y mimos de sus abuelos. Y ahí siguen, diciendo sí a lo que dice Mamá y Papá, dibujando sonrisas dirigidas a los padres de sus padres, sonrisas llenas de “te quiero”, conscientes de que no existen virus que puedan destruir el amor.”

Vulnerables

“Me he dado cuenta, nos daremos cuenta, de que un beso y un abrazo supone la mejor medicina para el alma, que una sonrisa esbozada ante alguien que te ha hecho un favor es una muestra de respeto, que el contacto humano y aprovechar el tiempo vale más que gastar dinero, que, en suma, hay que aprovechar la vida porque es inestable y limitada, presente hoy y lejana ya mañana, y nadie, absolutamente nadie, puede comprar vida en una tienda.”

La gran prueba

“Este parón vital, este segmento de no vida en el que nos sumergiremos durante unas semanas, esta gran prueba va a exigir lo mejor de muchos y vamos a ver que algunos van más allá de su obligación, vistiéndose con capas de héroes desinfectadas con su amor a los demás, firmando con sonrisas miradas de ida y vuelta hacia los temerosos haciéndoles ver que hay esperanza, que no deben preocuparse en exceso y que, después de todo, la mayoría es un “nosotros” y no un “yo”.”

Ceder el asiento no puede ser un acto machista

“Hay que hilar muy fino en algunas observaciones porque, sin pretenderlo, el receptor puede interpretar algo que no está en la intención del emisor. Se dicen cosas sin mala intención y, a veces, te ves sometido en una situación que sabes que está alejada de ti porque nunca has marcado a nadie por su sexo sino por sus actos y sus capacidades. Por eso es conveniente elegir con quien debates y presuponer que tienen algo en la cabeza porque, de lo contrario, te harán bajar a su nivel y ahí te ganarán por experiencia, que decía Mark Twain.”

Prólogo y epílogo

“Sentimos y, muchas veces, sentimos en demasía, si eso es posible. La alegría es interrumpida por la tristeza y los momentos obscuros son aplacados por la luz de la esperanza. Así es el devenir del día a día, momentos que empiezan con el sonido del despertador y que no intuyes porque no sabes qué traerá la marea de la vida. Vivir, supongo, es eso, seguir y mirar hacia adelante con pocas certezas que te calmen el alma. Ya saben, “ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto, y el temor de haber sido y un futuro terror”, que diría Rubén Darío.”

El deporte como virtud

“Lo sencillo no está de moda. Parece que todo lo atractivo debe ser complicado y rebuscado, fomentado por el culto a la imagen y a lo extravagante, articulado a través de modelos visuales bautizados como “Instragamer, influencer o youtuber”.  El moverse no es lo ideal porque no aparece en una pantalla o es apenas seguido después de haberlo definido en 280 caracteres.”

Aquéllos que suman

“Pero hay también algunos que pensamos que la docente actuó como lo hubiera hecho cualquier persona de bien, con valores, creyentes en la palabra dada y venerada, ésos que intentamos sumar para los demás, multiplicar las acciones para nunca dividir injustamente y jamás restar a aquél que sufre. Ésas son las operaciones matemáticas que agrandan el corazón, los dígitos que tocan el alma, las variaciones, permutaciones y combinaciones que me hacen creer en el ser humano.”

La ideología del sentido común

“La competitividad, Dios sagrado de este mundo que nos hemos dado, tiene sus cosas y exige sus sacrificios. Los sumos sacerdotes de la política la veneran cual becerro de oro dejando de lado la empatía hacia el dolor ajeno, virtud muy bonita pero poco productiva para alguien que viaja mucho a Suiza por sus bombones o a Andorra por sus pistas de esquí. En fin …”