Buscar
16:16h. martes, 11 de agosto de 2020
Hay cosas que por más que lo intente no puedo entender. Una de esas cosas es que con la situación en que nos encontramos todavía se pretenda hacer política con un tema tan delicado como el agua potable.

Mucho antes de esta legislatura planteé, como portavoz del PSOE en el ayuntamiento de Valle Gran Rey, la necesidad de empezar a buscar soluciones a un tema tan grave como  el cambio climático  y la falta de lluvias durante varios años consecutivos. Entendía entonces que era necesario empezar a pensar en escenarios complicados como el que lamentablemente ha terminado por llegar.

Desde principios de legislatura, planteamos (fuimos el primer ayuntamiento de La Gomera en hacerlo) la necesidad de buscar soluciones al abastecimiento de agua potable ante la situación de  sequía prolongada y la previsible escasez de agua, luego el 20 de febrero de 2020 planteamos la necesidad de abordar la situación de sequía urgentemente. La respuesta; “abril aguas mil”, fue seguir mirando al cielo esperando que lloviera. Nada más.

Ahora nos enfrentamos a un verano muy complicado. Lo hemos venido anunciando y hemos trabajado en ello de manera intensa, mientras quienes gestionan el destino de la isla y la oposición silente que debería estar en estas cosas, no han reparado en ello hasta hace apenas tres semanas. Cuando quien gobierna sólo tiene palmeros difícil no caer en la autocomplacencia. 

Es evidente que hay mucho que corregir, que tenemos cosas que mejorar, que hay que invertir en las redes de agua potable, en la detección de problemas y en la búsqueda continua de la eficiencia del sistema (el agua es un tesoro y cada gota cuenta) y en eso estamos, pero lo cierto es que por mucho que se haga para controlar el gasto, el agua que recibimos no es suficiente, y aquí sólo caben dos opciones. O no hay y en ese caso alguno debería ser más prudente cuando hace política con esto o si hay no se está distribuyendo conforme a las necesidades de los municipios y en ese caso sería mucho más grave (aunque visto lo visto ya nada me sorprende).

Este domingo  nos quedamos sin suministro en Las Hayas. Nos dan 35000 litros día y se gastan 65000 litros. El depósito se desplomó en apenas 48 horas (no por averías, ya hemos comprobado que no las hay, se desplomó porque se consume mucha más de la que nos dan). No obstante gracias al personal del Ayuntamiento, a la cooperación de los vecinos de Las Hayas, y la buena disposición del Consejo Insular de Aguas, en unas horas pudimos restituir el suministro.

Allí estuve, dando explicaciones y buscando soluciones, y todos los vecinos y vecinas con los que pude hablar demostraron una comprensión y una paciencia que respeto y agradezco. Todos somos conscientes que se debe hacer un uso más responsable por parte de una minoría pero también es cierto que ya va siendo hora que las administraciones insulares y regionales empiecen a asumir que no se puede dejar el suministro de agua a una población al capricho de la lluvia, porque ya nosotros hemos hecho la tarea y no se trata de fugas ni pérdidas. Es consumo. 

Este fin de semana el problema se traslada a Arure. Mientras tanto en alguna mesa del Gobierno de. Canarias duermen los expedientes. Inaceptable.

Este verano será duro, tan duro que probablemente sufriremos cortes y fallos de suministro, pero ¿qué pasará si no llueve en invierno? El cambio climático no es un argumentario político vacío para quedar bien diputados de postureo que se ocupan muy poco de su isla (algunos ya ni viven aquí), mientras hacen política con un bien de primera necesidad. Tanto cambio climático como sequía son una realidad e igual que la gestión de residuos o la recogida selectiva son realidades que van más allá de lo municipal.

 Ahora toca correr para corregir lo que no se ha hecho en 30 años. Nosotros vamos a hacer nuestra parte. A ver si el resto  hace la suya. La política no es posar para hacerse fotos en el parlamento. La política nunca puede ni debe ser demagogia. La política es previsión, coherencia, respeto, no engañar y trabajar por los vecinos y vecinas siempre.