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17:15h. miércoles, 27 de mayo de 2020

Desde el 11-M todo es Golpe de Estado

Pasada la resaca del "día de la mujer borracha", ya sabíamos algunos, que lo que iba a quedar era más Covid 19, y la ausencia por incomparecencia de Sánchez. El presidente desaparecido, reapareció con música. No sabemos si estaba en el aire, si dormía en su colchón, o sí a los mandos de la aeronave hemos puesto un mono, como ha tuiteado Juan Carlos Girauta. Es un chico mono, que dirían algunas, y feminista. 

Por cierto, el día de la mujer borracha se celebró, pese al peligro real de la presencia ya en toda España del Covid 19,algunos manifestantes con mascarillas, y grandes claros y nubarrones. Nubarrones que afectan a todos, incluido el tercer partido en mayor número de diputados: Vox, cuya dirección irresponsablemente decidió darse un baño de masas en Vistalegre III, pese al peligro existente, y pese a que muchos de sus votantes son grupos de riesgo.

Se han quedado sin argumentos para criticar al cobarde monclovita que levita y que aún no se ha subido al helicóptero para hacer un publireportaje del mapa del coranavirus. Será porque no se ve bien desde el aire a los afectados. 

Pero no les voy hablar ni de la resaca de la mujer borracha, ni de la evolución del coronavirus. De este último tengo datos y además fiables. Tomados de personal sanitario, pero no es el momento de escribir sobre ello. Ya veremos como evoluciona. No he querido hacerlo cuando afectó a los pacientes puestos en cuarentena en La Gomera, y no lo haré hasta que disponga de más información. 

Les voy a hablar de otro aniversario del que se escribirá poco, y se intentará que pase lo mas desapercibido posible, el del once de marzo de 2004. A fecha de hoy hay 193 muertos y cerca de dos mil resultaron heridas. Unas y otras siguen esperando justicia. Ya nadie se acuerda de ellas, salvo Ábalos, quien hace unos días acorralado en el Congreso se acordó para mal, recurriendo al consabido “y tú más”, cuando desde la bancada de la oposición se le recordó su colección de trolas en el llamado “Delcygate”. Es repugnante. 

Hasta junio de 2019, en que liberaron a Hassan El Haski, sólo siete de los dieciocho condenados en juicio permanecían en prisión. De ellos, solo una sola persona, Jamal Zougam, nunca se ha acogido a un beneficio penitenciario, porque ni en la fase de instrucción del juicio del 11-M, ni en su vista oral, ni nunca se ha declarado culpable, todo lo contrario se ha declarado inocente y ello por lo que sigue: 

Zougam fue detenido un día antes de las elecciones generales de 2004, gracias a que la Policía encontró una mochila-bomba en la comisaria del Puente de Vallecas entre las pertenencias que los pasajeros abandonaron en los trenes. Bomba que fue desactivada en la madrugada del 12 de marzo de 2004, y en la que se encontró una tarjeta de un teléfono móvil que horas después la Policía comprobó que se había vendido en el negocio de Jamal Zougam.

Los Tedax revisaron los trenes de cabeza a cola cuatro veces y no vieron esta mochila. Sobre este artilugio, debemos recordar que contenía metralla terrorista; sin embargo, años después, en octubre de 2011 la forense Carmen Baladía declaró en el proceso contra el ex jefe de los Tedax -Sánchez Manzano- que en los cadáveres no había aparecido metralla terrorista.

Sabiendo Zougam que se había desactivado una mochila en donde se encontraría la tarjeta de un móvil que él vendió y que llevaría a la Policía hasta su negocio, ni huyó, ni se escondió, ni se inmoló cuando los policías fueron a detenerle. Cuán ingenuo ha de ser este hombre para permitir que la Policía dé con él tras conocer que habían desactivado una bomba con la tarjeta que él vendió, y al mismo tiempo cuán precavido para no dejar ninguna huella allí donde sus compañeros de atentado sí las dejaron. Qué hábil tuvo que ser para conseguir no realizar ninguna llamada telefónica que le pudiera vincular con el atentado -cuando el resto de miembros sí lo hicieron- y a la vez que simple para vender al resto de terroristas unas tarjetas de su propio locutorio. 

Y ahora analicemos los testimonios que sirvieron para condenar a Jamal Zougam, en prisión desde el 13 de marzo de 2004. Fue condenado por el testimonio de dos ciudadanas rumanas, que tras declarar que le habían visto en el tren que estalló en Santa Eugenia, les fue concedida a una la nacionalidad española y a otra el permiso de residencia, más todos los beneficios económicos que conlleva la condición de testigo protegido en España.

Las dos ciudadanas rumanas perdieron un juicio contra dos periodistas del diario El Mundo, a los que acusaron falsamente de haberles coaccionado para que se desdijeran de lo que habían declarado. El entonces cónsul de Rumanía en Madrid, que les animó a denunciar ante la Policía que habían visto a Zougam en los trenes, declaró al diario El Mundo que la persona que acompañaba a C-65 cuando ésta acudió a su oficina, no era J- 70, sino una tal Florentina; sin embargo, en la causa por falso testimonio contra estas testigos, se desdijo de lo que aseguró a ese diario. Solo por este testimonio no se ha revisado la condena de Jamal Zougam.

Por último, debemos recordar algo que es de vital importancia. Un agente de Información de la Guardia Civil aseguró el 13 de marzo de 2017 en una entrevista que publicó el diario www.elespañol.com, que las dos testigos rumanas que dicen haber visto a Zougam en el tren de Santa Eugenia se sirvieron del testimonio que él compartió en una asociación de víctimas, cuando dijo no haber visto a Jamal Zougam, sino a Said Berraj, contra el que pesa una orden de busca y captura desde marzo de 2004. Por tanto, por lo declarado por este guardia civil, las dos rumanas cambiaron la identificación, dejando prácticamente idéntico el resto del relato.

El magistrado en excedencia Javier Gómez de Liaño, afirma que “para condenar no basta que el juez tenga la convicción de la culpabilidad del acusado, sino que debe contar con la prueba de la imposibilidad de su inocencia” ¿Qué ocurriría si se probara la inocencia de Jamal Zougam? Él, las víctimas y el resto de los españoles merecen que se sepa la verdad de lo que realmente ocurrió en la mañana del jueves 11 de marzo de 2004. 

Lo que he transcrito sobre la condena de Jamal Zougam como autor material condenado en el juicio del 11-M, es sólo una pieza de muestra, de todo lo que aconteció después de aquel fatídico día de marzo de 2004. Hay más mucho más, tanto como para cubrir negro sobre blanco miles de paginas. Pueden encontrar toda la información que quieran en fuentes fiables como lo publicado por el diario El Mundo, lo publicado en libros, que alguno he leído como el de Ignacio López Bru: “Las cloacas del 11-M”; otros: “Los enigmas del 11-M” de Luis del Pino, “Las mentiras del 11-M” del mismo autor, y sobre todo lo investigado por Peones Negros. 

No voy a hablar de la desaparición por desguace de los trenes, otra prueba fundamental, baste con formular la siguiente cuestión: ¿Saben ustedes que los vagones del tren Alviá accidentado el 24 de julio de 2013, fueron conservados hasta al menos la petición de Renfe de 1 de febrero de 2018? Es decir, casi cinco años conservando una prueba en el caso del accidente de la curva de Angrois y unos pocos días en el del mayor atentado terrorista ocurrido en España.

Convenía su desaparición, para que la versión oficial fuese creíble. 

Lo mas doloroso es que las victimas siguen sin saber quien o quienes fueron los autores intelectuales, porque la Sentencia no lo establece. Sobre los autores materiales se procesó y condenó a dieciocho, y mejor no entramos a analizarlos porque hay que ser muy ingenuo para pensar que algunos de ellos traficantes de poca monta de haschisch, el propietario de una tienda de telefonía móvil, un esquizofrenico paranoide, y varios confidentes de la policía pudieran montar un atentado con la precisión necesaria para que estallasen diez bombas entre las 7:36 horas y las 7:40 horas de aquella mañana del once de marzo de 2011. 

Cuando de investigación criminal se trata la primera pregunta que se hace el investigador criminal es la siguiente: Cui prodest? ¿A quien aprovecha? Si a alguien no benefició está claro que ni fue al gobierno Aznar, ni al sucesor que este había dejado, es decir, Rajoy, y si a alguien aprovechó fue a un candidato que cuatro días antes de las elecciones, las tenía perdidas. 

Y sin embargo, las elecciones en esas circunstancias tan penosas, se celebraron. Ello cuando en jornada de reflexión el difunto Rubalcaba decía que España no merece un gobierno que les mienta, y pásalo... Ello, mientras se rodeaba la sede de Génova 13 y se les llamaba asesinos, no a los asesinos, sino al gobierno que tuvo que gestionar tan dramática situación. Fue tal la situación que los beneficiados por tan horrendo crimen pasaron a ser acusadores, y los perjudicados a acusados, que después por miedo, cobardía o complejo renunciaron al esclarecimiento de la verdad, y por supuesto quienes también pasaron página fueron los beneficiarios, hasta la semana pasada en que Ábalos volvió a la carga, como de pasada, para eludir sus responsabilidades en el “Delcygate”. 

¿Quienes perdieron y mucho?. Las victimas: los muertos y los casi dos mil heridos, esos mas que nadie. Sus familiares, también. Y en último lugar el pueblo español, su memoria, su dignidad y su justicia, porque detrás del 11-M, lo que hubo fue un cambio de régimen, un golpe de estado, y desde entonces ya nada ha sido igual. La democracia se ha revolcado porcinamente. Todo es golpismo después del 11-M. No ha habido Memoria, Dignidad, ni Justicia, sí Ley de Memoria Histórica. 

Antes del 11-M, hubo varios golpes de estado. El primero el del 23 de febrero de 1981. En 1985, Felipe González da otro golpe de Estado al poder judicial y se promulga la Ley Orgánica del Poder Judicial, (L.O.P.J, 6 de 1 de julio de 1985). Cinco días más tarde de ese mismo año, se vuelve a dar otro golpe de Estado, contra un Derecho Fundamental como es el derecho a la vida y la integridad física, y contra la supervivencia, contra el futuro de las pensiones, también con otra Ley Orgánica, (la L.O.9/1985, que despenaliza el aborto).

Desde entonces han dejado de nacer mas de dos millones de personas en este país. Estamos en suicidio demográfico. Lo raro, es que no haya golpes de estado, pero es desde 2004, cuando la situación se vuelve vertiginosa y muy peligrosa, y continuamos en el golpe de estado de primero de octubre de 2017, cuando unos politicastros, seguidos por parte de una población dividida, engañada, manipulada y violentada y que no representan ni a la mitad del pueblo catalán, se levantan contra la Constitución y las Instituciones del estado. Y les salió gratis.

Normal que digan “lo volveremos a hacer”, por esa misma razón el golpismo continúa, pero además con un agravante: sus cabecillas y cómplices ya están en el Gobierno de la nación a la que pretenden destruir. Ya han empezado a dinamitar a la Corona, deslegitimando esta, y así hasta la república de repúblicas que históricamente ha dado tan buenos resultados en España. Se que por escrito, se entiende muy mal la ironía.

Porque independientemente de que el rey emérito, haya protagonizado episodios bochornosos, y que haya sido la madre de todas las corrupciones, no es menos cierto que recibió el poder de Franco y que aquel gobierno Arias decidió autoliquidarse, finiquitarse, (y este probablemente sea el primer caso en la Historia contemporánea de un régimen que decide abandonar el poder por las buenas, sin violencia, sin derramamiento de sangre).

Y así se hizo la transición, y como de Franco a la transición y de la transición a la monarquía parlamentaria y al Estado de Derecho, sí a un Estado de Derecho le falta el pilar fundamental de la independencia de los poderes, con un poder judicial intervenido hasta la médula osea, con un poder legislativo, donde los portavoces parlamentarios no representan sino a los jefes de la partitocracia, si es que no son los mismos, y con un ejecutivo carente de legitimidad, pero que se apoya en una legalidad a la que en muchas ocasiones desprecia olimpicamente, pues de golpe en golpe, vamos hasta que la democracia y el estado de derecho noqueados caigan sangrantes y heridas de muerte en la arena, como en Roma ocurría para los gladiadores. 

Y esa es la lucha ahora mismo, la del mundo libre o que quiere ser libre contra el mundo que nos quiere esclavizar poniéndonos un uniforme, igualandonos ante el capitalismo de estado chino, salvo que seas millonario autorizado por el partido y del partido; en la miseria como en Cuba,Venezuela, Corea del Norte. 
España y los españoles ahora mismo estamos perdiendo frente a todos los golpismos, y desde que aquel fatídico golpe de estado de 11 de marzo de 2004 subvirtiese el orden primero electoral, después judicial y por último legislativo y de representación, ya nada, ni nadie está libre de ser golpeado. Querido lector, tú decides:

¿Estás con la libertad o estás con la comodidad de ir a votar cada cuatro años? Hasta que te dejen, claro. Siento ser tan directo. Los que no somos políticos, ni nos sentimos obligados a regalar promesas, ni a agradar oídos fáciles de complacer. La verdad siempre incomoda. Y como dijo Gómez Bermúdez, juez del macrojuicio del 11-M, España no está preparada para saber la verdad. ¿Aún? ¿Dieciséis años después?.¿Aún no somos mayores de edad? ¿Cuándo la sabremos? 

Probablemente yo no llegue a verlo, quizá mis hijas, quizá mis nietos. Pero la fuerza de la verdad está en relación inversamente proporcional a la fuerza de la gravedad. Si por esta última un objeto cae al suelo, la verdad por mucho que se la entierre, busca la luz y aflora. 

Por ellos. Por todos los muertos que claman Justicia, por todos los que han muerto a manos del terrorismo y del golpismo, por ellos se ha escrito este artículo y también por los vivos, por los no abortados, por nuestros hijos y nietos que tienen el deber inexcusable de luchar por un futuro entre españoles libres e iguales ante la ley.