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12:34h. jueves, 15 de abril de 2021

No se puede volar sin plumas

geli opinion
El otro día se celebró el día de la discapacidad, foto, video palabras muy guapas pero vacías de contenido.

En mi cita quincenal con los lectores de gomera actualidad hoy voy a dejar unas frases:
No aparentes ser lo que no eres.

Como decía mi padre “No se puede volar sin pluma”

El otro día se celebró el día de la discapacidad, foto, video palabras muy guapas pero vacías de contenido.
La discapacidad no es solo un día, ella convive con nosotros los 365 días al año con sus días y sus noches, muchas veces con situaciones que nadie puede imaginar, solamente quien lo vive sabe de qué hablo.

La discapacidad cuando se llega a la edad adulta es otro problema añadido, hay personas adultas con distintas capacidades que están al cuidado de sus padres que la mayoría de las veces están para que los cuiden a ellos, pero ahí siguen luchando hasta que las fuerzas les acompañe, cuidando y dando cariño a sus hijos/as.

Vamos a ver, nadie tiene en cuenta a esas familias, cada uno se tiene que arreglar como puede, pero la discapacidad no es solo un problema familiar, lo es también social aunque parece ser que eso no se tiene en cuenta.

Ahora voy al meollo de la cuestión y voy hablar por mí, aunque pienso que muchas madres de personas adultas van a estar de acuerdo con lo que escribo.
Está acabando este maldito 2020 otro año que se va y con el también sabemos que nos queda menos tiempo para estar con nuestros hijos.

A mí las navidades me gustaban de niña, estaban tíos, abuelos, padres, primos y aquello eran celebraciones familiares de verdad, a lo más que se podía llegar era a coger una borrachera y poco más.
Ahora para nada me gustan, son pura hipocresía, consumismo y acabar todos como el rosario de la aurora a cuenta de la política.

Es curioso escuchar a muchas personas que cuando las fiestas navideñas renegaron de sus familiares…Jo, vaya lata estar aguantando a fulanito o menganito, si no fuera porque es un compromiso…
Y ahora con las restricciones por el Covid les sale todo el amor de la casa de la pradera y se quejan porque no se pueden reunir con sus familiares y parientes, pura hipocresía y ganas de quejarse por todo, en fin…

Retomando el hilo para mí las navidades es un recordatorio de que ya me queda menos para pasar al otro lado, si no fuera por lo que dejo, me importa un carajo. Mi vida es mi hijo, por él me levanto cada mañana, por el hago locuras (sé que le encantan aunque no quiere participar de ellas) Él me saca las risas con sus ocurrencias y sus vaciles, él es mi motor y lo que más quiero en el mudo.

Pero últimamente tengo remordimientos porque no estoy a la altura de sus requerimientos y demandas, y el motivo es que cada día estoy más cansada, mis mochilas cada vez me pesan más y junto con la edad (entre otras cosa que también va pesando lo suyo) pues la verdad que no estoy al cien por cien.

Lo que hace años hacía en tres horas ahora me lleva seis y así sucesivamente. 

Volviendo a las frases antes mencionadas,”No aparentes ser lo que no eres” 
Ahora me veo reflejada porque pienso que estoy como hace treinta años y la dura realidad a efectos de años es otra, porque para los cuidados a mi hijo, sigo igual, lo que ocurre que lo tengo que hacer más despacio.

La frase de mi padre, “No se puede volar sin pluma,” es muy certera porque quiero desempeñar mi misión de madre y cuidadora como si tuviera alas y lo pudiera abarcar todo pero no es así.
Por eso me repatea quien dice estar a favor de los derechos de estas personas, es pura falacia, hechos son amores y no buenas razones.

No estaría mal que los políticos empiecen a pensar en los adultos con distintas capacidades y la manera que puedan estar en sus casas con sus padres y con ayuda de un asistente personal que les facilite la vida tanto a ellos como a sus padres mayores. El día que estos falten puedan seguir en su casa con personal que los atiendan, por lo que cobran en una residencia, digo yo que bien pude hacerse como digo.
También quiero recordar a las asociaciones y padres de niños más pequeños, que estos también  van a llegar a la edad adulta, tal parece que solo los niños cuentan y a los adultos ni se les menciona.    

Antes de terminar mi escrito también me gustaría decir que si alguien necesita hablar conmigo que lo haga, le voy a escuchar. Lo que no voy aguantar es que me vengan a contar batallitas del abuelo cebolleta pensando que sus problemas son los más importantes. Bastante tenemos las familias que vivimos nuestra realidad para aguantar chuminadas de nadie.

Bueno hasta aquí mi escrito de hoy, sé que no soy lo correcta que se espera de alguien que escribe para el público, pero es mi manera de ser, ya sé que me disperso y no me guio por lo  preestablecido.
Eso lo dejo para los/las magníficos columnistas, yo soy de andar por casa.