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11:21h. Domingo, 15 de diciembre de 2019

El rojo y el negro en París

Enciendes la televisión y, zas, te das cuenta de cuán cerca está el género humano de su parte animal y de que hace ya años que retrocedemos hacia épocas pretéritas donde jamás pensamos estar de nuevo.

 

Inteligencias al servicio del poder

Estos días están siendo muy movidos en el mundo educativo a raíz de las declaraciones de José Antonio Marina sobre la evaluación a los profesores. Vaya por delante mi aprecio a la idea de que en el debate está el progreso y que con la confrontación de ideas se pueden frenar otras confrontaciones más, digamos, exterminadoras.

 

El botín de la Sanidad Pública

Suele suceder que, en el muy loable debate sobre cuestiones importantes, algunos pierden el norte de la razonable al haber perdido la brújula del sentido común. Pasa más de lo que se cree, sobre todo si dicha brújula es sustituida por el vil mapa de los intereses espurios y egoístas o, incluso, por las muy frecuentes coordenadas de la estupidez.

La corrupción como bandera

Cuentan que en el antiguo imperio romano el César era obligado a tener un esclavo siempre detrás de él. Esto acontecía en los momentos de decisión, tanto de temas importantes como de asuntos nimios. La misión de este esclavo era sólo una pero de enorme trascendencia.

La educación como derecho y como elemento económico.

En este curso que acaba de comenzar ha quedado claro cuáles son las prioridades de las autoridades políticas a la hora de invertir eso que un castizo llamaría “los dineros públicos”.

La derrota siempre es huérfana

Dice el muy intuitivo refranero español que “el éxito tiene muchos padres pero la derrota siempre es huérfana”.

Dos reformas para volver a empezar

Vaya por delante que no soy ningún iluminado ni vengo directamente de Ginebra de trabajar en el descubrimiento del bolsón de Higgs.

¿La ética y los valores? Ni están ni se les espera.

Permítanme, antes que nada, el haber parafraseado en el título de este artículo, un episodio de nuestra historia reciente. Cuentan que, durante el intento de golpe de estado del 23 de Febrero de 1981, uno de los mandos sublevados llamó al palacio de La Zarzuela preguntando si estaba el general Armada (uno de los conspiradores) en el despacho del Rey.

Señor Rajoy: es usted un mentiroso y un cobarde.

Soy funcionario del Gobierno de Canarias. Concretamente soy profesor de secundaria. He pasado dos días en La Gomera (en compañía de mi novia y mi familia) y, al volver a Tenerife, me he encontrado con las medidas que ha tomado el inepto y mentiroso de Rajoy. Estas medidas van en contra de los parados, los pensionistas, los funcionarios y, en general, contra los más débiles.