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15:54h. miércoles, 12 de agosto de 2020
"Ellas, usuarias de los CAI, están acostumbradas a sus rutinas, y desde el 14 de marzo se han quedado en casa al cuidado de sus padres o tutores".

En mi cita quincenal con los lectores de Gomera Actualidad hoy quiero escribir sobre un tema que parece ser se pasa por alto.Las personas adultas usuarias de Centros Ocupacionales (CAIS). Estas personas han sido las grandes olvidadas y las que han sufrido y lo siguen haciendo a causa del Covid-19.

Ellas están acostumbradas a sus rutinas, y desde el 14 de marzo se han quedado en casa al cuidado de sus padres o tutores.
Cada usuario/a que acude a estos centros de día tiene sus características y cada una necesita atenciones diferentes.

Algunas de ellas no comunican verbalmente, me imagino que lo tienen que pasar muy mal por la situación que estamos viviendo, la mayoría no debe de entender el por qué se les ha acabado la poca socialización de la que disponían.

Cuando a esta sociedad se les pone todo cuesta arriba, no soportan las mascarillas, quieren salir a toda costa a los bares, playas, fútbol, fiestas, reuniones familiares o de amigos etc. Sería estupendo y una cura de realidad ponerse en la piel de las personas con distintas capacidades y de sus padres, igual se les quitaba la tontería de golpe

Ahora voy a exponer algo que me preocupa a mí como me imagino que a otras madres y padres.
Cuando comiencen a abrir estos centros ¿qué garantías nos ofrecen?
¿Cómo van a controlar a los usuarios en temas de distancia, desinfección, mascarillas etc.?
¿Los centros llevaran a rajatabla todas las medidas higiénicas?
¿Van a salir a la calle como se hacía primero o les van a restringir las salidas?

Para estas preguntas me imagino que habrá respuestas que nos garanticen que todo se va a llevar a cabo correctamente por la seguridad de todos.
Porque de nada serviría todos los cuidados que los padres llevamos haciendo todos estos meses para que después se fuera todo al garete.

Otro tema es que los padres de usuarios adultos (entre los que me cuento) ya tenemos una edad interesante y hemos estado desempeñando (como siempre lo hemos hecho) una labor por la que quien no puede hacerlo por motivos de salud, tienen que pagar a cuidadores para atender a sus hijos/as en estos momentos de la pandemia.

Pienso que en este punto algo habrá que hacer y tomar medidas al respecto, padres mayores atendiendo a sus hijos adultos dependientes y como ocurre siempre salvo excepciones, son las madres las que ejercen de cuidadoras principales.

Los cuidamos con todo el amor del mundo. son nuestros hijos/as pero acabaremos pagando las consecuencias de atender a personas adultas que a efectos de cuidados son como niños.
No es lo mismo cuando tienes 30 años que cuando eres sesentañera, supone un esfuerzo doble pero parece que nadie se da cuenta.

Con decir que somos guerreras y que podemos con todo, asunto arreglado.

Las madres de personas con distintas capacidades somos de carne y hueso como todas las demás madres, aunque las diferencias son abismales por las circunstancias de nuestros hijos/as.

Nosotras nos tenemos que adecuar a los ritmos que ellos nos marcan, en nosotras el síndrome del nido vacío no se va a dar. Ellos/as siempre van a depender de nosotras y esto nos preocupa y nos hace pensar mucho, sobre todo para cuando ya no estemos para cuidarles.

Nosotras no somos perfectas y también nos agotamos, enfadamos y nos sentimos incomprendidas. Lo peor es que nadie está dispuesto a acompañarnos en este difícil camino, cada día más abrupto a medida que vamos cumpliendo años.

Señores políticos no se olviden que ellos también tienen derecho a tener una vida digna y en este momento del covid-19 han sido los grandes olvidados.