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00:19h. miércoles, 27 de octubre de 2021

De rositas...

"Sin embargo, de los muchos crímenes del primo hermano del nacional socialismo, el comunismo, jamás ha habido un Núremberg, y eso que no será por falta de víctimas: se estiman en más de cien millones, y digo se estiman, porque la opacidad de muchos de esas “democracias populares” es de telón de acero"

Pues menos mal que Enrique Santos Discepolo, escribió el famoso tango “Cambalache” en  1934, es decir habiendo transcurrido el primer tercio del siglo veinte, porque si llega a reflejar lo que fueron los dos últimos tercios y lo que han sido los dos primeros decenios del siglo veintiuno, sospecho que la letra hubiera sido aún mas cruda de lo que es. Sólo con el año anterior ya hubiera tenido el ascenso al poder del  de Adolf Hitler y el NSDAP, lo que a la postre marcaría un sendero belicista para el mundo.

Curiosamente en aquellas elecciones de marzo de mil novecientos treinta y tres hubo dos partidos mas en el Reichstag que seguían al partido nacional socialista de los trabajadores de Alemania en numero de votos. Junto al mencionado NSDAP, estaban el SPD de los socialdemócratas, y el KPD, comunistas alemanes. Es decir, que había tres partidos que bebían de la fuente común del socialismo formulada por el marxismo. No olviden ese detalle porque filosóficamente hablando el nacionalsocialismo, el socialismo real, ósea el comunismo y la socialdemocracia son primos hermanos.

Tanto antes como durante la segunda guerra mundial, hubo curiosamente también un extraño juego de alianzas: al pacto de no agresión entre Alemania y la Unión de Repúblicas Socialistas  Soviéticas firmado nueve días antes de iniciarse la segunda gran guerra, siguió en 1941 la invasión de la Unión Soviética por parte de la Alemania nazi, lo que venía a dinamitar el primer pacto y a crear las bases de nuevas alianzas como las que se tejieron después de la invasión.

Después de la segunda gran guerra, era de esperar que quien iba a salir mas beneficiado de aquella carnicería era el dirigente que menos escrúpulos tenía, es decir, Stalin. Y es que si a Stalin a través de su ministro Molotov, no le había temblado el pulso en firmar un pacto de no agresión con Hitler, a través del ministro Ribbentrop y en cuyo protocolo adicional secreto ambos se repartían la Europa oriental y central fijando los límites de la influencia alemana  soviética de mutuo acuerdo, menos le iba a temblar en repartirse las zonas de influencia en el mundo con el resto de los aliados.

Se juzgaron los crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos por los nazis en los llamados procesos de Núremberg. Doce juicios más el  juicio principal y 611
seiscientas once personas, de las cuales veinticuatro  lideres nazis fueron condenadas por los siguientes cargos: Conspiración contra la paz, atentados contra la paz y actos de agresión, crímenes de guerra y violaciones de las Convenciones de La Haya y Ginebra y Crímenes contra la humanidad. 

Sin embargo, de los muchos crímenes del primo hermano del nacional socialismo, el comunismo, jamás ha habido un Núremberg, y eso que no será por falta de víctimas: se estiman en más de cien millones, y digo se estiman, porque la opacidad de muchos de esas “democracias populares” es de telón de acero. Desconocemos el número total de víctimas en muchos de estos regímenes como ese caso de China, Corea del Norte, Cuba, Venezuela y otros países comunistas. Al fin y al cabo, a ese “héroe” al que se conoce por el Che Guevara, le debemos la sinceridad de decir en la Asamblea de Naciones Unidas que “Fusilamientos, sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario.Nuestra lucha es una lucha a muerte”, pero no dijo a cuantos.

Y por las razones expuestas, parece que no ha habido justicia, que no ha habido equidad, y que no ha habido equilibrio. Se ha juzgado un genocidio y ha quedado impune otro, u otros, y desgraciadamente no parece que en el futuro vaya a resplandecer la justicia en los asuntos que afectan a la población mundial, y para muestra ha habido una pandemia que por lo pronto ha contagiado a más de 89,6 millones de casos y mas de 1,9 millones de fallecidos, y hay serios testimonios y pruebas que sostienen que la teoría del origen natural del virus carece de apoyo sustancial. 

Esto que a juicio de muchos podría ser una teoría conspiranoica más, parece cada vez mas chirriar con las diferentes versiones que sobre el origen del virus y sobre todo algunas actuaciones del gobierno chino, como la aportación a la Organización Mundial de la Salud de treinta millones de dólares el pasado abril, y a su vez esta última hace muy poco denunciaba el obstruccionismo del gobierno chino al impedir o retrasar su visita a Wuhan.

Las críticas a la millonaria aportación del gobierno chino por parte de la Secretaría de Estado estaban mas que justificadas al hacerse durante la pandemia, lo que hace altamente sospechosa la conducta china, quien por otro lado ha impedido siempre  la entrada en la OMS de Taiwan, alegando que es una provincia China más,  y sin embargo la gestión que ha hecho la isla del coronavirus ha sido ejemplar, mucho mas considerando la escasa distancia que hay entre Wuhan y la isla y quizá porque conociendo como se las gasta el gobierno comunista chino continental, no se creen  ni una palabra de lo que este diga.

La historia muchas veces tarda en escribirse con objetividad, y así ha habido genocidios que no sólo han tardado en ser reconocidos, como es el caso del genocidio armenio nunca reconocido por Turquía, y ha pasado mas de un siglo, sino que incluso en la actualidad se sigue hablando del holocausto y no del genocidio o genocidios de los distintos regímenes comunistas.

Esperemos que al menos si esta pandemia no es un genocidio, tal y como lo puede parecer, y si lo fuese que al menos se investigue a los responsables para que no se vayan de rositas y si no lo fuese para esclarecer su origen y en la medida de lo posible evitar que se repita en el futuro.