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19:28h. domingo, 20 de septiembre de 2020
A esa Morera/Moral que tras 150 años acompañándonos fue ejecutada “por no ser de aquí” ¿150 años no es pedigrí?

Nada más y nada menos que en nuestro Jardín Canario (en el Tagoror) 26 de febrero: día de la Morera/Moral. 
Sigue llenando este minuto de razones para respirar. Cada vez que se “esmocha” (por desmocha) un árbol, sea o no sea singular, en realidad todos morimos un poco.

Cada vez que se tala un árbol, sin entender que una amputación debe ser valorada por un “cirujano” de seres vivos que se desplazan muuuyyyy lentamente. Que se comunican entre ellos y con nosotros. 
   Cada vez que se trasplanta; se arranca de su medio y se lleva a otro, es un “trasplante de órganos” sin más. Necesita cuidados intensivos y permanentes, por eso es complicado  y por ejemplo la “Palmera Canaria” no suele superarlo.

Cada vez que se plantan árboles en lugares no adecuados, se les condena a una agonía sin fecha. Cuando no son las llamas quienes los devoran. 
    Cada vez que se poda un árbol urbano sin necesidad real; lo “desconcertamos” por una amputación innecesaria y su sistema circulatorio interno se descompensa, cuyas consecuencias pueden ser fatales. Bajan las defensas… aparecen hongos, entre otros. 

Cada vez que no se le da de beber según sus necesidades, y  si no se alimenta por causa de  un terreno escaso o inadecuado, lo condenamos a la desnutrición;  a un paso de enfermar. Cada vez que se utilizan productos tóxicos inadecuados, si no lo matamos lo enfermamos, porque cada ser necesita un tratamiento.

Cada vez que generalizamos, porque no contamos con un censo adecuado, de los que están en lo público, de los que están en lo privado. No podemos acceder a la enfermedad posible y al tratamiento adecuado: no tenemos su historial y por tanto, es probable un mal diagnóstico. 

El árbol… y “las plantas” en general, son nuestro muro ante los fenómenos y cambios del clima. La sombra, la humedad, la energía, la belleza: sus frutos…absorben nuestros tóxicos y nos liberan oxígeno. 

No permitamos que esto siga ocurriendo. Apoyemos y mejoremos la ILP-Iniciativa Legislativa Popular para una Ley Canaria de Protección del Arbolado Urbano. (todo casco urbano de Ciudad o pueblo). Y que se haga efectiva y real su aplicación. Que se sancione al que no cumpla  y se premie con su reconocimiento a quién destaque en su aplicación. 

Firmemos masivamente, debatamos y mejoremos el texto, y hagamos justicia ecológica a quien tanto nos da. Aún sin estar…   

Tus olores llenan ya mi soledad,  porque todavía quedan restos de humedad… (partes y frases de letras del cantautor Pablo Milanés).
A esa morera…para mi moral, como el moral de casa de mis abuelos en el Pinar del Hierro… del que cuando se me “pase este duelo”, les cuento mis vivencias.

Y mí agradecimiento, y el de todos… a ese puñado de hombres y mujeres que se plantan desde que saben de un “arboricidio”: se plantan a defender a los árboles cómo seres vivos que siguen sin ser respetados, cuidados y mimados, al nivel que se merecen.  

Stop “arboricidios”

Ramón Francisco González Hernández – Portavoz de LOS VERDES en Gran Canaria. – impulsor de la ILP por una Ley Canaria de Protección del Arbolado Urbano.