Buscar
06:08h. domingo, 23 de enero de 2022

Golpe de estado en el Mercado del Agricultor de Tacoronte

La actitud del ayuntamiento de Tacoronte, expresada a través de una propuesta de reglamento para el funcionamiento del mercado del agricultor, va tener graves consecuencias para el futuro del mercadillo.

Los mercados del agricultor nacen para que quienes trabajan la tierra al igual que los ganaderos, pescadores, artesanos y reposteros vendan directamente su producción a los consumidores, sin intermediarios, para que las rentas de su trabajo se queden en las mismas manos que la generaron, por lo tanto estamos hablando de producción propia, no queremos que los agricultores y demás ámbitos productivos se conviertan en comerciantes.

Lo que necesitamos son buenos agricultores y ganaderos que cada fin de semana nos muestren alimentos de calidad y con garantía de seguridad alimentaria.

Con respecto a las últimas medidas tomadas por el grupo de gobierno municipal, pacto entre CC y PSOE, del ayuntamiento de Tacoronte sobre el mercado del agricultor queremos hacer las siguientes consideraciones:

El mercado del agricultor de Tacoronte se puso en marcha en 1981, siguiendo la estela del de San Mateo en Gran Canaria, va para 32 años de funcionamiento ininterrumpido.

Ha sido el referente para todos los mercados del agricultor Tenerife que, con mayor o menor acierto, se han ido instalando a lo largo de la geografía insular.

Es el proyecto más importante que se ha hecho en Tacoronte desde el punto de vista social y económico, como nos comentaba el ex alcalde Guillermo Grahan, hace unos 20 años, cuando un grupo de agricultores de Granadilla de Abona, que unos años más tarde darían lugar al segundo mercado de la Isla, visitamos las instalaciones del mercadillo.

Uno de los objetivos principales de estas iniciativas es que los agricultores, ganaderos, productores en general, recuperen la capacidad de decisión, mayor autonomía para controlar la comercialización, a través de la venta en origen y directa y, en especial, para organizar el funcionamiento del mercado con un modelo de gestión sin intermediarios ajenos a la actividad agraria, un modelo participativo, democrático, donde el protagonismo lo tengan quienes trabajan la tierra y cuidan el ganado. Y, siempre, como ha sido el caso del de Tacoronte, en estrecha y armoniosa colaboración con la administración local.


Otra de las características identitarias de estas instalaciones tiene que ver con la diversidad de perfiles de agricultores que nos encontramos en relación al porcentaje que el importe de la venta contribuye a la renta familiar, desde una renta principal hasta diferentes grados de complementariedad.

La convivencia entre agricultores profesionales y otros a tiempo parcial es una realidad que va asociada, también, a unos cultivos de temporada, ahora tengo producción y dentro de unos meses se acabó. Por lo tanto hay agricultores profesionales que tienen variedad suficiente para vender todo el año y otros que, cuando se acaba la época de sus productos, no ocuparán puestos en el mercadillo.

Es decir, el proceso natural, asumido en el tiempo por la experiencia de varias décadas es, tengo producción solicito puesto para venderla y, si no, tengo puesto adjudicado por no sé cuantos años y para conservarlo busco mercancía, con lo cual abrimos la puerta a que el agricultor se convierta también en intermediario y esto es un peligro porque abrimos la herida de muerte de estos mercados. ¿No era el objetivo de estas instalaciones la venta de la producción propia?.

No podemos confundir a los mercados del agricultor con los mercados municipales de abasto.

La actitud del ayuntamiento de Tacoronte, expresada a través de una propuesta de reglamento para el funcionamiento del mercado del agricultor, a la vista de las consideraciones anteriores, va tener graves consecuencias para el futuro del mercadillo puesto que atenta contra elementos básicos de la identidad de estos puntos de venta como son: desplazar a los agricultores del control del ciclo agrario en su conjunto, desde el cultivo hasta entregar los productos a los consumidores, y modificar sustancialmente el modelo de gestión, al pasar la capacidad de decisión de la asamblea de la asociación del mercado al grupo de gobierno municipal, donde entran en juego otros intereses ajenos a los de los agricultores.

El actual grupo de gobierno municipal acaba de llegar, apenas llevan dos años y no sabemos si dentro de dos años más van a continuar ahí, los agricultores con su asociación gestionando el mercadillo, en estrecha colaboración con el ayuntamiento, más de treinta años.
Los actuales responsables municipales deben sopesar bien sus actuaciones para que el remedio no sea peor que la enfermedad, con lo difícil que resulta que un proyecto del sector primario sea un éxito y, además, se haya mantenido en el tiempo.

Me consta que la directiva de la asociación del mercadillo, cuando se le ha convocado en términos dialogantes, no se ha negado para buscar soluciones conjuntamente con los responsables municipales, porque esas deben ser las formas de hacer las cosas, las imposiciones nunca ayudan ni crean climas de confianza y colaboración.

Cuando estamos tratando del futuro de unos de los proyectos más exitosos de la historia reciente de un municipio que ha sido pionero en tantos proyectos de desarrollo local, la actual corporación municipal debería actuar con menos precipitación y más sensibilidad para no poner en peligro la continuidad de un proyecto que ha representado tanto para el sector primario de Tacoronte y la Isla.

Queremos que el mercadillo siga, por mucho tiempo, ocupando ese lugar de referencia para todos los demás.