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18:12h. Lunes, 19 de Noviembre de 2018

A punto de llegar a la sexta expulsión, me detengo a examinar el recorrido de este participante de Gran Hermano con minuciosidad. Cuando vi entrar en la casa a Pol, me sorprendió muchísimo, lo vi más emocionado que Falete cuando ve un chuletón y sin guarnición vegetal. 

 

Y es que desde mucho antes que saliera a la luz la amistad de Adara con un importante trabajador de Mediaset, ya nos veníamos oliendo cuál camión de la basura a las 2 de la mañana debajo de la ventana de tu habitación, el favoritismo de la cadena hacia esta chica celosa compulsiva que siempre está llorando y que monta tal cantidad de pollos sin argumentos que en la López Ibor se forrarían.

La opacidad que le produce Adara a Pol es tal, que ha sufrido una mutación, a transgénico me atrevería a afirmar. No importa lo que él opine, lo que él quiera, siempre acabará haciendo lo que su amada, y la de Telecinco, considere. Ni aunque Clara y Fernando intentasen hablar con él, incluso estando presente Adara, él se limitó a decir que si se manifiesta y sin miedo, claro que lo dijo con una rotundidad tan verosímil como la del notario que cuenta los votos de los expulsados.

Hoy es el último “Límite 48 horas”, aunque casi que dándose golpes en el pecho digan que era un formato acotado, que acabó extiendiéndose a siete, no deja de ser cierto lo que decía Mercedes Milá “Los números cantan” y eso en los despachos de  Zeppelin lo saben muy bien.

En todos los grandes hermanos siempre se ha sustraído comida, se ha jugado con el desconocimiento del infractor, pero es que en esta edición empezó a hacerse con una alevosía e ingratitud descomunal. Comenzando con las populares Bárbara y Adara que con una inmoral perversa llegaron a esconder entre los pantalones limpios de Clara restos de chopped, toda una incómoda situación para la ovolactovegetariana madrileña, sin contar que ya era el segundo intento de broma que las apodadas por la audiencia “BarbAdaras” le habían hecho, llenándole la cama a Clara de restos de nocilla y galletas, vamos una gracia igual de campechana que cuando el cajero se te traga la tarjeta tu día de cobro y un viernes.

No obstante todavía después de más de 40 días de concurso, de sacarla de quicio, de llevarla hasta el límite en las discusiones, estas dos maléficas concursantes, se preguntan porque Clara no les habla bien, como en esta madrugada del Lunes al Martes con el pollo que encontraron en la nevera. Mientras Adara incitaba a Meritxell a robar el chocolate que Clara había dosificado y guardado en su habitación, ésta se negaba, Pol el pelele perfecto se mantenía en silencio. Abrieron la nevera buscando que volver a robar casi por segundo día consecutivo. Y todo empezó por una bandeja de pollo que encontraron, fueron a la habitación a hablar con Alain, y la reina de los pollos Adara, le atacó duramente, con lo que el parisino empezó a defenderse como pudo pues la madrastra también infló la trama del pollo guardado para racionar como es debido la poca comida que les queda desde la compra de hace dos semanas que hice Fer.

Después de unos improperios más fugaces que la emoción de Jorge Javier Vázquez esperando los datos de audiencia cada viernes, se acostaron todos a dormir, al menos a intentarlo. Porque el juego para Bárbara, Adara y Pol estaba apenas inaugurándose. Entre risas más falsas que una infusión de pan rallado como diría Fer, lograron que se encendieran las luces del cuarto, que se despertaran Alain y Rebeca y se marcharan de la habitación sin decirles nada. Luego se debieron alinear los planetas porque a Pol se le ocurrió una idea a él solo, “ir a la otra habitación donde dormía el resto de la casa para lograr despertarles con cualquier motivo y que les encendieran las luces”. Con el objetivo cumplido, sin dejar de reírse en todo momento de sus compañeros porque los despertaron, decidieron acostarse. Con Miguel, Noelia, Bea y Alain en el salón esperando a Morfeo.

Señores, la educación como dije en mi anterior post, brilla por su ausencia. Aún recuerdo el “Comando Nocturno del GH 12+1” con Vero, Ochoa, Ariadna y Noemí, siento nostalgia de la que fue una gran edición con el sucedáneo actual.

Finalizo con un tuit rescatado, antes, de las groseras bromas, de una confesión silenciosa que le hizo Adara a su títere Pol. Juzguen ustedes mismos si no son conscientes ambos del show que vinieron a buscar en un programa de convivencia. Ya la excepcional madre de Pol nos lo ponía en evidencia, pese a tirarse piedras contra su propio tejado, una conclusión sobre lo que ella calificaba la relación y afirmaba desconocer completamente a su hijo. Ojalá Pol nominado y expulsado la siguiente semana, sería la mejor forma de evitar la continuidad de un show limitado que se aleja rotundamente de las bases de un buen Gran Hermano.