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07:29h. jueves, 26 de noviembre de 2020
“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros." Declaración Universal de Derechos Humanos (Art. 1º)

Desde muchos años se muestra una forma más agresiva de racismo no solamente en Alemania y en España sino en diversos países de Europa. Yo José Mateos Mariscal , Un emigrante en Alemania, me propongo hablar de racismo y no de xenofobia ya que a mi parecer este último concepto  provoca una distorsión y tiende a ser interpretado desde un punto filológico llevando así a teorías conductistas que justifican el miedo y odio hacia  lo "extraño" como algo que posee una racionalidad biológica. Si utilizo este término es solamente como un sinónimo de racismo. 

¿A qué se debe este aumento de agresividad? ¿y el porqué de la aceptación de esta violencia por los ciudadanos? son preguntas que quedan abiertas y necesi- tan tal vez de una equiparación a nivel internacional.
Solingen Símbolo de violencia racista.

La sociedad de emigrantes recuerda el ataque incendiario en la ciudad de Solingen, que hace años mató a cinco mujeres y niñas turcas. El crimen cometido por jóvenes ultraderechistas fue el peor de la postguerra.

Durante la madrugada del 30 de mayo de 1993, la casa de la familia Genc, de origen turco prendió en llamas por completo. El edificio ubicado en la calle Unteren Wernerstrasse 81, en el centro de la ciudad, quedó convertido en escombros. Una de las víctimas murió al saltar desde el piso superior, tratando de escapar de las llamas. Las otras murieron por asfixia, sus cuerpos fueron hallados calcinados.

Ocho personas más sufrieron quemaduras de gravedad. Cuatro jóvenes de entre 18 y 25 años de edad fueron los autores del incendio intencional. Desde entonces el nombre de Solingen se convirtió en sinónimo de hostilidad contra extranjeros y violencia racista.

La cara más horrible de la Emigración

El incidente sumió a la sociedad alemana en el desconcierto y la vergüenza, sin saber que medidas adoptar para poner freno a los crímenes xenófobos que parecían ir en aumento. Desde la caída del muro de Berlín, en noviembre de 1989, Alemania, como el resto de Europa se convirtió en receptora de una inmigración masiva. Un promedio de cientocincuentamil refugiados e inmigrantes entraban al país cada año. La mayoría tenían que depender de la seguridad social, lo que aunado al desempleo existente, que iba también en aumento, provocó un recrudecimiento del racismo y la xenofobia.

De los siente millones de extranjeros que residen en Alemania, la mayoría son de nacionalidad turca. Muchos no se han integrado plenamente a la sociedad alemana, ni siquiera hablan alemán, lo que los hace particularmente vulnerables a los ataques xenófobos.

La meca del acero inoxidable

En la ciudad de Solingen, el número de tiendas, agencias de viajes y restaurantes turcos, dan una idea de la fuerte comunidad turca que aquí reside. De los cientosetentamil habitantes, uno de cada cinco es turco y muchos de ellos pertenecen ya a la tercera generación. La mayoría llegó a trabajar en las famosas fábricas de utensilios de cocina de acero inoxidable. Aquí se encuentra la Meca de la industria. Los cuchillos de Solingen, cuya tradición que se remonta al siglo XIV, son reconocidos mundialmente por su alta calidad.

"Hay muchos aquí, que preferirían no tener que recordar el atentado", me dice una taxista, mientras pasamos con su automóvil por el lugar donde se encontraba la casa de la familia Genc. Sin embargo tras el trágico incidente surgió un movimiento civil en la ciudad en el oeste de Alemania, que declaró la guerra al racismo y a la hostilidad contra extranjeros.

Escuelas, Asociaciones e iniciativas civiles fueron precursores de una gran movilización contra el odio a los extranjeros. "Recibimos muchas muestras de solidaridad y de afecto", afirma Mevlüde Genc. La mujer que perdió a dos hijas, dos nietas y una sobrina. En octubre de 1995 los cuatro jóvenes provenientes de Solingen, supuestos autores del incendio, fueron declarados culpables y sentenciados a largas condenas de prisión.


Los españoles que vivimos en el extranjero podemos enseñar te mucho sobre el racismo. Cuando eres tú el emigrante en un país desconocido es cuando verdaderamente te das cuenta de en qué consiste el racismo.
el racismo es veneno, el odio es veneno y este veneno existe en la sociedad.
Quien se quede a vivir entre nosotros tiene que aprender el idioma, para enriquecernos mutuamente con la convivencia de culturas.