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domingo, 27 de noviembre de 2022 00:00h.
Opiniones

El "Gola" traerá cola...

( Efectivamente, la rima del título es nefasta; pero teniendo en cuenta que el tema del que hablamos es bastante chusquero, no vale la pena hacer un esfuerzo mayor) Nota del autor: Como me considero aún muy joven para ir a la cárcel, el artículo está algo plagado del

( Efectivamente, la rima del título es nefasta; pero teniendo en cuenta que el tema del que hablamos es bastante chusquero, no vale la pena hacer un esfuerzo mayor)

Nota del autor: Como me considero aún muy joven para ir a la cárcel, el artículo está algo plagado del término “presuntamente” que hará un poco engorrosa su lectura, pero que me posibilitará escribir más artículos en el futuro, fuera de presidio, se entiende.

Que desde el Cabildo de La Gomera se celebre el día de la mujer, viene a ser algo así como que Al- Qaeda celebre el Día de la Paz, una incongruencia total. No destacan nuestros viriles representantes insulares, con nuestro empleado-presidente a la cabeza, por su trato exquisito hacia el sector femenino.

Tampoco las políticas institucionales son muy favorables a este sector de la población, salvo algunas actuaciones más cercanas a la “caridad” que a lo que corresponde por derecho. Bien es cierto, para ser justos, que la política de acción caritativa es la que rige la isla desde hace muchos años, por tanto, para el sector femenino no iba a ser distinta.

Y estando en estos temas, salta la noticia de que los tres policías que detuvieron a nuestro empleado-presidente Curbelo en su noche loca madrileña (living la vida loca) son imputados por detención ilegal, abuso de autoridad, daños y lesiones. Y la verdad, podría ser, habrá que determinarlo. Pero realmente ese no es el asunto que debe preocupar a los gomeros, puesto que aquí, hay que hacer una distinción entre la vida privada y la pública; y la vida privada es cosa de cada cual.

¿Qué nos afecta a los gomeros? ¿qué es lo público, en este caso? Que mientras nuestro empleado-presidente era senador, viajaba a Madrid a trabajar por los gomeros y a no proponer nada durante sus últimas dos legislaturas (8 años), tenía tiempo eso sí para “presuntamente” entretenerse en una “sauna” (curioso eufemismo para referirse claramente a un puti-club o un burdel, puesto que yo tenía entendido que las saunas eran esas casitas de madera finlandesas que servían para sudar. Que yo sepa El Gola no es de madera, aunque siendo certeros, para sudar sí que debe servir, también).

Lo que concierne a los gomeros es que el PSOE, su partido político, que pacta hasta con un condenado por acoso sexual (en este caso, ya no presuntamente) para mandar en el ayuntamiento de Ponferrada, le da “presuntamente” el despido del Senado (con Elena Valenciano a la cabeza, que dice literalmente “Curbelo avergüenza al PSOE y debe dimitir) porque su comportamiento no es válido para tal Institución, pero considera que los gomeros debemos ser una especie de piojosos y para ser presidente del Cabildo, sí que es válido.

Esta es la historia pública, de un hecho, que deja muy manchada a La Gomera a nivel nacional y que ni veinte campañas de “turismo slow”(como les gusta llamarlo ahora) pueden solucionar. ¿Qué a nuestro empleado-presidente lo detuvieron “presuntamente” de forma no legal? Pues igual sí, reitero, pero eso no oculta todo lo anterior. Eso es una anécdota que el señor Curbelo tendrá que resolver y que a los gomeros nos la debe traer al pairo, ya que lo que nos afecta son sus actuaciones públicas, poco favorables a la isla, como ya he expuesto. El cómo, cuándo y por qué, ya es cosa suya.

No quiero terminar sin citar al gran Francisco Ayala, columnista del periódico El Día, que cada vez que escribe de La Gomera y de nuestro estimado empleado- presidente Curbelo, no para de hacerle “loas” (debe ser de los pocos palmeros que le quedan) Además, siempre suele iniciar sus comentarios con un “Mi paisano y amigo Casimiro Curbelo…” para después hacerle una especie de declaraciones de amor, viniendo a decir que “ese gran benefactor de La Gomera” no tiene culpa de nada de lo que le ocurre y todo es debido a una especie de conjuras contra su persona. Señor Ayala, de que nuestro empleado-presidente es su amigo, no cabe ninguna duda, porque sus alegatos “peripatéticos” solamente pueden ser entendidos, desde esa condición; pero también recuerde que “así como los pueblos sin dignidad son rebaños, los individuos si ella son esclavos” Un saludo.

Pedro Rodríguez (La Gomera Se Mueve)