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21:10h. jueves, 26 de mayo de 2022

El tercer brazo

OSCAR MENDOZA OPINIÓN
“Es algo que intento aplicar en mi vida diaria, activando el silencio del artilugio para activar el ruido de la vida, apagando el rectángulo para escuchar atentamente la voz de un amigo, de mi hijo, de alguien importante, ese tono articulado por unas cuerdas vocales y que nunca podrá ser reproducido por un teléfono móvil.”

Algo para recordar

OSCAR MENDOZA OPINIÓN
“Llegamos al punto de partida. Son las ocho y media y es hora de empezar. Cerramos el coche, abrimos nuestras almas y nos adentramos en esa bajada ya conocida, explorada por él hace mucho y por mí hace sólo un mes, ese camino lleno de piedras que pisamos con cuidado y con placer. A diferencia de la última vez, no hace viento, el solo es suave y pronto nos desprendemos de capas de ropa para hacer más fácil la caminata.”

El pasado siempre está ahí

OSCAR MENDOZA OPINIÓN
"Tomo fotos sin parar, desde dentro y desde fuera. Hago un alto y pienso que me estoy equivocando, que no hace falta tantas fotos, que es mejor marcar con los ojos y con el corazón, disfrutar del momento, de la compañía, de lo real, de lo que está delante de mí y que no necesariamente tiene que pasar por la lente fría de la cámara de fotos de un móvil"

Un paseo por Guamasa

OSCAR MENDOZA OPINIÓN
“Y mi preocupación crece, deseando rezar, si yo fuera creyente, para que no le pase nada a nadie, que el virus pase de largo ante gente que es buena o que nunca le ha hecho daño a nadie, ante gente que no lo merece. Pero ya se sabe que las cosas no funcionan así y no hay peor tirano que la vida misma.”

Sus ojos, mi mirada

OSCAR MENDOZA OPINIÓN
“Hacemos nuestro árbol de Navidad, pequeño como es él y como soy yo, pero grande cuando lo miramos abrazados a cierta distancia, contento él por haberlo hecho casi solo, contento yo por observar su sonrisa y su mirada, droga de la que ya nunca podré pasarme.”

Impunidad, divino tesoro

OSCAR MENDOZA OPINIÓN
“El problema es que, como dice un amigo mío, hacen mucho ruido y no son castigados de forma contundente para que sea eficaz. La impunidad, ya ven, campa a sus anchas y muchas cosas que pasan suceden porque no hay efecto disuasorio, ese miedo tan recomendable de saber que si me pillan lo voy a pagar, esa ley que es altamente efectiva en el ruedo ibérico donde, al parecer, el civismo es visto como algo de débiles y de gente que no se aprovecha del sistema. A eso hemos llegado.”

Coladas de lágrimas y tristeza

OSCAR MENDOZA OPINIÓN
“Todos los canarios nos unimos, amasando el gofio de nuestra esencia desde Tías hasta Agulo, desde Mogán hasta La Restinga, desde Corralejo hasta Garachico y desde cualquier corazón hasta nuestra isla bonita de La Palma. Si hay coladas de lágrimas en Cumbre Vieja no faltarán abrazos con las siete fuerzas de nuestra identidad.”

El no cazador, cazado

OSCAR MENDOZA OPINIÓN
“Y ahora sí que están todos los que son, maestros de la escopeta, disparando con miradas y sonrisas entre ellos, alabando perros que están y que se fueron, haciendo ver el amor a La Gomera en cada paso por esos lugares donde cazan perdices, siendo ellos mismos cazados por los paisajes de esta bendita tierra, atrapados como presas de una caza mayor que va de Agulo a Playa de Santiago, de Vallehermoso a Valle Gran Rey. Esa caza, de perdices y de corazones, es dibujada por los parajes donde son felices.”

Dulcemente, Agulo

OSCAR MENDOZA OPINIÓN
“Un horno, calentado por tártagos antes de dar paso a la leña, subiendo los grados centígrados al mismo tiempo que se compartía café y, quizás, una jícara de anís, compitiendo de forma sana por sacar los mejores productos entre risas, sabiendo que, en el fondo, el postre era una simple excusa para conversar durante horas y no sentirse solas. Y, además, siempre se podía encender la radio y poner una novela, Lucecita, por ejemplo, cuyas tristezas apenaban a esas madres ejemplares, a esas diosas de nuestro pasado.”

Agulo, capital Las Mercedes

OSCAR MENDOZA OPINIÓN
“La fe hacia nuestra virgen se acentuaba en esos días y todo parecía más religioso, más apaciguado, más hacia el interior. Yo, primero creyente por obligación y después agnóstico por convicción, todavía recuerdo el incienso de la iglesia, los cantos de las bellas voces de nuestras princesas, Sofía Morales, por ejemplo, el recogimiento previo a la verbena, empezar a darse la paz en el templo sagrado y acabar abrazados ante unas copas de vino en cualquier ventorrillo presidido por el olor a carne de cochino y decorado con pencas”

La Gomera que no me gusta

“Hablo con mi querido Juanito Lilia y me explica todo ello con un pensamiento demoledor, revelador, nítido: mientras que la mayoría de los gomeros no tengan un medio de vida que sea independiente de la política no habrá libertad absoluta en la isla. Lo medito ahora, mientras lo escribo, y estoy seguro de que la mayoría de los que leerán esto estarán de acuerdo.”

Subir Los Pasos, bajar El Roquillo, bañarse en El Pescante.

“Empiezo a subir Los Pasos, paso a paso, disfrutando de cada apoyo y de cada vistazo hacia adelante aunque el corazón, cosas de la subida, se acelera como cuando eras joven y bailabas con esa chica guapa mientras todo se apagaba alrededor. El sol golpea mi espalda y mi cuello, me hace ver que estamos en verano y que sí, que hace calor, pero también hay más luz para apreciar cada línea de mi pueblo, cada roca pisada y pisada por miles de personas, cada hierba nacida en el terruño, en Agulo, en el rinconcito de jardín tropical, que diría el gran Miguelito.”

Cuando desde Agulo saltamos a Alojera

“Despegamos hacia el norte, más al norte, mucho más, hacia sitios que él conoce y que Carlos y yo no conocemos, territorios inhóspitos para los que no somos cazadores y pescadores, para los que, siendo gomeros, no conocemos casi nada de nuestra isla”

Faltan las palabras

“Estoy seguro que le ha pasado a mucha gente. O no. Si no es así, esa gente que dio y no guardó nada constituye un ejemplo a seguir por éste que teclea y que se guardó palabras que no debió guardarse. Si leen esto y son jóvenes, tal vez saquen una lección para la vida. Si no son tan jóvenes, seguro que han actuado mejor que yo.”

Los abuelos deberían ser eternos

“Pero, además de todo ello, hay algo más, mucho más, cosas que no tienen precio pero sí mucho valor, situaciones y momentos que formarán parte de esos pequeños locos bajitos y de ésos que ya peinan canas.”

La Laguna Grande

“Hay un lugar en el centro de nuestra isla, en el centro de nuestro parque, en un lugar sin árboles pero rodeado de ellos, en un sitio donde los recuerdos tienen olor a carne de cochino y risas en familia. La Laguna Grande, grande no por ser laguna sino por ser ese espacio donde, siempre, fuimos felices con la energía de no saber que lo éramos.”

Un bisturí para abrir el pasado

“Empiezo a leer con la imagen de Leoncito en mi cabeza, esa persona con talento y con talante, ejemplo vivo de la bondad, agulense de pro del que nos aprovechábamos para un diagnóstico certero, gomero universal por la gracia no de Dios sino de la justicia. Él, hace mucho, vino a verme cuando yo era un niño, tranquilizando a mi madre respecto de una operación. Esa sonrisa amplia y esa destreza con las manos eran el bálsamo para los que, neófitos en la medicina, necesitábamos de su magisterio como galeno. Hablaba como manejaba el bisturí, con precisión y generosidad.”

Mesa para cinco en Agulo.

“Rafael, Fran y yo hablamos poco y preferimos escuchar. Historias de familia que nunca debieron suceder, anécdotas de obras de teatro en la iglesia y de travesuras que iban un poco más allá, observadas ahora como algo banal y lejano. Personajes de Agulo con sus más y sus menos, fechorías varias que carecen de importancia porque hace mucho que sucedieron, guiños a un pasado remoto pero rico. Había más gente y, por ende, pasaban  más cosas.”

El pescante y la vida.

“La luz, intensa y amarilla, dibujaba allá y lejos el contorno del Teide y el mar, aquí y cerca, nos llamaba para unirnos a él, sal y agua que mojaba nuestra piel, chapuzones sin fin, miradas cómplices de amistad y algunas hacia esa chica que no era amiga porque querías que fuera algo más.”

Sobre famas y conciencias

“Nunca he entendido muy bien esa mala fama que tenemos los docentes. No sé de dónde sale, cómo se alimenta y por qué consigue impregnar a una sociedad en la que sus dirigentes, esclavos del voto a toda costa, recogen ese sentimiento y lo explotan para garantizar la poltrona echando a los profesores a los leones. Fíjense, si no, en las estúpidas reformas educativas que han hecho todos los gobiernos allanando el camino de lo fácil y demonizando el esfuerzo como un Dios menor que debe ser aniquilado. Y es que, al parecer, un puñado de votos vale más que el criterio de una generación bien formada. Y así nos va.”

Comunión en familia

“No somos muchos pero parece que somos más, sensación placentera porque todos hablan y todos escuchan mientras mis primos, Jose Carlos y Ana, vienen con su niña por todas las mesas para preguntar si todo está bien, dando regalos sin parar, ofreciendo comidas diferentes al menú si así lo deseamos, repartiendo sonrisas por doquier y haciéndole carantoñas a mi hijo para que esté cómodo, tocándome el alma porque saben perfectamente que ese loco bajito es lo único que me importa.”

Cortita y al pie en cualquier callejón de Agulo

“Y, claro está, los gladiadores, los que van a jugar te saludan, los que sudarán hasta la extenuación antes que perder, los que, cuando acabe todo, compartirán risas y cervezas en el bar de Tomasín o en cualquier bar de la isla, los que volverán a su rutina esperando con impaciencia el siguiente partido.”

Hasta siempre, Don Nicolás

Se ilumina el móvil y ya no sabes si es para algo bueno o para algo malo, siendo esta época tan llena de desgracias y mi edad algo avanzada.

San Marcos, capital de Agulo

“El olor a sabina, esa madera propicia al fuego para derramar el olor que ahora huelo perfectamente mientras el sonido del teclado estropea ese clima que me envuelve, esas llamas a lo largo de la calle al lado de la iglesia que eran más poderosas que mil bombillas al iluminar las miradas y el alma, ese Angelito, antes, preparado para iniciar el ritual, ese Jorge, ahora, amigo mío, que tomó el relevo, dando consejos a los jóvenes, guiando para que todo vaya bien, haciendo ver a los otros que no hay prisa y que, sobre todo, disfruten de lo que tardará un año en volver.”135201599_3960352630641661_7952798448505159141_n

La guagua del sacrificio

“No siempre fue así y hubo una época en la que todo era muy diferente, allá, en el municipio más bonito del mundo, en el lugar donde todo tiene sentido, en el sitio de mi recreo, que diría Antonio Vega. Y no sólo fue así para mí, fue así para todo el mundo, contexto de obstáculos que, entre otras muchas cosas, une como sólo puede unir la dificultad.”