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18:22h. Domingo, 18 de agosto de 2019
"Rita, la jefa de enfermeras de La Fundación Hospital de Avilés, tanto ella como los demás profesionales del citado hospital, son un ejemplo a seguir y, así lo hice constar en la carta de agradecimiento que publicó La Nueva España"

En mi cita quincenal con los lectores hoy quiero escribir sobre los profesionales (de la rama que sea) médicos, maestros, educadores, dentistas, peluqueros, camareros etc. que tratan con nuestros hijos.
Muchas veces las madres y padres vemos como la sociedad no les da el trato que nosotros queremos y nos enfadamos; bajo mi punto de vista muchas veces es por desconocimiento y vemos que no saben cómo dirigirse a ellos.

Las etiquetas han hecho y siguen haciendo mucho daño, porque la sociedad ve la etiqueta y obvia a la persona; muchas veces he escuchado decir de mi hijo y en general hablando de ellos:
Pobre, es una cruz que tienen que llevar los padres.
Qué lástima.
Es un ángel.
Está enfermo etc.

Pues no; ni hay que tratarles con lastima, ni son pobres, ni es una cruz, ni son ángeles, ni son enfermos.
Son personas con los mismos derechos que cualquier ciudadano, aunque la mayoría de las veces son ciudadanos de segunda o hijos de un dios menor.

La falta de información hace estragos y la ignorancia de las personas que se piensan que si nuestros hijos se juntan con los suyos les van a contagiar algo hace el resto.
Para tratar a estas personas no hace falta un máster, lo que hace falta es vocación, que les guste su trabajo, que les respeten, les den su sitio, tiempo y espacio, y sobre todo que les traten como les gusta ser tratados. 

De esto sabe mucho Rita,jefa de enfermeras de La Fundación Hospital de Avilés, tanto ella como los demás profesionales del citado hospital son un ejemplo a seguir y así lo hice constar en la carta de agradecimiento que publicó La Nueva España.

Nuestro hijo estuvo ingresado y fue intervenido de varices, el trato que tuvieron con él fue impresionante, amables, cariñosos y sabiendo conectar con el de la manera que a veces se pasa por alto; hablándole y tratándolo como a uno más.

Dejo para los lectores la carta de agradecimiento que les escribí:

 

Agradecimiento a La Fundación Hospital de Avilés, al Dr. Javier Álvarez y su equipo de Cirugía Vascular (Pabellón Dr. Gregorio Marañón).

Nuestro hijo Tono estuvo ingresado para una operación de varices y queremos dar las gracias a todo el personal del equipo de vascular.
Cirujano Vascular; Dr. Javier Álvarez
Jefa de Enfermería; Rita
El Dr. Miranda
Enfermeras; Natalia y Laura (me faltan más enfermeras pero no recuerdo su nombre)
Agustín
Anestesista; Dr. Pérez Fernández Escandón
Igualmente a las recepcionistas y demás personal, por su trato amable para con nuestro hijo.
Es justo que igual que nos quejamos cuando algo no nos parece bien,también sepamos reconocer el trabajo bien hecho.

Nuestro hijo Tono por sus características (Distintas capacidades) no es colaborador cuando tiene que ir al médico.
Estas personas perciben el mundo de distinta manera y muchas veces para ellos supone un estrés al no saber lo que va a ocurrir.

Tono, ya está acostumbrado a entrar al quirófano, como no es colaborador para un simple empaste le hay que dormir y como sabe que no es una experiencia agradable pues se pone nervioso, por eso cuando ayer ingresó para operarse de varices y fue tratado con tanto cariño y empatía por todo el personal del hospital, lo agradecemos enormemente.

Todo fueron facilidades para él y ocurrió lo que la mayoría de madres y padres pedimos a la sociedad, que se adapten a ellos y no como la mayoría de las veces ocurre que ellos son siempre los que se tienen que adaptar a los demás.

Como muy bien decía Rita la jefa de enfermeras, a estas personas las hay que tratar con respeto, paciencia y cariño, no hay más fórmulas.

Y así fue tratado nuestro hijo, paso de estar intranquilo a entrar en el quirófano contento, Agustín le dio la confianza que necesitaba; Rita y las demás enfermeras le dieron cariño; el Dr. Javier Álvarez tuvo el detalle de ir a su habitación a pintarle la pierna que iba a ser intervenida como si de un juego se tratara; el Dr. Miranda le dio una habitación para que estuviera solo él; el Dr. Pérez Fernández Escandón nos mantuvo informados de cómo iba todo; las recepcionistas nos atendieron con toda la amabilidad y también el sacerdote a la noche le fue hacer una visita y estuvo charlando con él.

La verdad que todos nos hicieron sentir muy a gusto y lo principal, hicieron que Tono estuviera arropado y contento, más no se puede pedir.

Por todo ello en nombre de Tono, en el de su padre y en el mío os damos las gracias por ser como sois y por hacer que los pacientes se sientan como en casa. A veces es grato ver que, "es oro todo lo que brilla".

Muchísimas gracias a todos