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13:11h. Martes, 19 de noviembre de 2019

El origen de los Chorros de Epina

El origen de los chorros de Epina es, como muchas cosas en La Gomera, misterioso e incluso místico. 

Enclavados en plena naturaleza, a unos pocos cientos de metros del caserío de Epina, la tradición popular ha llegado a considerar que su agua tiene propiedades curativas. También se cree que quien bebe el líquido que mana de sus caños de madera se verá beneficiado por la fortuna y el amor.68814330_2482264518522980_5759648927456428032_n

Hubo un tiempo en que se creía que el agua que manaba de los chorros de Epina era milagrosa y, entre sus poderes, se le atribuía el poder de descifrar los secretos del destino y mostrar el camino del amor. Solo había que mirarse en este líquido prodigioso, si el agua se mantenía tranquila y clara, eso significaba que el amor pronto llegaría trayendo felicidad. En cambio, si al mirarse , el reflejo se enturbiaba, era signo de desgracia y desamor. 

En el pasado, cada año, coincidiendo con la celebración del Beñesmén (fiesta en la que los guanches celebraban la llegada del año nuevo y en la que honraban a sus dioses) las muchachas más jóvenes, en edad casadera, acudían a los chorros de Epina para conocer el reflejo de su destino en el agua. Una de las jóvenes que acudió a mirar su destino fue Gara, princesa de Agulo, que al ver el reflejo de su destino se asustó muchísimo. Y de todos es conocido el final trágico de la leyenda de Gara y Jonay. 

En la actualidad, los chorros de Epina lo forman siete caños de madera, aunque algunos mayores recuerdan que antiguamente sólo había tres. Cuenta la tradición que para beneficiarse de los poderes del agua, se debe beber de izquierda a a derecha, los hombres de los chorros impares y las mujeres, de los pares. Sólo así se podrá acceder a los propiedades curativas que se le atribuyen, así como a la fortuna y el amor que mana de los conductos de madera por los que se canaliza el agua. 

Otra tradición asegura que los dos primeros chorros agua corresponden a la salud, los que le siguen al amor y otros dos a la fortuna. El último, el número siete, es del que beben las brujas. Quien desee beneficiarse del agua mágica debe beber de los chorros que desee, o si se es muy supersticioso, de los siete chorros. 

Las leyendas vinculadas a los chorros de Epina guardan similitudes con las tradiciones mágicas de otras culturas antiguas, donde se relaciona a las fuentes, manantiales o cualquier lugares donde brota el preciado líquido, con la existencia de entidades de seres especiales que velaban por el hombre. En unos casos, estos seres especiales eran duendes y hadas y, en otros casos, se habló de apariciones de vírgenes u otra imagen religiosa. Curiosamente, a pocos metros del manantial de Epina hay una ermita. También ha perdurado en la memoria colectiva la aparición en este lugar de extrañas luces. 

Pero el pasado verano se produjo algo verdaderamente preocupante, del manantial de los chorros de Epina no brotaba agua, algo que la gente del lugar no recordaba que hubiera pasado antes. Las causas de este fenómeno se desconocen. Unos piensan que es debido a la sequía de los últimos años, otros la atribuyen a que el preciado líquido ha sido derivado a otros lugares. Muchos ciudadanos de Vallehermoso mostraron su extrañeza por el repentino cese del caudal, pues recuerdan que sus abuelos les contaban que éste nunca dejó de manar agua en cientos de años, a pesar de que se produjeron periodos de sequía superiores al actual.

Pedro Medina Calero