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23:32h. Sábado, 14 de diciembre de 2019
...Miro al frente, se irguió orgullosa y pensó para sus adentros, las heridas físicas de mi amiga curan, tardarán un tiempo pero curan.
Pero las heridas emocionales…Esas destrozan el alma…

En mi cita quincenal con los lectores de Gomera Actualidad, hoy quiero escribir sobre la lacra del machismo.
Aunque se puede decir perfectamente terrorismo  contra la mujer. El día que los hombres dejen de ver a las mujeres como enemigas a batir o como esclavas a su servicio, ese día cambiarán las cosas. 

Las mujeres no queremos estar por encima ni por debajo de los hombres, queremos estar a la par, y enteraros de una buena vez,  los hombres que no mueven un dedo ante los asesinatos cometidos contra las mujeres, con su  pasividad se hacen cómplices.

El título que puse a mi escrito es: La envidiada

Ella, la envidiada…Tenía según decían todo en la vida para ser feliz, marido, hijos, salud, trabajo, éxito, juventud y belleza…

Ella ahora estaba en el hospital visitando a una amiga que peleaba por salvar su vida, que un hombre según decían era amable, cariñoso, atento y servicial se la quiso arrebatar.
Él no toleraba que su mujer tuviera opinión diferente a la suya, que tuviera amigas, que se arreglase, que riera...No él no lo podía permitir… Ella le pertenecía tenía que estar disponible para él las veinticuatro horas al día, la mesa puesta, la comida a su hora, la ropa disponible y todo en perfecto estado de revista para su hombre.

Ella, la envidiada, lloraba por su amiga, por la rabia e impotencia que sentía, por no estar con ella cuando el monstruo descargó su ira.

Ella, la envidiada pensaba…Si estas personas que me envidian supieran mi vida, vivieran mis soledades, mi realidad verdadera, no el escaparate que muestro lleno de confetis, brindis, risas... Seguro que pasarían de la envidia a la estupefacción. 
No es necesario golpear para hacer daño
El silencio duele
Las traiciones duelen
El desprecio duele.
La indiferencia duele 
La soledad en compañía duele.

Pero todo lo que duele con el tiempo te mata emocionalmente o te hace mucho más fuerte.
Ella, la envidiada, miro al frente, se irguió orgullosa y pensó para sus adentros, las heridas físicas de mi amiga curan, tardarán un tiempo pero curan.
Pero las heridas emocionales…Esas destrozan el alma…
Pobre de aquella persona que intente destrozar el alma de una mujer.

Una mujer que durante muchos años ha sufrido, callado, ignorado las ofensas… Cuando pone la cruz, el hijo de satanás que se dé por muerto (metafóricamente) 
Que no olvide ni él ni los que son como él que si no fuera porque una mujer les dio la vida no existirían.
¡¡NOS QUEREMOS MAYORES!!
¡¡NOS QUEREMOS VIVAS!!