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03:20h. Lunes, 25 de Septiembre de 2017

 La vida animal debe ser protegida, pero la seguridad de las personas y su trabajo, los tesoros únicos de la vida vegetal, también importan.

El Cabildo de La Gomera viene luchando desde hace dos décadas para controlar la fauna asilvestrada y minimizar el impacto que ésta produce en nuestros ecosistemas, especialmente en el Parque Nacional de Garajonay, la tercera zona protegida por su importancia en la conservación de flora amenazada de España.

Hemos hecho grandes esfuerzos, también conjuntamente con el Gobierno de Canarias, para controlar la proliferación de estas poblaciones, especialmente de cabras y ovejas, aunque también de hurones y gatos salvajes, ya fuera desde programas comunitarios como incorporados a la estrategias definidas por el Parque Nacional de Garajonay o de la Red Natura 2000. Incluso, conscientes de la sensibilidad social existente sobre el maltrato animal y desde el respecto a los colectivos animalistas, hemos organizado apañadas. 

Sin embargo, su alto ritmo de crecimiento vegetativo, que hacen que sumen actualmente unas 5.000 cabezas; las deficiencias de la normativa en vigor y otras dificultades operativas lo han convertido en la principal amenaza de nuestros espacios protegidos. Además, el problema ha crecido en proporciones: estos animales también dañan ya zonas de cultivo, y su incontrolable presencia ocasiona las quejas de residentes y visitantes por las no pocas situaciones que producen con peligro para la integridad y seguridad de las personas.

Es por esta razón que el grupo parlamentario de la Agrupación Socialista Gomera (ASG) instó al presidente canario en el último pleno de la Cámara regional, a través de una pregunta, a colaborar con los Cabildos para poner en marcha medidas normativas, contempladas incluso en la vigente ley de Caza de Canarias.

Con esta iniciativa, ASG asumía como propia la defensa de una reclamación realizada el pasado mes de marzo por el pleno del Patronato del Parque Nacional de Garajonay. Porque es necesario hacer frente a un problema que ya demanda una solución urgente, aunque no es exclusivo de nuestra isla en modo alguno. También afecta a otras islas del Archipiélago, como es el caso de la alarma que está generando la presencia del ganado caprino en los montes tinerfeños de Anaga, y a diversos territorios de España y la Unión Europea con singulares y extraordinarias riquezas naturales que deben ser conservadas.

De hecho, ni siquiera es un problema nuevo para Canarias. Bien al contrario, es recurrente porque ya antiguas crónicas recogen la organización de partidas cinegéticas para controlar grandes poblaciones de animales asilvestrados o introducidos desde el momento mismo de la colonización. El daño producido en los cultivos de una población que luchaba duramente por su existencia día a día, no exenta de períodos de hambruna, lo justificaba.

De momento, ASG ha conseguido que el Gobierno regional se comprometiera ante el Parlamento de Canarias a trabajar con los Cabildos para abordar este problema. De una parte, estudiando la ley de Caza de Canarias junto a otras soluciones o propuestas de control efectivo de estas poblaciones. De otro lado, comprometiéndose a destinar 850.000 euros del Fondo Europeo de Desarrollo Regional a programas de prevención y educación para evitar malas prácticas en este asunto tan sensible. El objetivo no es otro que evitar la introducción o proliferación de especies faunísticas sin controles de ningún tipo.

Creemos que es una buena noticia para todos los canarios, pero sólo si este compromiso se concreta en tiempo y forma para que las medidas no se apliquen demasiado tarde y los daños sean irreparables. La vida animal debe ser protegida, pero la seguridad de las personas y su trabajo, los tesoros únicos de la vida vegetal, también importan. De hecho, La Gomera promueve un turismo vinculado a sus riquezas naturales y paisajísticas, con nada menos que 600 kilómetros de senderos, una actividad principal que debemos salvaguardar dando también solución a este grave problema.