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00:14h. miércoles, 27 de octubre de 2021

Tergiversa que algo queda. O no

JOSE ANDRES MEDINA OPINION
Siempre he pensado que “perseguir Cristianos, termina indefectiblemente en la creación de mártires” y en política, los ataques “por sistema”  logra hacer víctimas a quienes la padecen.

Groucho Marx, con ese humor tan afilado e ingenioso que le caracterizaba, decía que solo se sentaría a la mesa de un político ‘si paga él’. Al igual que el cómico, son muchos los personajes históricos, más o menos ilustres, que quisieron opinar y hacer una sátira sobre ese extraño 'perro del hortelano' que es la política. 

Considerado como un pilar fundamental de cualquier sociedad, la política y los políticos ocupan un papel más que significativo en la vida del ciudadano. Tanto es así que las Redes Sociales se han convertido en “el escaparate” en el que su vida pública y hasta la privada son interconexionanadas de tal suerte, que no hay espacio de separación de ambas como sería lo idóneo.

Claro que es nada enjuiciable "per se" que un determinado Cargo desee exponerse de tal manera, a sabiendas que la ciudadanía buscará cualquier “resquicio” para, bien alabarlo o “condenarlo a galeras” directamente. Pero como decía, nada que reprochar. Cada uno sabe “las pantanas que carga”, que diría un gomero. 

Son tiempos difíciles y como tales, la labor política ya sea en Gobierno u Oposición debe centrarse por encima de el “like” en las Redes, en llevar a cabo un trabajo consensuado para materializar esos proyectos que mejoren la vida de los ciudadanos. Y en esas lides andan algunos en nuestra tierra, que sin atacar o desprestigiar en dichas plataformas al oponente, dedican ese preciado tiempo a trabajar por sus convecinos.

Otros, lamentablemente y con aspiraciones a “sillón”, han tomado la senda de “los 22 caracteres” y en los que su objetivo siempre es el mismo. Platea desde la que día si y día también, busca y rebusca resquicios o deslices fútiles de los que considera “enemigos”para ponerles en el centro de su Diana.

Claro que, contra lo que pueda creerse, esta “manía persecutoria” lejos de beneficiar a quien la ejerce de manera exacerbada, le retrata de manera fidedigna ante aquellos a los que aspira a representar. Huelga decir que, si con estas actitudes evidencian su capacidad de tergiversar las cosas aún estando en el “banquillo”, que no harían siendo “titulares”.

“Hay momentos en la vida de todo político en que lo mejor que puede hacerse es no despegar los labios”, que diría  Abraham Lincoln y algunos, a trabajar con tiempo, investigar dónde está y cómo es la gente a la que piensa dirigirse, buscar aliados para sus proyectos y dejar algo de lado “la tecla”.