Buscar
21:16h. martes, 07 de diciembre de 2021
Opiniones

Un significativo evento místico

Una vida sin espíritu es como una triste lámpara sin luz. Dios siempre acude a la cita. ¡El caso es que nosotros le citemos, porque Él, sin reloj, nos impide el poder ni siquiera intentar señalarle una decretada hora.

Feliz, muy feliz, es aquel que pueda proferir: He descubierto el gozo de vivir.

Y, tal aseveración, a ciencia cierta, muy bien que se la podría apropiar, nuestra convencida conciudadana, Sor Carmen díaz rodriguez, considerada Hija de María Auxiliadora, generoso retoño carnal de los siempre perpetuados amigos, Carmen rodríguez y antonio díaz abreu, la cual, el pasado 13 de los corrientes, festividad de Nuestra Señora de Fátima, y  vísperas del fallecimiento de la santa Cofundadora, junto a Don Bosco, de dicha benemérita Orden Religiosa Salesiana, maría mazarello, en familiar intimidad, celebraba sus 50 años de prodigada existencia mística.

En el representativo Centro Educativo, notoriamente destacado y, públicamente conocido como “Hogar escuela”, desde hace profuso tiempo, consignatario nido proveedor de cultos valores humanos, vitalmente ubicado en nuestra Provincia; en su recogida Capilla comunitaria, pudimos conjuntamente convivir este desenvuelto y vibrante evento, constituyendo toda una muy encomiada reminiscencia.

¡El pasar por la vida, solamente haciendo el bien!

Muchas fueron las satisfechas exalumnas que de niñas, bajo sus pedagógicas decisiones, recibieron el sabio e indispensable  pan de la buena enseñanza, manifestándole patente afecto, el más amistoso agradecimiento, verificando un acto de testimonial presencia en el devoto desarrollo de una conmemorativa celebración eucarística qué, entre moduladas plegarias, honda y enormemente, conmocionó a todos los afortunados presentes.

Calificadas palabras de plasmada congratulación, frases de entrañable aliento, justos elogios, reconociendo su fecunda labor sin límites en pro de la inexperta y anhelante juventud, unas veces, como propia Directora, otras, como simple seguidora del privativo compromiso contraído, Pobreza-Castidad y Obediencia, florecieron sin cesar a todo lo largo y ancho del simbólico rito, culminando con la sin par apoteosis de la renovación de sus creyentes votos.

En inquietantes frases emitidas, supo expresar el simbólico parangón de toda su modélica existencia, exponiendo:

“He podido vislumbrar sobre el altar, una lamparilla, cuya temblorosa luz, impulsada por el viento, oscilaba trémulamente y, en lo más hondo de mi ser,  le he pedido al señor que me concediese el privilegiado don de que, a lo largo de toda mi existencia, me convirtiese en una aferrada llama fija, capaz de iluminar santamente  a  todos cuantos me rodeen.” 

Luego, ya, en la despedida, un apetitoso brindis el  que se ofrecieron culinarios platos, elaborados con la hogareña selección de los más típicos alimentos familiares, frutos secos, abundantes refrescos y golosa repostería.

En “GOMERA ACTUALIDAD!, de ninguna forma y manera, podría un servidor haber dejado pasar por alto la espontánea reseña de un tan patético hecho, celebrado en honor de esta  ilustre paisana, cuyo único afán, apegado lema y modélica voluntad, única y exclusiva, ha sido y será, la de seguir a pie firme los celestiales pasos de su Divino Esposo y Omnipotente   Maestro:

¡El pasar por la vida, solamente haciendo el bien!

 

                          Felicidades, hermana,

                          por sus votos emitidos.

                          ¡desde una edad, bien temprana,

                          se prendió la ardiente flama,

                          de volcanes encendidos!