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14:09h. domingo, 29 de noviembre de 2020
En esta Sociedad en la que La Covid-19 nos acecha desde cualquier rincón, superficie o sustancia y donde un alto índice de la población vive con miedo al contagio, las incongruencias nos alarman como el sonido de un trueno en mitad de la noche.

España, país en el que la mascarilla es obligatoria, distanciamiento social, ocio nocturno limitado hasta las 00:00 horas, reuniones de personas en grupos de no más de 10 (algunas comunidades 6), … y sin embargo somos uno de los países con un incremento de contagios mayor. Un tanto extraño, ¿no?

En esta España en la que vivimos, país de los pocos que usan mascarilla para todo sin visionar un futuro en el que nos repercutirá salubremente hablando, sí, curioso porque si no nos contagiamos con el virus ya nos enfermaremos por el uso de la mascarilla.
Los menores de 6 años, asintomáticos y sin obligatoriedad de llevar mascarilla. Salen de clase y van a visitar a sus abuelos, población de riesgo. Bastante coherente la norma.

Los bares y lugares de ocio nocturno con una limitación horaria de cierre a las 00:00 horas. No hay toque de queda y, por lo tanto, los que salimos de los bares podemos quedarnos en una plaza, aparcamiento o calle hablando o haciendo lo que sea sin ningún tipo de problema. Ahora bien, en el bar no eh, que viene La Covid-19 a la hora de Cenicienta. Con mucha cordura se ha tomado esta medida.

Vamos por la calle paseando o dirigiéndonos a un lugar en concreto, aunque estemos a 5,8 o 10 metros de cualquier otra persona y tenemos que llevar la mascarilla puesta, pero no obstante si estoy corriendo no hace falta que me la ponga ya que el runner está inmune de contagiar a los demás. Ellos con su respiración intensa y sudoración extrema.

De bailar ni hablemos, puedo subirme a un avión con desconocidos rozándome el brazo, con medidas en los aeropuertos más escasas que las porciones de comida en un restaurante con estrella, pero lo que no se puede hacer es bailar porque, claro, el virus está en el perreo. 

Soy una persona de mente abierta, créanme, pero de verdad que hay muchas cosas relacionadas con las medidas anti contagio que se me escapan del razonamiento cuando hago valoración de cómo nos están haciendo vivir.

¿En realidad los mandatarios creen que las personas vamos a dejar de relacionarnos con medidas tan incoherentes?

Al fin y al cabo, las personas nos movemos por sentimientos, si necesitamos relacionarnos lo vamos hacer, si necesitamos afecto lo vamos a buscar y tendremos contacto. Lo importante para mí en esta situación en la que nos encontramos es la concienciación. Tenemos todos que cuidarnos y cuidar a los demás, pero sin medidas extremas e incongruentes. Al final cuando nos ponen una norma y encima no estamos de acuerdo con ella nos revelamos.

El cuidado va en cada uno, que no me quiero quedar embarazada pues tomo precauciones, que quiero evitar un cáncer de garganta, próstata o pulmón pues no fumo, que no quiero acabar sin hígado pues no bebo y así un sinfín de ejemplos. Pero todo esto va en cada uno y en sus pensamientos.

Medidas contra un contagio mayor sí por favor, pero con coherencia señores que con lo otro a mí por lo menos me agotan mental y moralmente. Hay que ser conscientes de la importancia que tiene este virus y lo que causa. Mientras, también regirnos por unas normas impuestas que nos pueden generar más problemas que soluciones.