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18:49h. Martes, 24 de Abril de 2018

Conocemos tanto y de tantas cosas, y quizás, de lo que más necesitamos que es de nosotros mismos y de la naturaleza humana, es de lo que menos conocemos. Y hacemos tantas cosas y deseamos tantas cosas, pero quizás no conocemos lo que nos conviene, y lo que es mejor moralmente…

 - Esto es un tema inmenso, que supera los conocimientos teóricos y prácticos del redactor de estas frases, pero creo que un articulista tiene la obligación de intentar analizar docenas o cientos de cuestiones, que en todas es imposible que llegue al suficiente grado de conocimiento, pero si lo suficiente para expresar que existe una realidad, y que el hipotético lector o lectora, puede decirse a sí mismo, que un artículo puede servirle para que tome conciencia que existen otros aspectos de lo real y de la realidad. Quizás usted no haya reflexionado lo suficiente, en su existencia, sobre el tema que nos ocupa, quizás sea tiempo que empiece por su cuenta, bebiendo en fuentes solventes, no dejarse engañar, ni por si mismo, ni por tantos estímulos de fuera.

                        - El yo es como un espejo, los otros yoes también. Nos miramos hacia dentro y hacia fuera. La cuestión es saber, que definición o descripción de yo tenemos o disponemos o estamos o sentimos. Si es más verdadero o menos.

                        Puedes que creas tener un yo que no tienes, o definir a tu yo y al yo en general, de una forma que no es la correcta, desde el punto del saber ortodoxo.

                        - Tener el mayor grado de verdad y de autoconcepción de la verdad posible, del yo en general, y del yo particular, es la manera y forma más correcta de entendimiento y de comprensión. Porque pensamos-sentimos-deseamos-percibimos-teorizamos desde nuestro yo. Ciertamente un yo, que está en un tiempo y época, un yo en una sociedad-cultura-historia.

                        De ahí, la enorme y correcto autocontrol del conocimiento del propio yo. Si no se tiene una concepción correcta del yo, no se puede tener, un autocontrol correcto de si mismo.

                        Ciertamente, es imposible tenerlo en todos los aspectos, pero al mismo tiempo, siempre hay que intentarlo. De forma modesta y correcta y racional y prudente, uno tiene que examinar y examinarse todas las ideas que le van llegando, todos los datos que la vida le va aportando, e intentar, conocer cual es el modo mayor de saber y de conocimiento y de realidad y de verdad, tanto a nivel teórico, como a nivel práctico…

                        Entiendo y comprendo que esto es difícil, hoy, hoy también. Porque también hay demasiados colectivos y grupos e ideologías y subideologías, que lo que quieren es “el cerebro y la conciencia de los demás”. Es decir, personas y colectivos que sean de su parecer, y no les importa, si para eso hay que engañarlos-manipularlos-mentirles, decirles medio verdades o medio mentiras o medio errores o medio aciertos…

                        Porque hay colectivos, individuos, como todos que tienen verdades y errores, que eso es lo normal, sino que hay individuos y grupos, que sabiendo que difunden errores, lo hacen, porque eso armonizan con sus intereses. Por lo cual, el ser humano, en la medida de lo posible, tienen que crear una “coraza o paraguas o muro, para intentar difundir los menos errores, o ser influido por los menos errores posibles”. Pero esto hecho de forma prudente y racional y sosegada, dejar al tiempo que funcione, dejar que se contrasten opiniones e ideas…

                        - El enorme poder de las tecnologías de la información, el enorme poder del descubrimiento de las concepciones psicológicas, son dos grandes grupos de realidades, que pueden tener una enrome incidencia en individuos y colectivos, tanto para el bien y la verdad, si se utilizan de forma correcta, como para el no-bien y la no-verdad, si se utilizan de forma incorrecta.

                        Hoy el ser humano está sumido en un volcán-huracán-tormenta constante de ideas-conceptos-imágenes-sonidos-percepciones, que en parte son verdaderas, pero en parte son erróneas, y los que las difunden lo saben, pero buscan fines, fines particulares o de grupo o de ideología.

                        Hoy, debemos aceptar, con temor y miedo, que el poder tecnológico de la información, podría someter a sociedades enteras, en poco tiempo, a autocracias que durarían décadas. Jamás el ser humano ha tenido y dispuesto de tanto poder en estos campos, más los conexos a estos campos…

                        Hoy, no somos conscientes, de que todo o casi todo ha cambiado, pero especialmente, todo está en proceso de cambio, constante y diario, por lo cual, no sabemos exactamente dónde nos llevan o dirigen estos cambios. Pero desde luego, sobre el conocimiento y por tanto el sometimiento del yo, las tecnologías y concepciones han alcanzado un poder tan grande, tan elevado, que no sabemos las consecuencias, si se aplican teniendo en cuenta los Derechos Humanos, será bueno, pero si se saltan estos, algunos o muchos, las consecuencias, serán nefastas…

                        - Hoy, la sociedad, las entidades que conforman las sociedades, las diversas ideologías, las personas individuales, deben saber controlar el propio poder que disponen. Porque de hecho, individuos, colectivos, grupos, entidades de todo tipo, ideologías, etc., tienen un enorme poder sobre el resto de entes sociales. Por lo cual, hoy el auténtico conocimiento de si mismo, y el auténtico autocontrol de si mismo, es absolutamente necesario para entender y comprender la realidad humana, uno mismo, y a los demás. Porque el ser humano hoy tiene un enorme poder de manipulación, a si mismo y a los demás…

                        Esperemos que el sosiego, y basándose en una ética lo más correcta posible, y una moral práctica lo más racional y verdadera posible, nos vaya haciendo más libres y menos libres, porque los retos ya en el presente son enormes, los retos para el futuro, para el futuro próximos aún más…