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10:08h. Domingo, 25 de agosto de 2019

"Aún así, Tono espera mucho de este mundo cruel, de esta sociedad que a veces, casi siempre, lo quiere marginar"

Saludos de nuevo lectores de mi Columna: Este escrito lo hice el día catorce de abril de, un ya lejano 1988 y fue publicado en el Diario La Nueva España y, aunque ha pasado bastante tiempo, algunas de mis reflexiones, por desgracia, siguen estando vigentes. 

Lo que me motivó a escribirlo fue porque con Tono, ya de bien pequeño, me tuve que enfrentar a la incomprensión  de muchas personas, tanto escolar como extraescolarmente. También cuando iba a la piscina muchas personas que no salen de la iglesia y se dan golpes de pecho, lo miraban como si fuera un bicho raro, me río yo de la caridad cristiana de muchos. 

En fin no quiero perder el tiempo hablando de personas que continúan sin saber valorar lo que atesoran en su interior estos niños.  
Durante este tiempo, la escritura me ha servido de catarsis, por media de ella suelto todo lo que siento. Para mí es una terapia que nada cuesta y que además puede ayudar.

 

Cuando me di cuenta que la sociedad en general rechazaba  a nuestro hijo comencé a escribir.

 

Yo tengo un niño hermoso que está lleno de alegría, es sensible y emotivo y espera mucho de la vida.
Tono espera mucho de este mundo cruel, de esta sociedad, que a veces, casi siempre, lo quiere marginar.

Porque mi niño hermoso según muchas personas no es como los demás, pero eso a mí que soy su madre, no hace falta que nadie me lo diga, yo le sé y me da igual. Yo ya sé que mi hijo no es como los demás por estas pequeñas diferencias que voy a enumerar:

Tono es como el río que desemboca en el mar.
Tono es como una flor a punto de brotar.
Tono es como el cielo, hermoso y apacible.
Tono a diferencia de los que no somos como él, no ve la maldad, ni el egoísmo, ni la mezquindad, ni el peligro de una guerra nuclear. 

Después de todo lo expuesto, yo me atrevo a preguntar:

¿Quién es más feliz?

Tono que vive en su mundo sin problemas,

o nosotros que vivimos la realidad?

Ya sé que algún listillo me dirá: Eso está muy bien ahora que es un niño, pero  y el futuro ¿qué?
Y yo le contesto: Eso solo Dios lo sabrá, pero puedo aseguraros que mientras viva su madre, a este  niño hermoso llamado Tono, nada le ha de faltar. Para más adelante, Dios dirá, pero yo, personalmente pienso  que a estas criaturas que a sus ojos son como las demás. El jamás las abandonará.