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01:58h. viernes, 16 de abril de 2021

La voz de La Gomera

casimiro curbelo
´Son muchos los episodios de nuestra reciente historia en los que Sito se ha dejado la piel y en este caso, la voz, para tratar de ayudar a los demás, siempre de una forma altruista y desde la más transparente humildad, porque no entiende de egoísmos, competencias y ni de ese afán por destacar´

Las mañanas en La Gomera comienzan con la sintonía de la radio. La voz de Sito Simancas se cuela en todos los hogares gomeros a través de la señal de Onda Tagoror, que logra superar las barreras de nuestra escarpada e intrincada orografía para llegar a los caseríos más dispersos de nuestra isla.


Su voz dulce, simpática, inteligente y carismática consigue arrancar una sonrisa mañanera que impulsa a salir de la cama hasta al más remolón. Son más de 68 años vinculado a las ondas, emitiendo en directo, día tras día, de forma incansable, siendo todo un ejemplo para la sociedad gomera de dedicación y esmero por un medio que adora. Sito, como ha dicho en más de una ocasión, no vive de la radio si no para la radio, ya que no entiende su vida sin ella. 

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Este nexo inseparable surgió cuando apenas había cumplido los 20 años, época en la que se encargaba de conectar con los aviones que llegaban al aeródromo de El Revolcadero, y más tarde con los barcos que faenaban por el mar que baña estas islas. Siempre estará agradecido a Don Álvaro Rodríguez López, quien pagó sus estudios para ser controlador aéreo, radiotécnico en aquella época, lo que sería el comienzo de su idilio con la radio, convirtiéndose años después en toda una leyenda viva de la radiofonía gomera. 


La radio ha jugado un papel fundamental en la historia mundial pero en el caso de La Gomera ha sido esencial, ya que la voz de Sito ha sido nuestra guía, desafiando los obstáculos de las comunicaciones para ayudar a los demás en circunstancias complicadas como ocurrió con el accidente de la avioneta Miss Tecina, donde gracias a las indicaciones de Sito pudo amerizar y salvar la vida a las cuatro personas que viajaban desde Tenerife. Sus equipos de comunicaciones contribuyeron también a guiar los durísimos trabajos que se realizaron en 1984 para tratar de sofocar el fatídico incendio forestal del Roque de Agando. Los gomeros que tuvieron que emigrar a Venezuela en busca de nuevas oportunidades también encontraron una voz amiga y cercana que les ayudó a mantener el contacto con sus familiares a través de su estación de radioaficionado. Además, durante más de una década, cuando no contábamos con los actuales sistemas de geolocalización, sus equipos se convirtieron en la carta naútica para marcar la pauta de la Regata Oceánica que une Huelva con La Gomera. 


Son muchos los episodios de nuestra reciente historia en los que Sito se ha dejado la piel y en este caso, la voz, para tratar de ayudar a los demás, siempre de una forma altruista y desde la más transparente humildad, porque no entiende de egoísmos, competencias y ni de ese afán por destacar. Sin duda, su trayectoria profesional y vital desvela a todas luces que Simancas es más que un medio de comunicación más. Su personalidad y talante de superación, su valentía para plantar cara a la vida hasta en los momentos más difíciles y su eterno buen humor le han servido para seguir siendo todo un referente en la sociedad canaria. Por ello, el Archipiélago quiso premiar su entrega otorgándole la Medalla de Oro en 2015, que se suma a la que le concedió su municipio natal, San Sebastián de La Gomera, el pasado año con el Premio Méritos Humanos. 


Son muchos los méritos que le debemos a Sito y serían incontables los reconocimientos de los que sería merecedor, por lo que el Cabildo gomero también ha querido sumarse a estas distinciones con la aprobación de una moción promovida por Agrupación Socialista Gomera que supone el reconocimiento institucional de la Corporación, coincidiendo con la celebración del Día Mundial de la Radio, el 13 de febrero. 


Simancas es ejemplo para niños y mayores y su vida ha marcado la de muchos gomeros, por lo que nos ha servido de motivación e inspiración para preparar un amplio programa cultural-educativo para involucrar a los jóvenes de la isla con un medio tan cercano e inmediato que tendrá garantizado su supervivencia.


A sus 27 años de edad y 60 de experiencia, como a él le gusta responder cuando le preguntan por su edad, sigue despertándose cada mañana con la ilusión de un niño para conectar nuestros pueblos, para transmitir la actualidad a todos los gomeros y canarios y para acercar a cada rincón su voz alegre y suave. Una voz que esperemos que podamos seguir disfrutando durante muchos años, aunque siempre será la eterna voz de La Gomera.