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13:00h. Viernes, 28 de febrero de 2020

Ceder el asiento no puede ser un acto machista

“Hay que hilar muy fino en algunas observaciones porque, sin pretenderlo, el receptor puede interpretar algo que no está en la intención del emisor. Se dicen cosas sin mala intención y, a veces, te ves sometido en una situación que sabes que está alejada de ti porque nunca has marcado a nadie por su sexo sino por sus actos y sus capacidades. Por eso es conveniente elegir con quien debates y presuponer que tienen algo en la cabeza porque, de lo contrario, te harán bajar a su nivel y ahí te ganarán por experiencia, que decía Mark Twain.”

Prólogo y epílogo

“Sentimos y, muchas veces, sentimos en demasía, si eso es posible. La alegría es interrumpida por la tristeza y los momentos obscuros son aplacados por la luz de la esperanza. Así es el devenir del día a día, momentos que empiezan con el sonido del despertador y que no intuyes porque no sabes qué traerá la marea de la vida. Vivir, supongo, es eso, seguir y mirar hacia adelante con pocas certezas que te calmen el alma. Ya saben, “ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto, y el temor de haber sido y un futuro terror”, que diría Rubén Darío.”

El deporte como virtud

“Lo sencillo no está de moda. Parece que todo lo atractivo debe ser complicado y rebuscado, fomentado por el culto a la imagen y a lo extravagante, articulado a través de modelos visuales bautizados como “Instragamer, influencer o youtuber”.  El moverse no es lo ideal porque no aparece en una pantalla o es apenas seguido después de haberlo definido en 280 caracteres.”

Aquéllos que suman

“Pero hay también algunos que pensamos que la docente actuó como lo hubiera hecho cualquier persona de bien, con valores, creyentes en la palabra dada y venerada, ésos que intentamos sumar para los demás, multiplicar las acciones para nunca dividir injustamente y jamás restar a aquél que sufre. Ésas son las operaciones matemáticas que agrandan el corazón, los dígitos que tocan el alma, las variaciones, permutaciones y combinaciones que me hacen creer en el ser humano.”

La ideología del sentido común

“La competitividad, Dios sagrado de este mundo que nos hemos dado, tiene sus cosas y exige sus sacrificios. Los sumos sacerdotes de la política la veneran cual becerro de oro dejando de lado la empatía hacia el dolor ajeno, virtud muy bonita pero poco productiva para alguien que viaja mucho a Suiza por sus bombones o a Andorra por sus pistas de esquí. En fin …”

El teatro y los Reyes Magos

“Allí, y quizás sólo allí, los Reyes Magos no entrarán temiendo una represalia de los republicanos o, incluso peor, sabiendo que la bondad no es la vestimenta de gala de muchos de nuestros representantes y aceptando con resignación que a lo mejor no hay tanto carbón para tanta gente. Y no se les puede culpar. Los de Oriente representan mucho y los otros tendrían que hacer lo propio pero el ego y los lobbys desvirtúan las buenas intenciones y se cae con frecuencia en el interés propio dejando el interés del país para, en el mejor de lo casos, otro día.”

La vida sigue igual

“Eso de los aforados y la inmunidad es una auténtica golfería que daña a nuestra democracia al incidir, una vez más, en que todos no somos iguales ante la ley. El sentido común debe imponerse pero también el efecto disuasorio, esto es, si la haces la pagas, en román paladino.”

Luces de Navidad

“Hay algunas cosas que el dinero no puede comprar: la educación, la honestidad, el talento, … Hay otras muchas que sí puede comprar porque tienen un precio. El vil metal adquiere mercancías de ida y vuelta en los mares del tener, mares tenebrosos donde se crean deidades y se corrompen almas. Los niños no deben navegar esos mares. Deben jugar y alegrarnos los días para que nosotros, por un momento, volvamos a ser ellos.”

Diez años no son nada y lo son todo

“Eres alguien y, de repente, ya eres otro, diferente, moldeado por el fuego de la tragedia y los mares que brotaban por los ojos de mi madre. Navegué esos mares y luché contra la corriente al no dejarme llevar exigiendo algo de luz en aquellos días negros en los que mi familia se hundió y se transformó para ya no ser la misma. Sabía que no era fácil y creía que no iba a ser inútil pensando que los que me había arrebatado a mi padre compartían los mismo valores que yo y no, como quedó demostrado, unos principios que los situaban por debajo de las ratas en la escala zoológica.”

De patriotas y no patriotas

“Hubo, lo puedo garantizar, España antes que franquismo como ahora la hay después de aquel viaje a la nada que duró demasiado tiempo y la habrá a pesar de algunos talibanes del Norte que defienden la locura, el exceso y el odio.”

Esperar y volver a esperar

"Y es que la dignidad no suele estar presente en aquellos con poltrona y coche oficial, sí, ésos que se ponen perfume caro para no oler a mierda.”

El comercio como virtud

“Un kilo de carne, dos paquetes de arroz, uno de azúcar y algo de comino, le decía a Manolo Henríquez, mientras remataba con la muletilla común de “mi madre que apunte”. Él siempre apuntaba y preguntaba cómo estaba mi madre y mi padre. Y apuntaba, da igual lo que le pidiera, y seguía apuntando porque hay gente que usa el lápiz del corazón y la libreta del alma. Siempre que voy a Agulo me gusta hablar con él pero nunca me atrevo a preguntarle si es consciente de todo el bien que hizo”.

Vacunas contra la injusticia

“Hablo con el dueño de la farmacia, me cae bien y le agradezco su educación. Crece el trato y con la confianza le pregunto por qué no se financia todas las vacunas. Él tuerce el gesto y esboza una expresión de escepticismo ante lo que considera a todas luces injusto. Semanas después aumenta la confianza y me confiesa lo que yo presuponía en sus ojos: ha dado vacunas a padres diciéndoles que ya se las pagarán con la casi certeza de que eso nunca va a ser así. Lo miro y digo una vaguedad porque es muy complicado acertar con la palabra cuando tienes un héroe delante”.

De Joaquín a la Eternidad

“Pero también escucho su voz cuando nos contaba las historias de fiestas en nuestro Centro hacía ya tiempo. Nos acariciaba el oído y nos acordábamos del clásico ya que daba la impresión de que, al oírlo, pensábamos que cualquier tiempo pasado fue mejor. Todos reíamos y yo quería ser como tú: coronel del deber y general del placer”.

Mientras no me pase a mí

“Hay que ahorrar y recortar, esperando, claro está, que no me toque a mí en la ruleta de la vida y la muerte donde los ricos y poderosos tienen más números al rojo de la vida que al negro de la muerte. Los que están por debajo en la escala social sólo pueden rezar y esperar que la de la guadaña pase de largo”.

Sonrisas desde el cielo

“De repente ese recuerdo les viene a la mente, luchan por no emocionarse,  se dan cuenta de lo importante que acabo de decir y, lo sé, se hacen la promesa interna de pasar más tiempo con los padres de sus padres que, en algunos casos, fueron primero padres y después abuelos. Y en esos instantes me siento tremendamente afortunado”.

Hijos de la tecnología

"Amante del papel de los libros, de su olor a tiempo pasado, de su magia, me he traicionado y ahora leo en un libro electrónico por comodidad y para ahorrar espacio. Una excusa muy pobre, lo sé, pero no tengo otra. Y es que es muy fácil engañarse a uno mismo"

Un lugar en el mundo

“Pero no he visto que los culpables de aquel desatino cumplan penas ejemplares y sufran un 5% del sufrimiento que ellos administraron a gente inocente cuyo único pecado fue creer en el sistema que se les vendía un día sí y otro también. Esos culpables no son negros ni vinieron de allende los mares sino que visten trajes de Armani, zapatos de marca y desprenden perfume caro porque ya se sabe que la imagen lo es todo en el mundo de la política-negocios. No está mal como envoltorio de la mierda”.

El laberinto catalán

“Había que luchar contra la vil España y sus símbolos, aunque el ínclito Arturito Mas destrozase la Sanidad y la Educación catalanas aplicando unos tijeretazos de corte y confección absolutamente calcados a los que dio Marianito en todo el Estado. Ya ven, no eran tan diferentes. Recortes por doquier aunque uno fuera muy español y mucho español mientras el otro bailaba una sardana cuyo primer paso se daba en la Plaza de Cataluña y el último en una cuenta bancaria en Andorra, patria chica de los Puyoles y de no pocos españoles con pulserita roja y gualda”.

El cuñadísimo

“Su cuñado, dicen que hombre honesto, preparado y sin maldad, lo odia y no movió un dedo por evitarle la cárcel, comportamiento que le honra aunque quizás el hecho de que su hermana no corriese la misma suerte hace que muchos monárquicos desconfíen de él porque entienden que Felipe VI debió preservar la institución antes que salvar a Cristina que, la pobre, estaba muy enamorada y no se enteraba de nada”.
urdangarin

El nepotismo como ejemplo

“Pero lo que realmente daña a la sociedad es el mal ejemplo y la huida hacia adelante del aquí todo vale y tonto el último. Eso sí que es perjudicial y no las conjuras de una alcaldesa con ínfulas de poder”.

Más fuerte que la muerte

"Hay algunas personas que se van y parece que vuelven o que no se han ido definitivamente. Hay personas que te marcan de por vida, hay personas, en suma, que te aportan cosas que te hacen descubrir caminos" 

Mercaderes de la información

“Se acepta el chantaje porque no queda otra, es decir, el sistema corrupto le rompe las alas a aquellos bisturís con tinta que miran por la decencia y el compromiso democrático de velar por la verdad. La rebelión de unos cuantos son daños colaterales del tal maniobra e, incluso, se les puede ningunear mediante una campaña de desprestigio orientada a que no molesten ni hagan pensar a gente que está ahí solamente para trabajar y consumir porque, no se engañen, ésa es su visión”.

Hijos de un Dios menor

“Los negritos, al parecer, no son hijos de Dios o no lo son completamente, o su Dios es menor o vaya usted a saber. Tal diferencia, no se engañen, no está basada en el color de la piel, ni tan siquiera en la religión o las costumbres, sino que se da porque son pobres llevando al paroxismo el odio destilado en una aporofobia sin cuartel que es hija bastarda de un sistema socioecómico preñado de egoísmo y de culto al éxito”. 

Las curvas de mi adolescencia

“Vamos hacia atrás, irremediablemente hacia atrás, injustamente hacia atrás mientras muchos no parecen enterarse y otros, los más poderosos, se frotan las manos comprobando que podrán mantener el status quo en el que unos pocos viven en su arcadia feliz mientras la mayoría no consigue salir del purgatorio al que les han enviado políticos sin moral e impunes a cualquier ley terrenal”.