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19:27h. domingo, 20 de septiembre de 2020
Me llama la atención la hiperactividad en torno al Silbo, en general, de quienes reivindican cualquier apellido para el silbo llamándolo “canario” o “herreño”, pero sistemáticamente ocultan el apellido de GOMERO para el Silbo que recibieron en La Gomera de maestros silbadores gomeros. 

Miren con atención el vídeo ese que dice "MUJERES DE TODA CANARIAS..." lanzando silbos al aire. Junto al testimonio de la anciana que recuerda cómo colocaba los dedos. Aparentemente el objetivo del vídeo es reivindicar el derecho de la mujer a silbar; cosa loable, si no fuera porque ese derecho lo ejercitaron las mujeres gomeras durante siglos de forma similar al ejercicio de todos los demás derechos en cada tiempo histórico, con mayor o menor representatividad que los varones, dependiendo de su actividad cotidiana, en la casa, en el pastoreo, en el campo,...

Asimismo es un hecho, que en los últimos 25 años, entre las nuevas generaciones de silbadores surgidos tras la incorporación de la enseñanza reglada del Silbo en La Gomera, destacan en número y en calidad de silbo las muchachas frente a los muchachos. 

Si quienes promueven el vídeo quisieran  destacar la presencia de mujeres silbadoras hubieran podido buscar en La Gomera o en el resto de las islas magníficas silbadoras gomeras en vez de someter al bochorno, con todos mis respetos, a recién iniciadas "sopladoras" o "chifladoras" como las que aparecen en ese vídeo (en La Gomera distinguimos el silbo del "chiflío"). ¡No! Aquí el objetivo fundamental no es reivindicar a la mujer silbadora, aquí el objetivo, con la coartada que brinda el 8 de marzo  es  hacer propaganda de una asociación particular  extendiendo su mancha de aceite:  El Silbo Gomero no se nombra, no existe, como para quienes promueven el vídeo, las mujeres silbadoras gomeras no existen... 

RESPETO A LA MUJER,  RESPETO AL SILBO GOMERO. 

 Estefanía Venus Mendoza Barrera, mujer silbadora gomera. 

P.D.: Quiero felicitar de corazón a todas las jóvenes canarias que en cualquier isla sientan deseos de acercarse al Silbo Gomero y, particularmente, a quienes participaron ilusionadas en este vídeo. Me apena que sus ilusiones hayan sido  instrumentalizadas, y me ofrezco a atender aquí en La Gomera a cuantas quieran profundizar en el aprendizaje de su silbo.