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09:41h. Lunes, 21 de Mayo de 2018

"Y lo entendió todo. Tenía que ser allí, en aquella pequeña isla".

 

Justo a punto de dormir su cuerpo es balanceado y se vuelve cada vez más ligero. De repente, sintió que alguien la llamaba. Olvidó correr la cortina y, ahí estaba, la montaña viva. Sentía su latir. La delataba la Luna. Entonces pensó:  -¡Qué magia, qué belleza nos puede brindar el Sol en sus múltiples expresiones!-. Y lo entendió todo. Tenía que ser allí, en aquella pequeña isla.


María Mercedes Díaz Adrián