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05:53h. domingo, 09 de agosto de 2020

Muy a menudo hacemos referencia a que los destinos turísticos de mayor éxito se corresponden con aquellas zonas que más claros tienen sus objetivos y que, sobre todo, comparten el mismo entusiasmo para alcanzarlos, transitando parecidas hojas de ruta.

 Me refiero a zonas donde son capaces de trabajar codo con codo y en la misma dirección al menos tres grupos de agentes: los empresarios (pequeños y grandes), las administraciones (todas ellas desde lo municipal a lo europeo) y los propios turistas (cuyo perfil es factible conocer y sus expectativas predecir con bastante acierto). En La Gomera no renunciamos a ser uno de esos destinos en el que la interacción de estos tres componentes sea factible.

En esta ocasión quisiera hacer referencia únicamente al primero de los grupos mencionados, a los empresarios de turismo. Se comenta que la iniciativa privada se involucra poco en mejorar la sostenibilidad o la calidad turística, y que cuando lo hacen están movidos básicamente por un interés particular y elocuente: mejorar su cuenta de resultados, esto viene a ser ganar más dinero. En consecuencia, no ha costado mucho que desde la perspectiva de la opinión pública abunde el perfil de empresario turístico cómodo, inmovilista o depredador. Valgan las siguientes líneas para argumentar, a través de un ejemplo que creo conocer suficientemente bien, que no comparto esa visión.

En la denominada Segunda Fase de la Carta Europea de Turismo Sostenible, en el año 2011 se realizó una invitación pública y abierta de adhesión a la C.E.T.S. Esa adhesión, que formalizaron en julio de 2011 veintiséis establecimientos, suponía establecer un acuerdo voluntario entre el Parque Nacional de Garajonay y los empresarios para desarrollar mejoras continuas en la calidad, en gestión ambiental, y otras relacionadas con el impulso al desarrollo local. Y ello habría de hacerse respetando los principios de la sostenibilidad turística en el marco de la C.E.T.S. Por su parte las empresas turísticas venían a recibir un reconocimiento a su trabajo y un tratamiento diferenciado en alguna herramienta promocional.

Hasta el presente año, cada una de las empresas involucradas fueron ejecutando acciones de carácter obligatorio, unas, y voluntarias, otras, que se pueden agrupar en torno a tres ejes básicos: 
1. Mejorar la oferta empresarial y su conexión con el Parque Nacional.
2. Mejorar el comportamiento ambiental del establecimiento.
3. Apoyar el desarrollo local, la conservación del patrimonio y la responsabilidad social de la empresa.
Todo se realizó bajo el auspicio y control técnico del Parque Nacional de Garajonay y de la Asociación Insular de Desarrollo Rural de La Gomera, recurriéndose en ciertas cuestiones a la asistencia técnica aportada por la empresa Naranja Innova. 

El esfuerzo de los diversos establecimientos turísticos fue notable y especialmente relevante en dos aspectos. Por una parte no fue nada desdeñable la inversión que supuso financiar el conjunto de acciones comprometidas y en segundo término también implicó dedicar mucho tiempo a reuniones de coordinación, visitas, talleres, evaluaciones, etc.

La inmensa mayoría de los establecimientos han decidido renovar su adhesión por otros cuatro años (2014/2017). Convencidos de  prorrogar su compromiso, su apuesta, a pesar de haber comprobado en la anterior etapa que el nivel de exigencia ha sido alto y que ha sido un proceso costoso y nada fácil. Y se entiende que esta convicción no viene motivada por el deseo de captar más clientes o de ganar más dinero, es más bien un esfuerzo de mejora de la calidad turística y ambiental de sus respectivas empresas, y una apuesta de trabajo conjunto con el resto de empresarios acreditados, con el propio el Parque Nacional de Garajonay y, en definitiva, con el turismo de La Gomera.

 Imagen: Acto de entrega acreditaciones CETS

Para conocer con el detalle debido todo el proceso es muy útil consultar la web oficial de la C.E.T.S. en La Gomera: www.turismososteniblelagomera.com.