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09:54h. Viernes, 14 de Diciembre de 2018

Noelia Pérez González: Entre "Sentimientos y Arrugas”

Dedicar gran parte de la vida al cuidado de mayores, no es tarea fácil aunque, volviendo la vista hacia los comienzos, la aventura puede ser edificante, constructiva y sobre todo, un libro cargado de sabiduría, experiencias y vivencias que repasar cuando se alcance la “otra orilla”.

No es baladí señalar que,  estar al cuidado de un grupo de mayores en una Residencia, implica estar hecho “de otra pasta”. Hay que tener, aparte de los conocimientos necesarios sobre los cuidados, higiene, alimentación, ocio  y un largo etcétera de lo que precisan, nacer con el “don” de entrega hacia los demás; no en vano, la capacidad de empatía, la facilidad para la “palabra amable” y la capacidad de escucha, son instrumentos que no se aprenden en los libros. No, se nace con ellos.
Quienes se dedican a esta más que noble profesión, les motiva principalmente lo inmaterial, es decir, las muestras de cariño de los Residentes o las palabras de agradecimiento de sus familiares por los desvelos, esfuerzos y cuidados que profesas a sus “abuelos”. Un gracias, o un gesto de aprobación de un familiar, supone un verdadero balón de oxígeno para enfrentar otra jornada de trabajo.

Nadie discutiría o pondría en tela de juicio, una verdad impepinable y es que, “todo palo echa humo”; es decir, que en el día a día de un cuidador-usuario y viceversa , en esa relación tan estrecha y cuasi familiar, como en los mejores linajes , se dan situaciones de desesperanza y de flaqueo. Episodios en los que, tanto Auxiliares como Residentes, pueden sentirse molestos, irritables etc, sólo que en estos casos y tratándose de los primeros, saben que deben anteponer sus momentos de flaqueza  en beneficio de quienes tienen a sus cuidado. Y créanme que lo hacen.

Sí este día a día ya es difícil y agotador para este colectivo de trabajadores , imagínense para aquellos-as, como el caso de Noelia Pérez González, que deben supervisar  y ser los responsables últimos  que todo el engranaje de una Residencia funcione a la perfección. 
Así ha sido el devenir diario de esta persona que ahora cumple, nada más y nada menos que 14 años al frente de la Residencia de Mayores de Hermigua; un Centro Residencial en el que Noelia comenzó a convivir entre “Sentimientos y Arrugas” .

Durante todo este tiempo, Noelia tiene anécdotas como” para escribir el Quijote” y ha vivido, según nos cuenta, situaciones de todo tipo. Las peores y de las que menos le gusta hablar, son aquellas en las que la vida de los usuarios se ha visto en peligro y en las que han sido trasladados al Hospital. “Esas horas o días de angustia en las que no se sabe si regresarán son las más amargas.-nos dice.

A “primer ojo”, Noelia Pérez podría ser “etiquetada” como persona  lacónica. Claro que, estando a frente de una actividad tan íntimamente ligada al bienestar de la personas, mayores en este caso, y con las que se debe tener especial cuidado; no es de extrañar que en su jornada laboral, sus “ordenes” o indicaciones no resulten muy extensas. 

Lo cierto es que, cuando se tiene la oportunidad de profundizar y conocerle más allá de un simple “buenos días”, comienzas a darte cuenta que, aunque parezca una Directora regia, tras ella hay una profunda preocupación por todo lo que implica el bienestar de sus abuelos. Ríe por cada vez que ríen y sufre por cada instante de sufrimiento que pueda percibir en sus rostros. 

Tras seguirle durante varios días en su trabajo, Noelia no sólo realiza las funciones propias de Dirección. Igual está en su despacho que de repente le ves en el comedor sirviendo el desayuno o almuerzos a los residentes. 
Dice que “en este barco”,  el capitán también debe coger los remos cuando toca, y es que, según nos comenta, “nunca muchas manos son suficientes para atender a los abuelos como merecen”.

En unos instantes que nos “regala” para un café, Noelia nos muestra un álbum de fotos que recoge instantes desde los inicios y en las que podemos ver a los abuelos participando en diversas actividades como excursiones o las Fiestas de carnavales, Navidades y otras que realizan en el Centro. Sin que se percate que la miramos, una lagrima asoma a su mejilla cuando aparece la imagen de algún residente que se ha marchado.  Eso sí, “se le escapa” en voz alta alguna anécdota graciosa que recuerda haberla vivido con esa persona.

Como por arte de magia, la conversación da un giro y nos comienza a hablar de cómo piensa celebrar estos 14 años al frente de la residencia de Hermigua. Lo haré dice, como debo hacerlo, dando gracias a todos y cada uno de quienes componen este Equipo y que también comenzaron conmigo, a los que se han ido sumando. También, a mis abuelos y en especial  a una de ellas, a Rosarito que, al igual que yo, inauguramos la Residencia de Hermigua. 

Apagaremos todos al unísono las 14 velas de la tarta y de igual modo, encenderemos otra; la de la esperanza de continuar ofreciendo lo mejor de nosotros mismos en beneficio de aquellos que otrora, y en peores momentos, sacrificaron muchas cosas por nosotros. Que tanto merecen y que fácil resulta ofrecérselo. Como ella bien dice, nada más gratificante que, estar rodeada de “Sentimientos y Arruguitas”. Que menos. 

José Andrés Medina .-Editor y Director de Gomeraactualidad.com