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08:57h. martes, 26 de mayo de 2020
Prometo que no les voy a hablar del gobierno o los gobiernos ni de aquí, ni de allá. Les voy a hablar de una empresa, de una empresa de aquí, de una empresa que en su día se segrego de Iberia, y que cubre la cobertura insular de vuelos en situación cuasi monopolística. Les voy a hablar de Binter Canarias.

Tenia intención de escribir este artículo el pasado veintinueve de diciembre, pero no pudo ser. Así que ahora, con el asunto más reposado, y sin el febril nerviosismo, que los anglosajones llaman stress, y no estando de viaje como lo estuve precisamente ese día hasta bien entrada la tarde, me pongo a escribir estas líneas para ese gran medio virtual que es Gomera Actualidad. 

Prometo que no les voy a hablar del gobierno o los gobiernos ni de aquí, ni de allá. Les voy a hablar de una empresa, de una empresa de aquí, de una empresa que en su día se segrego de Iberia, y que cubre la cobertura insular de vuelos en situación cuasi monopolística. Les voy a hablar de Binter Canarias.

Verán: Soy usuario de Binter Canarias desde antes de 1994, y con seguridad desde ese mismo año, en el que por razones de trabajo tuve que viajar entre el aeropuerto de Los Rodeos en el norte de Tenerife, hasta el Aeropuerto de El Cangrejo, en La Caleta de la isla de El Hierro, y ello con una frecuencia de dos saltos semanales de viernes a domingo. Los domingos por la tarde desde los Rodeos y el viernes tarde desde El Hierro y ello hasta el año 2003. Por tanto, he visto y comprobado la evolución de la compañía desde sus orígenes allá por 1989 hasta la actualidad, si bien ahora viajo con muchísima menos frecuencia de lo que lo hacia entre 1994 y 2003. 

Y hete aquí que el viernes 29 de diciembre del pasado año tuve que volver a usar los servicios de la compañía en vuelos de código compartido entre Binter canarias y la filial de la portuguesa TAP, Sata Azores airlines, que cubre los vuelos interinsulares dentro del archipiélago de Azores y con el continente, como dicen los amables azorianos, para designar al Portugal peninsular. Pues bien, dado que el trayecto desde Tenerife Norte al Aeropuerto de Gran Canaria,(en adelante TFN-LPA),lo realiza Binter, mi novia que es una experta viajera, y un servidor tomamos un vuelo matutino con la antelación suficiente que nos permitiese salir desde Gran Canaria a Punta Delgada, capital del archipiélago portugués, sin agobios, ni prisas,pero nuestro gozo en un pozo, como suele decirse. 

Salimos desde Los Rodeos a las diez horas del día 29 de diciembre de 2019, teniendo prevista su llegada a Gando a las diez horas y treinta minutos, como así fue. Teniendo en cuenta que el vuelo con destino a Punta Delgada tenía prevista su salida a las once horas y cincuenta y cinco minutos del día 29 de diciembre, estimamos que una hora y veinticinco minutos sería suficiente tiempo para la facturación del equipaje, ya que días antes me había informado a través de Binter información al cliente de que debíamos facturar dos veces, una en Tenerife Norte y otra en Gran Canaria. Con lo cual se rompía la primera regla del código compartido, que es que se factura equipaje en origen, no teniendo que hacerlo en el destino intermedio, y recogiéndolo en el destino final, esto es en Punta Delgada.

Aún así habíamos puesto tanta ilusión en el viaje, que asumimos el riesgo de que se pudiese perder el equipaje en el trayecto Tenerife Norte-Gran Canaria, lo cual, dicho sea de paso, hubiera sido una faena completa porque nos obligaba a esperar por el equipaje ya en Azores, y teneindo en cuenta de que sólo hay vuelos entre Gran Canaria y Punta Delgada los domingos de cada semana, hubiera sido estar sin ropa para cambiarse durante la semana que íbamos a estar allí, a menos que compres ropa para esa emergencia. 

Binter canarias no ha actualizado sus bases de datos de clientes desde 1994, y esto lo digo desde el conocimiento que me proporciona el haber facilitado dos direcciones de correo electrónico: una en 1994, al empezar a volar habitualmente con ellos, por las razones laborales expuestas y otra mucho mas recientemente en 2011, también en 2015 y en adelante. En 1994, dado que no tenía mas que una dirección de correo electrónico corporativo, dí esa dirección, pero con posterioridad, y al no tener que viajar por motivos de trabajo he preferido facilitarles la segunda dirección que es de uso particular. Pues bien siguen utilizando la primera dirección de correo electrónico. 

Soslayando esto último, digamos que habiendo salido con tiempo suficiente para el segundo vuelo que partía de Gran Canaria a Punta Delgada, no perdimos el vuelo de chiripa, y todo ello por una deficiente información proporcionada al cliente y una ineficiente hasta la ineptitud señorita “medio bonita”, pues no llegaba a bonita del todo, que nos tuvo algo así como entre veinte minutos y media hora, sin darnos una información veraz, porque desconocía todo sobre la propia compañia para la que trabaja y cobra, se supone.

No sabía que Binter ofrecía vuelos a Punta Delgada, desconocía asimismo hasta el nombre de la capital de Azores a la que Binter ofrece sus servicios publicitados en su propia página web. Se quedo mirando impávida la pantalla del ordenador sin operar una tecla, ni ofrecernos la más mínima información justo después de que nos pidiese el número de reserva del vuelo, momento en el que nos dimos cuenta de que íbamos a tener problemas.

Después de decirnos aquel “calabacín de agua”, (y que me perdonen las feminazis, pero la tontería no tiene sexo, género gramatical sí: Se puede ser varón y tonto y hembra e idiota), que Binter no volaba a Punta Delgada, nos quedamos asombrados porque la pregunta era: ¿Cómo habiendo comprado un billete para el trayecto Gran Canaria-Punta Delgada y nuevamente Gran Canaria desde el día quince de julio de dos mil diecinueve, a las nueve horas, veintiocho minutos y cuarenta y cuatro segundos, en el servicio web de Binter y con correo de confirmación de esta última lo que significa que nos adelantamos casi seis meses, nos podía decir aquello? ¡Y no mentía!, sólo que era una media verdad, que a la postre son las peores mentiras.

Binter cubría parte del trayecto, el inicial TFN-LPA, mientras que el billete comprado en julio, repito, en la página web de Binter,era para los trayectos LPA-PDL-LPA. Y se quedó tan fresca y tan impávida como antes. Como le había preguntado a su compañera de trabajo del mostrador de facturación a su izquierda, y tampoco arrojo más luz que decir que ellos no facturaban ese vuelo.

Menos mal que la Divina Providencia está del lado de los buenos, que llegó por allí otra compañera de Binter que le informó que el handling,(es decir,el conjunto de operaciones terrestres que permiten que un avión pueda ser cargado y descargado de pasajeros, mercancía y equipaje), lo realizaba la empresa Groundforce. Así que con el tiempo justo tuvimos que salir corriendo y con equipaje a cuestas al otro extremo del aeropuerto donde las colas de facturación eran kilométricas, y que menos mal que no hicimos la fila detrás de donde se nos dijo, sino que ya que el mostrador de facturación de Sata estaba completamente vacío de gente y mi novia tuvo la precaución de preguntar allí, y entonces si que nos atendió una amable, eficiente y capaz señorita, que nos tranquilizó diciendo que nos perderíamos el vuelo que ya estaba abierto, así que a correr para la puerta de embarque después de pasar el control de seguridad. 

Y dicho esto, señores de Binter, con animo constructivo, me parece muy bien que se hayan expansionado internacionalmente a Portugal e islas de soberanía portuguesa, Marruecos, Ghana, Cabo Verde, (donde operan todas las lineas interiores al igual que en Canarias), pero eso no significa que tengan que descuidar a la clientela primigenia, porque como ustedes comprenderán no cuesta nada enviar un correo electrónico diciendo que el trayecto LPA-PDL-LPA, lo realiza otra compañía, porque si encima de que ustedes no actualizan datos, y a tí te llega el día anterior a la partida un correo electrónico al buzón corporativo, (que no sueles mirar en vacaciones), en el que una tal Sata te informa de algo en idioma Inglés, pues hombre una de dos: O es correo molesto y/o publicidad no solicitada, o te ha escrito una perra mestiza, (que así llamamos en La Gomera a estos ejemplares: Satos o satas). Como esta última hipótesis, la de la perra interactuante en el mundo virtual, parece remota, seguro que lo achacas a correo molesto o publicidad que ni te molestas en ver. Y de esta manera, se induce a confusión a los usuarios. 

Tampoco parece mucho pedir formar mejor al personal de tierra de la compañía, porque quizá no sea yo la persona más indicada para decirle al “calabacín de agua medio bonito” del mostrador de facturación de Binter en el aeropuerto de Gando como debe hacer su trabajo, pero sí que la compañía tiene el deber y la obligación legal de formar y perfeccionar a su personal, y no poner a la enchufada de turno, que no se entera de la película, y que en vez de hacer clientela, hace enemigos de la empresa. Y sí ofertan vuelos internacionales razón de mas para tener una buena plantilla 
formada y educada, que ni es lo mismo, ni es igual. Puede que a ustedes señores de Binter Canarias, sólo les motive una buena cuenta de resultados en el balance anual, pero lo que esta claro es que esta última no puede llegar si la oferta no es competitiva y de calidad. 

No tengo absolutamente nada que decir, y sí mucho que alabar del servicio que me prestó Sata, y que con casi toda seguridad volveré a usar. Lo mismo puede decir mi novia que voló a Lisboa con Sata y desde allí a Madrid con TAP, la matriz de Sata. Desgraciadamente de mi compañía de “bandera” Binter Canarias, no puedo decir lo mismo, y créanme que lo siento. 

Le he dicho muchas veces a mi amigo y vecino de la columna de opinión de Gomera Actualidad, Óscar Mendoza que España es probablemente el país con más leyes de protección a los usuarios y consumidores del mundo. Una autentica diarrea legislativa autonómica, diecisiete para ser exactos; legislación estatal y de desarrollo normativo; organismos en los Ayuntamientos, Comunidades Autónomas y Estado, defensores del usuario de instituciones y personas jurídicas de derecho privado,(empresas societarias), y paradojicamente donde mas desprotegidos estamos ante los abusos y no abusos, pero si mal funcionamiento del tráfico empresarial.

Desde la perspectiva liberal, hace falta menos intervencionismo, menos leyes, pero que las pocas que haya, se cumplan y que protejan al ciudadano, al consumidor, al usuario. Mas eficiencia, menos ineptitud, y ser competitivos significa “prima facie” dar buen servicio y de calidad dentro del precio justo, aquel que permite hacer dinero honradamente y sin engaños, porque sí sólo nos quedamos en la publicidad y no mejoramos la oferta, mal vamos. Y esto nos compete a todos. 

Decía el gran economista liberal Milton Friedman que había tres enemigos del libre mercado, a uno lo identificaba con sus colegas académicos economistas que se llenaban la boca de palabras grandilocuentes sobre el libre mercado, que quieren ser libres de decir lo que quieren, de escribir lo que quieran, pero después practicaban todo lo contrario en la aplicación de esos principios a la economía gubernamental para la que trabajaban, o bien que saben mejor que los pobres lo que los pobres necesitan; lo que las empresas deben hacer; lo que los gobiernos deben hacer.

Al otro enemigo lo identificaba con los empresarios o grandes empresas que también ensalzaban las virtudes de la libre competencia, pero que después solicitan que las rescaten de la quiebra, que les den un trato fiscal preferente, unas tasas especificas, ayudas o subvenciones o que hacían prácticas monopolísticas o de colusión de precios, (esto es concertar los precios ilegal y fraudulentamente entre las compañías competidoras), con lo que los grandes perjudicados somos los usuarios, que somos todos. La gente invisible de la que hablaba Friedman, los que carecemos de esa influencia política que tienen las grandes corporaciones, y esos somos los amigos del libre mercado, sencillamente porque nos beneficia. 

Y bueno, con esto acabo este farragoso y cansino artículo, que aburrirá a mas de uno: 
Un ruego a Binter Canarias de que mejore en todos sus servicios, y sí fuese posible mas “bintazos” y menos “Binterpetardazos” y “petardazas”, claro.