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06:36h. miércoles, 03 de junio de 2020

¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? ...pero

Sin entrar a debatir ni contestar tan siquiera a la pregunta que da titulo a mi humilde opinión, dado qué cada cual tendrá la suya,  a cual mas respetable, entro de lleno a desgranar para ustedes un tema que yo creo debía tenerse en cuenta y por lo tanto ser objeto de consideración y estudiar por quien competa, si es posible su viabilidad aunque yo lo exponga desde la nostalgia.

Tomar distancia es bueno, te ayuda a ver las cosas con claridad. No se ve del mismo modo un objeto, algo que no muta, hoy que hace 30 o 40 años, por más que nos hagamos la ilusión de no haber cambiado el color del cristal con el que lo miramos. Algo así me ha sucedido hoy paseando por el sendero que conduce desde Hermigua hacia el barrio o Caserío del Cedro.

Confieso qué pese a residir en el Valle, hacia añares qué mis pies no transitaban por ese camino, es más, recuerdo vagamente cuando fue la última vez qué lo recorri y aunque algunos paisajes han cambiado para peor como es el caso del abandono que presentan muchas tierras de labranza, en otros tiempos cultivadas y llenas de vida, hoy se presentan cubiertas de maleza y relegadas a su suerte. Cosas del progreso supongo.

Decía qué, aún con todo,  en cambio el sendero en si , continua ofreciendo a quien lo transita unas vistas incomparables y la ”música” agradable del correr de unas aguas cristalinas y saciadoras de sed como lo eran antaño...

Poco ha cambiado esto- me dije, mientras le contaba a mi acompañante como, cuando era niño acostumbraba caminar por estos benditos predios, en los qué cada dos por tres nos teníamos qué parar para charlar con las gentes qué subían o bajaban por el mismo, motivados por el trabajo en el campo. 

Continuamos nuestro ascenso en el qué narré mil y unos recuerdos y cuando llegamos donde antiguamente se ubicaba la hidroeléctrica de Monteforte, vislumbramos a través de las zarzas sus paredes e indiqué a mi compañero de camino qué, estos muros a punto de desmoronarse aún albergan los orígenes de la electricidad en Hermigua. Sin embargo, no pude dejar de recordar como cuando aún era un niño, contemple aunque por corto espacio ya que dejo de funcionar, esa a veces ínfima luz qué desprendían las bombillas pero qué pese a ello, nos parecía cosa de magia.

Reconozco qué los adelantos qué se han dado en cuanto a calidad y estabilidad del servicio eléctrico ha sido más que notables, nada que ver con aquellos apagones por falta de potencia del agua o porque algún “espabilado”  intentaba sobrecargar la red aumentando el consumo, o el fundido de los plomos con el consiguiente apagón qué se acostumbraba dar casualmente en medio de la cena.

Recordando esas anécdotas reímos por un instante pero confieso qué la imagen de ese emblemático edificio, seña de identidad del adelanto del Valle me entristeció, al ver qué una parte de la historia se desvanece olvidada a su suerte.

Hoy éste es el motivo de escribir y apuntar algunas consideraciones acerca de por qué no poner remedio para qué parte de nuestra historia y patrimonio no corra la suerte del olvido y la desaparición.

Yo abogo porque, ya que tanto apostamos últimamente por energías limpias , no se intenta o se estudia si es viable poner en funcionamiento estas instalaciones qué bien podrían alimentar el alumbrado publico del municipio o al menos qué sirva de coadyuvante con la energía eólica o solar.

Y si esa posibilidad resulta descabellada porque la inversión seria mayor que el beneficio qué produciría, cosa que en estos tiempos es importantísimo analizar, al menos , restauremos un poco el edificio , habilitándole como museo o lugar de interés a visitar, con ello creo qué mataríamos dos pájaros de un disparo, por un lado fomentaríamos empleo y por otro perpetuaríamos para futuras generaciones nuestro legado.