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17:51h. sábado, 05 de diciembre de 2020
Dice un proverbio indio, “si dudas qué camino elegir, elige el camino del corazón pues quien hace lo que su corazón le dice, no se equivoca nunca”

En mi cita quincenal con los lectores de Gomera Actualidad hoy voy a tratar un tema complicado  yo le pondría el título “Hacemos caso a la cabeza o escuchamos al corazón” 
Dice un proverbio indio, “si dudas qué camino elegir, elige el camino del corazón pues quien hace lo que su corazón le dice, no se equivoca nunca”

Estos días he visto publicado lo que Eugenia Paiz madre de una hija con discapacidad psíquica reclama al Gobierno de Canarias.

La periodista palmera Eugenia Paiz, cuya hija tiene discapacidad psíquica, anuncia la creación de una plataforma de más de 200 mujeres que, si en dos semanas el Gobierno canario no modifica la orden que solo les permite ver 45 minutos semanales a sus seres queridos internos en centros de discapacidad, emprenderán movilizaciones contra lo que tachan de vulneración de derechos fundamentales y de injusticia

Más de 200 madres canarias de personas con discapacidad intelectual internadas en centros públicos y privados  -miles en todo el Archipiélago- han creado una plataforma para luchar contra lo que consideran un cruel encierro de sus seres queridos que dura ya casi 8 meses debido a las restricciones por la pandemia de la Covid-19, por lo que denuncian que se trata de una violación de los derechos fundamentales porque para ellos el confinamiento no ha terminado.

Paiz explica que estamos hablando de personas con discapacidad severa, que no saben dónde están sus familias ni saben por qué están encerradas, sin salir al campo y sin contacto con sus seres queridos.
Una situación, se queja esta madre, «que nos deja en absoluta indefensión, con una vulneración reiterada de los derechos fundamentales, más allá del estado de alarma».

Paiz deja claro que las familias afectadas son conscientes de la necesidad de los controles epidemiológicos y de la seguridad sanitaria, «pero ni empresas privadas ni organismos públicos pueden pretender que las personas con discapacidad en residencias van a permanecer indefinidamente encerradas». «Esto se tiene que acabar ya porque los padres no lo vamos  a permitir», exclama, con el coraje de quien ya no está dispuesta a esperar más.

Lo que piensa esta madre y tantas más les sale del corazón, es lógico todas las madres queremos tener con nosotros a nuestros hijos y protegerlos todo lo que podamos son lo más valiosos que tenemos, pero pensando en las personas que viven en centros como la hija de Eugenia, voy a dejar mi opinión al respecto:

Hay que pensar en los portadores y como se pueden contagiar sin saberlo. Es verdad que necesitan salir, pero la mayor garantía es que el propio centro les saquen de paseo y que le den actividades fuera del centro. Salir a sus domicilios para dormir en ellos reviste un gran riesgo. Podemos citar los contagios de las residencias de mayores, mientras estuvieron sin recibir visitas paró el contagio ahora se ha vuelto a producir debido a que se permiten las visitas familiares.

Es terrible lo que tienen que sufrir las familias de estos chicos, pero aún sería más grave que por descuido, o por un portador asintomático estas personas resultaran contagiadas. ¿Alguien se ha planteado la tragedia que se originaría en el supuesto de un contagio en un centro de estas características?

¿Qué garantías tenemos de que no se va a producir? 
Según Christian Drosten, virólogo alemán, para evitar contagios, tenemos que pensar y comportarnos como si estuviéramos contagiados y quisiéramos evitar la transmisión de la enfermedad, por otro lado, pensar que los demás están contagiados y debemos protegernos, esa sería la forma de parar la pandemia.
Esta opinión es pensada más con la cabeza, (racional y lógica) quien piensa con el corazón se dejan llevar por las emociones.

Para terminar dejo la siguiente pregunta ¿No habría que preguntar a los usuarios que piensan y quieren ellos?
Muchas veces cometemos el grave error de pensar por ellos, (es cierto que algunas personas por sus características no comunican sus sentimientos) pero otros si pueden expresarse y decidir lo que quieren, hay que tenerlo en cuenta porque si no también estamos vulnerando sus derechos.
Sé que este texto puede abrir un debate, en Facebook había madres que estaban de acuerdo con esta madre y había quien no lo estaba tanto.

Como madre de un adulto con distintas capacidades, me resultaría muy doloroso separarme de mi hijo (él afortunadamente vive con su padre y conmigo)

Si me pongo en la piel de las madres y padres  que tienen internados a sus hijos, la verdad que no sé si pensaría con la cabeza o me dejaría llevar por el corazón, (pienso que por este último) pero hay que calzarse los zapatos de estos padres para saber lo que sienten.

De todas formas pienso que hay que dar recursos para que tanto adultos o niños con distintas capacidades estén en sus casas, si los padres son mayores tendrían que tener ayuda de asistentes personales para tener tanto ellos como sus padres una vida digna.

El mal de moda es que, cuando los padres se hacen mayores tienen que seguir atendiendo a hijos adultos y como ya dije en otra ocasión “se junta el hambre con las ganas de comer”