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14:14h. Viernes, 15 de Diciembre de 2017

 Estos artículos no son un sermón, cosa que quizás no sea una cosa tan mala, y ya que en el imaginario colectivo, hablan de experiencias distintas, concepto que no estoy de acuerdo, solo se debe probar lo que sea verdadero y bondadoso y útil y racional. 

Bueno serían que se leyesen sermones. Por indicar esto, ya muchos no seguirán leyendo ni este artículo, ni a este autor. Pero decía que este artículo no es un sermón, pero si estas frases intentan indagar sobre temas éticos y morales, que durante siglos se les denominó pecados capitales, por tanto, si intento dilucidar algunas notas sobre lo que se podría denominar “errores morales graves”, que son la fuente de muchos males, a y en muchos sentidos sobre los humanos. Es obvio que puedo equivocarme. Pero no intento formular enunciados inamovibles, sino llevar a la reflexión. Llevar a pensar.

Maledicencia y calumnia son dos graves errores morales, matan la fama y el honor de otra persona, y siendo verdad lo que se dice o siendo falso, puede llevar a otras personas a incentivar el mal. Si de alguien se habla mal y es mentira, puede pensar, pues ya que hablan mal de mi y es mentira, pues al menos ahora lo haré, y ya será verdad.

Estos males entrarían en el uso desordenado, de lo que se podría decir de la lengua-cerebro. Debes estar informado sobre las personas, pero de forma moderada y correcta. Hoy es necesario, pero debes, en toda la medida posible, y a no ser que sea por un bien mayor, no hablar mal de nadie, y menos que sea mentira, y menos sin necesidad.

Por otro lado, una persona puede tener un defecto grave, pero no es necesario cantarlo en la mitad de la plaza del pueblo. También tú tienes defectos graves posiblemente, y no quieres que todo el mundo hable mal de ellos, o teniendo defectos graves, también tienes virtudes. Lo mismo le sucede a todas las personas.

Tampoco es bueno lo contrario, adular a las personas, o indicarles virtudes y bondades que no tienen. Muchas veces, lo más correcto, es el silencio, antes que realizar una critica negativa, sin necesidad, o el silencio antes de una critica positiva, sin necesidad, o que no es cierta.
                       

Es un ejercicio difícil, hoy el vivir y existir, sin usar de la calumnia y sin maledicencia, por un lado, ni sin caer en la adulación y en la lisonja innecesaria y falsa. Cada uno, aunque corran tiempos difíciles para eso, debe intentar, analizar los defectos y virtudes y hábitos buenos y malos que tiene. Y teniendo en cuenta estos, intentar, primero analizarlos teóricamente, segundo, intentar superarlos. Es decir, analizarlos de forma correcta intelectualmente, después, reconducir la conducta de forma adecuada.
                       

Ciertamente para esto, hay que definir-describir de forma correcta y adecuada, la teorización del bien y del no bien y del mal moral, y después, poner la voluntad-libertad-conocimiento para hacer el bien y desechar el mal.
                       

Pero cree usted que existen actos y hábitos que son buenos moralmente, y otros, que son indiferentes, según conceptos y según circunstancias, y otros que son negativos y perniciosos… O por el contrario, todo es bueno moralmente, y cada uno hace lo que quiere y como puede, es decir, no existe el bien y el mal moral, sino que ha caído usted en un materialismo moral, en un hedonismo moral, en un epicureísmo moral, en un relativismo moral…

Lo primero que tenemos que plantearnos es si creemos si existe el bien y el mal, y si existe el bien y el mal moral, y si existe el bien y el mal moral religioso o pecado, y si existe el bien excelente y el bien normal, y si existe el mal moral grave y el mal moral leve, y si existe el pecado mortal y el pecado venial.
                       

Usted, puede ser creyente en una religión positiva o no, o ser agnóstico, o estar en duda, pero debe pensar si admite el bien moral y el mal moral, al menos. Si existe el bien moral y el mal moral, usted tiene que intentar fijar cuales serían los bienes morales, y los males morales, y la gravedad o escala o nivel de ellos, dependiendo de circunstancias, situación, libertad, entidad o realidad en sí, etc.
                       

Si lo admite, usted además de saber cual es el bien moral y cual es el mal moral, o cuales pueden ser, tendrá que usted intentar analizar como conseguir y perfeccionarse en el bien moral, e ir disminuyendo o desapareciendo el mal moral. Es decir, no solo en teoría, sino en la práctica. Y a esto tendrá que dedicar, a reflexionar, un rato cada día, y en la vida rutinaria, ir intentando plasmar actos, sean de palabra, sean de hechos, sean de intención que sean buenos y rechazando o no haciendo los que considere malos o negativos.

Quizás, no sean tiempos para hablar de esto, escribir de esto es que se te cierren muchos cenáculos culturales, pero uno, debe ante su conciencia y ante el bien colectivo de la sociedad, exponer, lo que cree es la verdad y la bondad, igual que el panadero debe hacer buen pan, y el abogado no engañar a su cliente…

Ciertamente en un mundo de tan enorme cantidad de competitividad y de otros factores o variables, es, me dirá usted, muy difícil vivir y existir en el mundo, e intentar llevar una vida moral honesta, y si es posible lo más perfecta posible. Pero creo, o eso deseo creer, que una vida moral más correcta, al individuo le evita consigo mismo muchos problemas, y a los cercanos también, y a la larga a la sociedad en general también, e incluso a la humanidad, a los que vengan después.

Una palabra o una frase si es buena, puede hacer mucho bien, si es buena y verdadera, a individuos y otras personas que vengan después, si es mala también hacer mucho mal, a los presentes y quizás a los del futuro.

Creo que no hay que cansar más al posible lector. Con estos párrafos ya tiene para pensar una semana, al menos. Paz y bien y paz.