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23:09h. Miércoles, 18 de Octubre de 2017

Es importante dentro de los parados, el segmento del desempleo de larga duración, en las que unos 124.000 canarios buscan trabajo desde hace dos años.

Canarias tiene pendiente de solucionar, podemos decir que desde siempre, uno de sus más acuciantes problemas estructurales, el paro, que arroja al cierre de 2016 una tasa del 24,9 por ciento, prácticamente siete puntos más de la media nacional, según la EPA. 

Es importante dentro de los parados, el segmento del desempleo de larga duración, en las que unos 124.000 canarios buscan trabajo desde hace dos años. Así, el pinchazo de la llamada burbuja inmobiliaria nos ha hecho más dependientes del sector servicios, que ha absorbido parte de los trabajadores de la construcción, pero el mercado laboral se ha mostrado incapaz de dar respuesta a una cifra no menos importante de parados procedentes de este sector.

Sin embargo, son las tasas de desempleo entre la población más joven las que tienen saldos de vértigo, que en la práctica duplican los porcentajes medios, a pesar de que todos los expertos coinciden en afirmar que hoy contamos con la generación mejor formada de nuestra historia. Y se asocia esta situación a la falta de formación en idiomas en una potencia turística que, también el pasado año, alcanzó la impresionante cifra de catorce millones de visitantes.

Por esa razón, el Gobierno de Canarias ha presentado un plan de educación bilingüe español-inglés, desde edad temprana, como una de sus futuras medidas estrellas. Este programa se iniciará de forma gradual el próximo curso con un coste de 80 millones de euros para los próximos siete años.

Esta es una buena iniciativa, pero a la que llegamos tarde y no nos parece suficiente. De una parte, porque está pensada para cualificar al personal que se incorpore a nuestro sector turístico en el futuro, esto es, seguir poniendo todos los huevos en la mismo cesta, sin que exista, además, la contrapartida de prever iniciativas tendentes a mejorar la estabilidad en el empleo y los salarios en este sector, lo que sin duda resta atractivos laborales a la que es la actividad más importante de nuestra economía. El sector turístico, que mueve alrededor de 14.000 millones de euros, debe incidir más en la obligada cohesión social a través de la redistribución de la riqueza que genera.

Disponemos, asimismo, de una posición geográfica y estratégica entre continentes que facilita la actividad económica y el comercio. Apostamos por el comercio y la industria, haciendo especial hincapié en el I+D+i y también en la recuperación de nuestro sector primario. Nuestro medio rural necesita incorporar a los jóvenes y a la mujer para impulsar, con savia nueva,  nuestros productos agroalimentarios en nuestro mercado local y para los millones de turistas que recibimos anualmente.

Acabar con los déficits estructurales en nuestro sistema de producción (bajos salarios y escasa formación) y la diversificación de nuestra económica son claves para el futuro del empleo. Es necesario, en consecuencia, que la enseñanza de idiomas sea la clave de bóveda de la reforma de nuestro sistema de enseñanza, incorporando una segunda lengua en la educación secundaria y el bachillerato. Para hacer frente a este reto hace falta inversión, pero también formación del profesorado y oportunidades de inmersión lingüística de nuestros jóvenes estudiantes. Y es un esfuerzo de futuro que debe alcanzar a todos los canarios de todas las islas porque el principio de igualdad de oportunidades debe regir sin excepciones en nuestro archipiélago sin distinción de islas mayores y menores.

De de no ser así, la internacionalización y diversificación de nuestra economía será siempre un objetivo no alcanzado y, ya que hablamos de educación, es el empleo, la asignatura siempre pendiente.