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18:21h. Domingo, 23 de Julio de 2017

Guste o disguste, toda gran obra de arte, de cualquier arte o género, sea de Oriente o de Occidente, del Norte o del Sur, de ayer o de hoy o de mañana o de antesdeayer, siempre tiene además de la formalidad-estética, lleva un contenido religioso o espiritual o trascendental o metafísico.

Lo vemos en Chauvet, en la Capilla Sixtina, en Altamira, en el arte mal llamado primitivo, en el arte Otro, y desde luego en el arte de Rouault. Y esto es lógico, porque el ser humano, intenta no solo plasmar lo superficial de la realidad, humana o social o naturaleza, sino también el mayor hondón de si mismo, el hondón del alma, como diría Teresa de Ahumada. Buceemos en este artista, para nadar-sumergirnos en lo más profundo de nosotros mismos como individuos, y de la sociedad-humanidad-totalidad y de la Naturaleza.

Georges Henri Rouault, Paris, 1871, + Paris, 1958. Un artista plástico y grabador, simbolista, fauvista, expresionista y semiabstracto, un ser humano que pintaba al ser humano, o desde el ser humano hacia arte, intentando tener piedad y conmiseración de la humanidad, intentando mostrarnos que el arte es algo más que colores, que el verdadero arte es algo más que precios de subastas. Que toda obra de arte no es solo belleza, no es solo contenido estético, ni solo contenido conceptual múltiple, sino que no existe arte sin estética y sin ética.

Rouault1

En sus primeros años fue artesano del vidrio, hay quienes creen que eso condicionó su estética, además de haber nacido en una familia humilde económicamente, que también pudo ser otro de los pilares de su desarrollo estético posterior.

A mi modesto modo de ver-percibir-concebir, existen obras de Rouault que se adelantan o al menos, desarrollan aspectos estéticos artísticos, antes que otros autores plásticos. Y creo que ese valor no se ha reconocido de forma correcta, se le tacha demasiadas veces, como neofigurativo expresionista, pero ninguneándole y minusvalorándole su valor y su profundidad y su esencialidad y su alto nivel de belleza y de contenido-conceptual.

 Rouault era una persona libre como artista, o al menos, con mayor grado de libertad que otros muchos, tanto por su estilo o estética, por sus temáticas.
De todas formas, si al analizar obras de la mitología griega, captamos no solo mitologías-espiritualidades que ahora nadie cree, pero si sentidos más profundos, por ejemplo, interpretaciones psicoanalíticas freudianas, como exposiciones del ser-carne-alma-mente más profundos de la humanidad, cuándo percibimos obras religiosas, por ejemplo, una crucifixión de Rouault, podemos captar, el sentido religioso, pero también el metafísico, el antropológico, el sociológico-histórico. Es al menos, un símbolo-signo del sufrimiento humano. Y también, hay que decirlo de la esperanza humana.

No puede usted pasar el tránsito, es decir, irse al otro barrio, exista Algo después o no exista, sin haber visto la serie de grabados, que se titula Miserere, no puede usted pasar por este mundo, sea artista o no lo sea, tenga el oficio o la profesión que tenga, de pasar por este mundo, sin observar-percibir-sentir-pensar-meditar-reflexionar delante de estos grabados.

Existen en la vida, cosas que son muy caras, quizás no sean opcionales para la inmensa mayoría de seres humanos, gustos tan exquisitos, placeres tan caros, viajes tan ostentosos, fiestas tan grandilocuentes que no son posibles para la inmensa mayoría de nosotros los seres humanos. Pero este gran placer, placer con belleza y placer con contenido conceptual, como es percibir-ver esta serie de grabados, Miserere, al menos, por fotografías, algún libro, sobretodo por Internet, no puede usted dejar de hacerlo. Un día de fiesta, una tarde que no tenga nada o casi nada que hacer, permítase usted a si mismo esta pequeña autoestima hacia usted mismo.

Toda obra de arte (música, danza, teatro, novela, pintura, escultura, gastronomía, moda, etc.), además de tener distintos fines-metas-funciones, una de ellas, es que son como espejos-laberintos-cristales-televisiones que nos muestran algo de nosotros mismos. Vea, unas docenas de obras de Rouault, despacio o deprisa, si es posible, de ambos modos, e irá usted comprendiendo, entendiendo, creo que mucho de su ser, del ser social o humano, de la humanidad, del presente y del futuro. Al menos, mientras que pertenezcamos a nuestra especie, sea cual sea la tecnología-ciencia que dispongan o hayan dispuesto.

Se puede con una pintura semiabstracta, con una obra de arte con un tema, por ejemplo, el Rey David, narra mucho de la existencialidad-existenciarios, diría Heidegger del ser humano. Algo de las alegrías-penas-felicidades-angustias-placeres-sufrimientos de todo ser humano, el Rey David no es solo el Rey David, sino somos todos y cada uno de nosotros. La Crucifixión de Rouault, es además del Nazareno, sino es el dolor de cada uno de nosotros.

Hay un concepto de Rouault que se podría recuperar-revalorizar, lo que denomina máscara-disfraz de la persona-personaje. Quizás el siglo veinte, como ningún otro siglo, por los antecesores de Kierkegaard, Schopenhauer, Nietzsche, Freud y otros, descubrieron diríamos algo de la carga profunda del ser humano. Es decir, ese doble plano, lo interior conocido, lo interior semidesconocido o lo interior semiconocido, lo interior desconocido, además de lo exterior conocido, lo exterior semiconocido, lo exterior semidesconocido. No solo somos sujetos cartesianos, sino también sujetos freudianos de alguna manera, no solo somos intelecto racional, sino también irracional.

Esto que no son solo palabras. No está usted, ahora mismo, supongo, para oír palabras sin sentido, de un articulista que no conoce. Todas estas palabras, son más que palabras-imágenes-metáforas, sino que a mi modo de ver son conceptos. Son reflejos de algo en el que somos-estamos.

En definitiva el color es más que el color, es metacolor, la línea es metalínea, la imagen-contenido-figuras-máscaras son metaimágenes o metametáforas.

Hay quién indica, que es uno de los grandes artistas de la primera mitad del siglo veinte, pero hay quién también muestra, que al ser un pintor, que no desestimaba, ni desvalorizaba el arte metafísico religioso, el arte de defensa de los pobres, sino que sus obras incluían ambas temáticas, en una gran cantidad de obras, ha sido ninguneado-minusvalorado.

O si se quiere decir, que el haber realizado obras de arte religioso ha sido una de las razones por las que no se ha valorado lo suficiente. Solo queda que usted estimado lector, desconocido para mí, ahora con internet bucee en unas docenas o cientos de sus obras. Y entonces comprenderá, que el ser humano, quizás no solo esté hecho de colores-líneas-lienzos, no solo de carne-mente, sino quizás también tenga algo que desde la antigüedad se denomina alma-espíritu. Así visto-sentido el arte, no es solo algo superficial o para entretener, o de conocimientos o conceptos inmanentes, sino también, puede ser de trascendentes y de Trascendentes.