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16:35h. Jueves, 21 de noviembre de 2019

De Joaquín a la Eternidad

“Pero también escucho su voz cuando nos contaba las historias de fiestas en nuestro Centro hacía ya tiempo. Nos acariciaba el oído y nos acordábamos del clásico ya que daba la impresión de que, al oírlo, pensábamos que cualquier tiempo pasado fue mejor. Todos reíamos y yo quería ser como tú: coronel del deber y general del placer”.

Mientras no me pase a mí

“Hay que ahorrar y recortar, esperando, claro está, que no me toque a mí en la ruleta de la vida y la muerte donde los ricos y poderosos tienen más números al rojo de la vida que al negro de la muerte. Los que están por debajo en la escala social sólo pueden rezar y esperar que la de la guadaña pase de largo”.

Sonrisas desde el cielo

“De repente ese recuerdo les viene a la mente, luchan por no emocionarse,  se dan cuenta de lo importante que acabo de decir y, lo sé, se hacen la promesa interna de pasar más tiempo con los padres de sus padres que, en algunos casos, fueron primero padres y después abuelos. Y en esos instantes me siento tremendamente afortunado”.

Hijos de la tecnología

"Amante del papel de los libros, de su olor a tiempo pasado, de su magia, me he traicionado y ahora leo en un libro electrónico por comodidad y para ahorrar espacio. Una excusa muy pobre, lo sé, pero no tengo otra. Y es que es muy fácil engañarse a uno mismo"

Un lugar en el mundo

“Pero no he visto que los culpables de aquel desatino cumplan penas ejemplares y sufran un 5% del sufrimiento que ellos administraron a gente inocente cuyo único pecado fue creer en el sistema que se les vendía un día sí y otro también. Esos culpables no son negros ni vinieron de allende los mares sino que visten trajes de Armani, zapatos de marca y desprenden perfume caro porque ya se sabe que la imagen lo es todo en el mundo de la política-negocios. No está mal como envoltorio de la mierda”.

El laberinto catalán

“Había que luchar contra la vil España y sus símbolos, aunque el ínclito Arturito Mas destrozase la Sanidad y la Educación catalanas aplicando unos tijeretazos de corte y confección absolutamente calcados a los que dio Marianito en todo el Estado. Ya ven, no eran tan diferentes. Recortes por doquier aunque uno fuera muy español y mucho español mientras el otro bailaba una sardana cuyo primer paso se daba en la Plaza de Cataluña y el último en una cuenta bancaria en Andorra, patria chica de los Puyoles y de no pocos españoles con pulserita roja y gualda”.

El cuñadísimo

“Su cuñado, dicen que hombre honesto, preparado y sin maldad, lo odia y no movió un dedo por evitarle la cárcel, comportamiento que le honra aunque quizás el hecho de que su hermana no corriese la misma suerte hace que muchos monárquicos desconfíen de él porque entienden que Felipe VI debió preservar la institución antes que salvar a Cristina que, la pobre, estaba muy enamorada y no se enteraba de nada”.
urdangarin

El nepotismo como ejemplo

“Pero lo que realmente daña a la sociedad es el mal ejemplo y la huida hacia adelante del aquí todo vale y tonto el último. Eso sí que es perjudicial y no las conjuras de una alcaldesa con ínfulas de poder”.

Más fuerte que la muerte

"Hay algunas personas que se van y parece que vuelven o que no se han ido definitivamente. Hay personas que te marcan de por vida, hay personas, en suma, que te aportan cosas que te hacen descubrir caminos" 

Mercaderes de la información

“Se acepta el chantaje porque no queda otra, es decir, el sistema corrupto le rompe las alas a aquellos bisturís con tinta que miran por la decencia y el compromiso democrático de velar por la verdad. La rebelión de unos cuantos son daños colaterales del tal maniobra e, incluso, se les puede ningunear mediante una campaña de desprestigio orientada a que no molesten ni hagan pensar a gente que está ahí solamente para trabajar y consumir porque, no se engañen, ésa es su visión”.

Hijos de un Dios menor

“Los negritos, al parecer, no son hijos de Dios o no lo son completamente, o su Dios es menor o vaya usted a saber. Tal diferencia, no se engañen, no está basada en el color de la piel, ni tan siquiera en la religión o las costumbres, sino que se da porque son pobres llevando al paroxismo el odio destilado en una aporofobia sin cuartel que es hija bastarda de un sistema socioecómico preñado de egoísmo y de culto al éxito”. 

Las curvas de mi adolescencia

“Vamos hacia atrás, irremediablemente hacia atrás, injustamente hacia atrás mientras muchos no parecen enterarse y otros, los más poderosos, se frotan las manos comprobando que podrán mantener el status quo en el que unos pocos viven en su arcadia feliz mientras la mayoría no consigue salir del purgatorio al que les han enviado políticos sin moral e impunes a cualquier ley terrenal”.

Las lágrimas y las balas

“Dudo mucho que la mayoría de ese pueblo esté de acuerdo con un comportamiento tal vil pero ya sabemos que el miedo fue amo y señor en el País Vasco bajo las pistolas de unos asesinos trasnochados que, lejos ya de luchar por la libertad en épocas franquistas, esgrimían la parabellum para mantener el chiringuito  y vivir en una locura colectiva elevando el dolor a la enésima potencia. Sí, no se engañen, los caminos de los mafiosos conocen razones que la más mínima lógica no conoce”.

La inocencia traicionada

“Es asombroso cómo el supuesto ahorro al no contratar a un profesor es más importante que las lágrimas de unos padres desesperados por darle un poco de esperanza a su hijo. La falta de perspectiva es clamorosa, es más, se yerran los objetivos de forma estúpida o interesada para honrar a ese Dios mercado que todo lo vicia y todo lo pudre, corrompiendo el alma humana hasta llegar al punto de aniquilarla. Buenos trabajadores y buenos consumidores es el mantra de esta mierda que estamos creando. Acuso, que diría Émile Zola, a muchos de ser partícipes de esta monstruosidad”.

Unos más que otros

“Pero ya sabemos cómo funciona esta plutocracia corrupta y falaz donde un pequeño empresario o nómina es sangrado para sostener el estado del bienestar mientras otros, autodefinidos como patriotas (¡tócate los cojones!) se saltan la ley sistemáticamente y se aprovechan de subterfugios legales creados por fieles siervos que luego serán sus empleados en virtud de unas puertas que giran y giran a mayor abundamiento de la desvergüenza nacional. Mientras, el honrado ciudadano frunce el ceño, baja la cabeza de impotencia y deja de creer en los símbolos de una nación que no lo representa.”

¿Y los valores para cuándo?

“¿Y la conciencia?  Creo que ni estaba ni se le esperaba y, lo que es peor, ni estará ni se le esperará porque nuestros representantes no aprenden ni escarmientan, básicamente porque el electorado es demasiado pusilánime y conformista ya que muchos carecen de criterio propio y, si me apuran, de empatía, dado que aplican el precepto de “mientras no me pase a mí”, tan español y tan asqueroso”

Valores que se van

 “Se tiende a obviar que, para bien o para mal, la escuela es el reflejo de la sociedad. La escuela está dentro de un entorno, los chicos viven en ese entorno, los padres luchan en ese entorno y todos respiramos ese entorno en la certeza de que su aire nos vicia y de que la botella de oxígeno que proporciona la escuela es una gota de sensatez dentro de un mar de incongruencia”.

 

De titiriteros y manipuladores

“Estos personajes esgrimen la bandera del patriotismo de misa e himno mientras venden la soberanía a Alemania porque así se lo pide la ínclita Ángela, enérgica caminante de los senderos gomeros y reina sin corona en esta Europa de los banqueros y de los fondos de inversión.”

 

El generoso pueblo español.

“Es más, aceptan con estoicismo las políticas neoliberales que son proclamadas como la única alternativa por los medios de comunicación. Las aceptan y se las creen en un ejercicio de dejarse llevar que, para ser sinceros, me esperaba en un país donde Belén Esteban vende libros y el vástago de la Pantoja es alabado como creador musical”.

 

Traicionar a Adam Smith

Echas  la vista atrás, a tu juventud, a tus momentos en la escuela, y percibes dentro de ti un sentimiento triste y a la vez revelador. 

Los que quizás no vuelvan

Hay momentos en la vida en los que cuesta desprenderse de ese caparazón de sentimientos egoístas que nos ha sido dado para satisfacer nuestro primer instinto básico: el instinto de supervivencia.

El rojo y el negro en París

Enciendes la televisión y, zas, te das cuenta de cuán cerca está el género humano de su parte animal y de que hace ya años que retrocedemos hacia épocas pretéritas donde jamás pensamos estar de nuevo.

 

Inteligencias al servicio del poder

Estos días están siendo muy movidos en el mundo educativo a raíz de las declaraciones de José Antonio Marina sobre la evaluación a los profesores. Vaya por delante mi aprecio a la idea de que en el debate está el progreso y que con la confrontación de ideas se pueden frenar otras confrontaciones más, digamos, exterminadoras.

 

El botín de la Sanidad Pública

Suele suceder que, en el muy loable debate sobre cuestiones importantes, algunos pierden el norte de la razonable al haber perdido la brújula del sentido común. Pasa más de lo que se cree, sobre todo si dicha brújula es sustituida por el vil mapa de los intereses espurios y egoístas o, incluso, por las muy frecuentes coordenadas de la estupidez.