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20:19h. Miércoles, 20 de noviembre de 2019
Cuando en los Carnavales del año 1970 una murga cantaba: ” Vallehermos Vallehermoso hay que barrer, Vallehermoso hay que barrer, tiene mucha porquería, si no fuera por Antonio,(1) caramba, Vallehermoso apestaría, caramba.” No teníamos ni idea de lo que estaba por venir.

Es verdad que el consumismo nos ha hecho comprar y tirar, pero para eso se ha reinventado la sociedad y tenemos importantes medios para poder reciclar. Las Administraciones Públicas se responsabilizan de la recogida selectiva de todos esos materiales que ya no queremos en casa y juntos se llevan a un punto limpio para seleccionar y derivar a los sitios oportunos.

Es decepcionante que en la entrada al pueblo, en la era de mayor preocupación por el cambio climático y cuando más gente hay concienciada con el reciclaje y el ecologismo, encontremos unos contenedores a rebosar y con todo tirado alrededor y, los de materia orgánica, oliendo a putrefacción al lado de la marquesina donde la guagua recoge a los viajeros.

Allá por principios de este año, se repartieron por toda la isla unos contenedores de cartón y plástico, al mismo tiempo que se dio una conferencia para explicar al pueblo la forma y manera de cómo reciclar en cada envase. Pero lo que no se hizo fue explicar a los responsables de la gestión, que no se puede mantener un pueblo lleno de basura hasta la bandera y que hay que poner un nivel de conciencia y de respeto a la ciudadanía y, por supuesto, a nuestros visitantes.

Por lo visto el lugar donde se recogían los enseres domésticos, en el recinto de la depuradora de Vallehermoso, se prohibió su almacenamiento. Pero eso no es motivo para, que desde hace casi un año, este pueblo parezca un vertedero. Las Administraciones tiene una responsabilidad y medios para recoger todo eso una o dos veces por mes y llevarlos al punto limpio de La Villa. Por supuesto con previo aviso a la vecindad de los días de recogida y si se sacaran a la vía pública antes de tiempo, se arriesgarían a ser multadas.

En uno de estos montones de basura hay alguna cosa con amianto y eso va a los acuíferos, ya que esa basura está en una cañada, a parte de las partículas que salen al aire. Pero esto tampoco es importante.

No he hablado con ninguna persona en el pueblo, que no esté contrariada por el abandono tan grande en el que estamos sumidas, pero nadie se atreve a decirlo en voz alta “por si acaso me sacan a trabajar, o llaman a mi niña pal monte, o le dan esa beca de estudios”. Nos hemos acostumbrado a vivir según se nos permita. No somos capaces de revelarnos porque se toman represalias contra cada una de nosotras y, poniéndonos la cruz, se nos imposibilita la vida en nuestro lugar. Pero yo quiero un pueblo mejor para mis hijos, para mis vecinos, para mi. Yo quiero un pueblo limpio. Quiero que se preocupen de las personas que vivimos en él, porque nuestro bienestar, será su bienestar también.

También podemos dar otro uso a todas estas montañas de basura, con un poco de cariño a la historia vivida, se puede montar un taller de reciclaje. Por un lado no desecharíamos tanta basura y le daríamos a esos muebles una segunda vida y por otro lado la gente joven, o no tan joven, podrían tener un lugar donde dar rienda suelta a la creatividad.

Donde tanta casa pública hay abandonada, medio caída y con un valor histórico muy importante, se puede crear un museo etnográfico para nuestro deleite y el deleite de las generaciones venideras y, por supuesto, de nuestros visitantes. Pero el tema de las casas públicas y abandonadas lo dejaremos para otro día.

Solo cariño, Vallehermoso solo necesita cariño...

-( Ver “Vallehermoso paralizará temporalmente el servicio de recogida de enseres”).

(1) Antonio Aguilar era el señor que dejaba las calles de Vallehermoso limpias como una patena.