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06:07h. miércoles, 03 de junio de 2020

Aprenderemos una gran lección

José Andrés Medina
José Andrés Medina
El Covid-19 y sus consecuencias nos recordará siempre que, vivíamos de espaldas a  nuestra Naturaleza.

“Es curioso lo lejana que resulta una desgracia cuando no nos atañe personalmente”, decía John Ernst Steinbeck, Jr, escritor estadounidense ganador del Premio Nobel de Literatura y autor de conocidas novelas como De ratones y hombres, Las uvas de la ira, La perla y Al este del Edén.

Pues sí, en los últimos tiempos, nuestra condición humana nos ha llevado por derroteros en los que esta célebre frase ha estado más que presente, tanto que, casi podría decirse que para muchos ha sido uno de sus principales “dogmas de fe”. 

Esta Pandemia ha venido a recordarnos que las banalidades y adornos con los que cubríamos nuestras miserias humanas, eran oropeles; quincallas brillantes y de poco valor pero que aparentaban valer mucho.

Vivimos pensando que nuestro “statu quo” nunca se resentiría, que nuestro modelo de vida en sociedad nunca se vería alterado. Comenzamos a dejar por el camino valores tan importantes como la amistad, el dedicar tiempo a nuestros mayores, a posponer cafés y charlas “face to face” por cortos mensajes de   WhatsApp. Y así, tantas muchas otras cosas que, ahora añoramos.

Nos enseñaron que, en esta sociedad civilizada, hay que ser competitivos, que para alcanzar nuestras “metas” debíamos dejar atrás a los demás sin sentir lástima; eso y olvidando los valores y principios que nuestros abuelos tanto inculcaron en nosotros. 

Hoy un “bichito” imperceptible, microscópico,  nos recuerda que el individualismo es su mayor aliado para expandirse, que la división y el egoísmo, son armas que le sirven para ganarnos la batalla sí se lo permitimos. 

Decía un sabio profesor que, en el reino animal, si te rompes una pierna, mueres. No puedes huir del peligro, ir al río a tomar algo o buscar comida. Eres carne de bestias que merodean. Ningún animal sobrevive a una pierna rota el tiempo suficiente para que el hueso sane.

Un fémur roto que se ha curado es evidencia de que alguien se ha tomado el tiempo para quedarse con el que se cayó, ha vendado la herida, le ha llevado a un lugar seguro y le ha ayudado a recuperarse. 

Por eso, ayudar dentro de nuestras posibilidades a alguien, más en las dificultades, es el punto donde comienza la civilización.

Aprendamos de esta gran Lección y comencemos a vivir luego, más en sintonía con nuestra naturaleza.