Buscar
02:47h. viernes, 29 de mayo de 2020

Los errores económicos de Canarias que no deberíamos volver a cometer

Cada día me siento más interesado en la economía y menos interesado en la política. No es que la economía, y su buena marcha, lo sea todo, como decía Mariano Rajoy, pero si que como rama del saber científico me parece cada día mas interesante.

Al contrario de la política que es tremendamente previsible, incluso en tiempos de grandes turbaciones como las actuales, la política, (quizá debería decir los políticos), son tremendamente ramplones y previsibles. La “cosa” es así de sencilla: los que detentan el poder, aún demostrando ser manifiestamente incompetentes, y aún no he hablado del coronavirus, no quieren dejar el poder, pese a haberlo mancillado desde su llegada a él, pese a haber dilapidado el pírrico mandato de la victoria, pese a carecer de crédito y alguno, se quieren mantener en el machito, por las buenas o por las malas.

Y los de la oposición, o bien se conforman con ser siempre la eterna oposición, o quieren llegar al poder a toda costa y también sin escatimar medios, aunque todo hay que decirlo, aún no han demostrado el nivel de indignidad y desvergüenza que han demostrado los dos partidos gobernantes que forman dos gobiernos del desastre, de la rectificación y de la nefasta improvisación de unos mal llamados profesionales que serían incapaces hasta de guardar la puerta de su casa.

Ahí es nada la cantidad de ineptos que se han instalado en los órganos de gobierno e instituciones del Estado, en el sentido amplio, también las autonosuyas y administración local e institucional. En consecuencia, el poder político se parece bien a un matrimonio o a un castillo sitiado, esto es que los que están dentro o tienen miedo a salir, aunque quieran, o no quieren salir, y los que están fuera, asediando el castillo quieren entrar. La forma de concebir la política que tienen los políticos de hoy tiene mucho de medieval, y no me estoy refiriendo al coronavirus aunque el confinamiento sea una medida preventiva y terapéutica medieval. 

De forma muy distinta, los ciclos económicos si bien son previsibles, (recordemos que la teoría de los ciclos económicos ya está en la Biblia: siete años de vacas flacas y siete años de vacas gordas), lo que es de alguna manera imprevisible, es cuando van a llegar esos ciclos y cual será el factor imponderable que ponga “las cosas patas arriba”.

Es cierto, que la actual crisis económica era previsible aún antes del coronavirus, y lo era porque todos los indicadores económicos apuntaban a la tan temida recesión. Hasta el punto era así, que Pedro “Cum fraude”, que dicen que es doctor en Economía, no quería cometer bajo ningún concepto el mismo error que cometió el desastre de ZP y su ministro de Economía Solbes, negando una crisis que llego, se instaló y vino para quedarse, al menos, hasta dos mil catorce.

Por eso, no negó que entrábamos en recesión, para lo cual, dicho sea de paso, tampoco había que ser economista, sino buen observador y atender a los indicadores. 

En Economía, o en la economía de los países mas o menos libres del mundo que dejamos hace poco, el llamado efecto mariposa, se da o se daba de la siguiente manera: un estornudo en Alemania, significaba que a España, Francia, Italia, Grecia y Portugal no es que nos fuera a entrar una gripe, sino que seguro íbamos a tener una bronquitis crónica. Y por eso podemos saber con antelación que lo vamos a pasar mal y con suerte, y unos gobernantes como los que no tenemos, prepararnos para ello. No es lo que ha pasado con el coronavirus, pero se le parece y mucho. 

Vayamos ahora a una perspectiva mas micro, hablemos de lo nuestro, defendamos lo nuestro, ( y esto aunque parezca un reclamo electoral de Coalición Canaria, no lo es, es observación de nuestra historia económica. ¿Y cuales son los males que han aquejado a la economía canaria?. 

Trataré de enumerarlos aún a riesgo de no ser exhaustivo: 

1. Monocultivo:

Esto es la tradicional y caduca forma de ver nuestra economía desde un punto de vista agrario. Cuando la agricultura, que nunca ha dejado de tener importancia, pero se le ha arrinconado y escondido como a un pariente pobre, era el primer motor de desarrollo de las islas, se tendía a bascular todo el peso de la producción y exportación sobre un solo cultivo.

Así sucedió con la cochinilla hasta mediados del siglo pasado, y sucedió después con el plátano hasta muy a finales del mismo siglo. Hacia 1980 ya los cultivos de tuneras y pencas para producir cochinilla estaban en franco abandono, y en el caso del plátano, la política agraria común de la Unión Europea, tan generosa ella con Francia, no lo fue con nosotros y ello pese al carácter de región ultraperiférica que tenemos al igual que Martinica con respecto a Francia y Madeira y Azores con respecto a Portugal.

Lo peor, no es que nos hayamos dedicado a un monocultivo durante años creyendo que nos iba a durar toda la vida, y en el caso de la cochinilla la estocada final fue el desarrollo de los colorantes por síntesis química, (siendo como es el colorante natural y cultivado de forma natural, de muchísima mas calidad y también mas saludable); y en el caso del plátano la competencia con países ACP con los que no podemos competir en costes salariales y productivos, ya que disponen de grandes espacios naturales en los que el plátano, banano o banana se da casi espontáneamente porque hay grandes lluvias, humedad y también sol y calor.

Eso no fue lo peor, sino que perdimos unos cultivos que no teníamos que haber perdido, sino transformado y mejorado. Es decir, si no puedes competir en cantidad y precios, tendrás que competir por calidad y por precios.Me explico: Con una materia prima de calidad y teniendo una orografía minúscula y complicada en las islas de mayor relieve, no puedes competir con cultivos extensivos e intensivos, sino es a través de dirigirte a un cliente “Gourmet”, de ese modo diversificas, especializas y ofreces un producto que el competidor no ofrece, y que triunfará, porque siempre habrá seres humanos exquisitos o caprichosos que estén dispuestos a pagar un sobreprecio por un producto de mejor calidad.

Pero el problema de la falta de reflejos de los monocultores canarios no se circunscribía a no saberse adaptar a los tiempos que corrían, sino que además esa cultura frágil de monocultivo, contaminó a otros sectores económicos, y el ejemplo más evidente ha sido hacer bascular a todo un sector servicios sobre una rama del árbol: la hostelería. Y aquí volvemos al efecto mariposa.

Una crisis en Alemania y/o el Reino Unido, nos ponía a tiritar, si además el turismo o las personas que hacen turismo, tan volubles y tan... borregas muchas veces, “les ponían de moda” los grandes touroperadores otros destinos y las condiciones políticas y sociales de los países receptores ofrecían tranquilidad, buenos alimentos y precios, pues se ponía de moda Croacia, Túnez, Marruecos, Turquía, Egipto u otros destinos, y nosotros nos quedábamos al pairo.

Y aquí nuevamente no apostábamos por un turismo de calidad, sino por uno de cantidad, cantidad de hooligans y borrachos de happy hour como esas cloacas de Europa en las que se habían convertido Playa de las Américas y Playa del Inglés en Gran Canaria, por poner dos ejemplos insulares cercanos, pero que se ha hecho también en otras islas como Baleares, aunque menos y destinos peninsulares como Benidorm, Marbella y otros muchos destinos en la península ibérica. 

El segundo problema que veo en la economía canaria, esta directamente relacionado con el primero del que hablé. Por causa del monocultivo y de no ser inteligentes a la hora de diversificar nuestros sectores económicos, hemos puesto todo el peso de los frutos en una sola rama del árbol como ya se vio en los párrafos anteriores, y nos hemos olvidado muy pronto, de donde venimos y en buena medida adonde vamos. Quiero decir, que un buen porcentaje o la mayor parte de la población canaria procedemos de la agricultura, la ganadería y la pesca, y nos hemos olvidado de estos sectores de una forma tan pasmosa, que uno se explica que muchos niños crean que los huevos es un alimento que se produce en Mercadona,Lidl,Carrefour o el Hiperdino. 

Como consecuencia no solo hemos abandonado nuestras eretas, cultivos, nuestras cabritas y vacas, nuestra pesca; no solo ya no disponemos de una autarquía en lo alimentario, (cosa por otro lado que quizá sea poco realista), pues mucho habría que cultivar, pastorear y pescar teniendo dos millones de habitantes las islas, pero si que, si no autárquicos, reducir la importación para que no dependiésemos tanto del exterior.

Tampoco tiene mucho sentido que apenas dispongamos de una industria alimentaria propia. No parece de recibo que en la época “dorada” del tomate, (por cierto también con variedades de gran calidad), lo exportásemos todo y no tuviésemos por ejemplo una fabrica de zumos y de salsas, y era lo que ocurría hasta no hace muchos años, que lo enviábamos a Inglaterra y ellos nos lo devolvían en forma de botellas de ketchup.

Lo mismo ocurría con otros cultivos de frutas tropicales o subtropicales. Aún podemos ver en alguna isla fabricas de zumos en manos de inversores catalanes, por ejemplo. ¿Era tan difícil invertir para los emprendedores canarios en productos de la tierra y una industria agroalimentaria?. No lo creo, pero no se hizo, o se hizo poco.

El poco capital canario que se empleó en industria agroalimentaria ha sido engullido por compañías multinacionales y estoy pensando en dos importantes cerveceras que había fundadas con capital de aquí. Y sin embargo, a mi me gusta repetir, que hay dos tipos de negocio que no fracasan nunca, por la sencilla razón de que tendrán clientes siempre: una de estas lineas de negocio es lo que directamente afecta a la vida:la alimentación.Es obvio que todos necesitamos comer y beber.

Por eso siempre necesitaremos plantar, recolectar, criar y pastorear animales y pescar; pero también será siempre un buen negocio, aquellos que giran en torno al fin de la vida, es decir a la muerte, y como todo ser nacido tiene que morir, todos somos clientes de los servicios funerarios. No conozco ninguna funeraria que se haya arruinado. 

Esto vale también para volver a hablar del monocultivo. Dice un viejo y sabio refrán que no conviene poner todos los huevos en la misma cesta, y eso es lo que ha ocurrido, que hemos fiado toda nuestra economía a un solo sector y una sola rama del sector. Tanto peso sobre una sola rama, era lógico que quebrase. 

Por ultimo, pero no menos importante y también relacionado con todo lo expuesto, es un declive mayúsculo del sector comercial y del transporte de mercancías reduciendo un comercio y un transporte que un día hizo importante a Canarias y que sirvió para enriquecernos sobre la base del libre comercio y también la actual ausencia de un sector financiero canario importante.

Me explico: Hubo un tiempo que el sector marítimo y comercial estaban directamente imbricados. Canarias tenía un régimen de puertos francos, que ya les aviso a los ignorantes “de toda vida”, que no tenía nada que ver con el denostado y profanado autócrata que tuvimos desde 1939 a 1975, sino que procedía del comienzo del estado moderno. Por situarlo en un periodo histórico, desde los reyes católicos.

A partir de la conquista, se fue formando un “corpus” jurídico-mercantil, y financiero-tributario, favorecido por nuestras características geográficas de lejanía de las cortes y con fronteras marítimas. Ese “corpus” cristalizó en la creación de los puertos francos. El nombre provenía de dos clases de productos, el estanco, es decir el cerrado al libre comercio. Se alude al embargo o prohibición del curso y venta libre de algunas cosas, o asiento que se hace para reservar exclusivamente las ventas de mercancías o giros fijando los precios a que se hayan de vender.

Históricamente había dos estancos mayores: la sal y el tabaco y varios estancos menores: aguardiente, salitre, azufre, pólvora, plomo, antimonio, mercurio, bermellón, goma laca, juegos de naipes y papel sellado. En la actualidad los productos estancos mas comunes son los del tabaco, sellos postales, loterías y juegos de azar y en muchos países los licores espirituosos o cerveza, el alcohol, vamos.

A partir de esa distinción, Canarias empieza a obtener una serie ventajas a la importación y exportación de mercancías, que se van ampliando, desarrollando y evolucionando hasta lo que fue un régimen especial dentro de España que eran los puertos francos y lo que se ha llamado nuestro Régimen Económico y Fiscal, (R.E.F).

Esas ventajas, que hoy en día se han malbaratado, modificado y en buena medida prostituidas, gracias entre otros a nuestros mediocres políticos, y también a un mal encaje dentro la Union Europea, cosa de la que también hay que hacer corresponsables a nuestros políticos, los de aquí y los de allá, si bien con una mayor cuota de responsabilidad en los gestores de la cosa pública que no estaban mas allá de los Pirineos.

Hubo un tiempo, no tan lejano, en que nuestros puertos se llenaban de barcos, y no eran cruceros. Hubo un tiempo en que comprar en Canarias tabaco, , derivados del petróleo, productos electrónicos, vehículos de importación, productos de alimentación y Gourmet que en la península ibérica, ni se veían y si se veían estaba al alcance de no muchos, en fin, toda una gama de productos comerciales que se vendían en nuestros puertos, en nuestras tiendas y bazares y que hicieron de Canarias un lugar con un comercio exótico y floreciente.

La administración de Puertos Francos atrajo a funcionarios de los propios puertos francos y de otras administraciones que venían aquí y se quedaban en su gran mayoría para siempre, incentivados por complementos de residencia.

A su vez esto atrajo a mucho visitante peninsular que venía a comprar a Canarias; a comerciantes que venían a vender, como los Sindhis, procedentes de lo que hoy es Pakistan y cuya diáspora, se fijaba en aquellos lugares donde hubiese algún régimen de franquicias como la que disfrutaba Canarias; otras etnias como los libaneses, y todo ese “imput” nos enriquecía.

Poco o nada de eso, queda ya en el actual REF, donde el simple hecho de comprar por internet puede convertirse en un autentico calvario burocrático. En esos tiempos pretéritos, existió a través de este régimen un sistema arancelario y tributario lo suficientemente suave y flexible como para permitirnos a los canarios y no canarios adquirir bienes y mercancías a unos precios asequibles y además dotar a nuestros cabildos de un sistema de financiación basado en los arbitrios a la producción, importación y exportación de mercancías que facultaba a los mismos, a través de lo recaudado por las Juntas Interprovinciales de Arbitrios Insulares para invertir en infraestructuras como nunca lo habían hecho, y contribuyendo con un sistema tributario justo al crecimiento económico y al desarrollo de las islas.

Como dije, todo eso se acabó con el nuevo o nuevos REF, pues ha sido modificado varias veces en los últimos treinta años. Para mal. Y esa sería la tercera pata de la mesa de la economía, bueno esa y pensar muy seriamente en el desarrollo de una zona franca, de una zona off shore, un gran puerto fiscal, que es lo que significa tax haven, mal traducido por tax heaven, paraíso fiscal.

Aún dando por buena la mala traducción, que no se lleven las manos a la cabeza los muy hipócritas socialdemocratillas y los aún peores fariseos de los comunistas a quienes sirven los primeros, porque es absolutamente irreprochable desde el punto de vista ético, primero que la gente quiera pagar lo justo y segundo que como ha dicho el periodista canario, y miembro del instituto Juan de Mariana, Antonio Salazar, “si existen los paraísos fiscales, es porque también existen los infiernos fiscales” y el argumento no puede ser mas válido.

Así que fariseillos de la izquierda mejor calladitos, que bien que los han utilizado entre otros Pablo Iglesias y muchos otros prebostes de la izquierda gauche o izquierda caviar. La idea no es hacer una cueva de Alí Babá y del narcotráfico como puede ser ese forúnculo enquistado en el trasero de España desde el siglo XVII: Gibraltar; la idea no es Curazao, paraíso del narco bolivariano; la idea tampoco es la de San Vicente y Granadinas, donde guarda los dólares de Maduro el muy hipócrita Iglesias, no, no es esa la idea.

La idea es que lo que funcionó, no tenía porque cambiarse. Me refiero a los puertos francos, y si no, siempre se puede actualizar, mejorar, resetear, y si para ello establecemos una zona off shore que constituya una plataforma de siete u ocho islas con vocación tricontinental o universal, pues eso sería de gran ayuda, y una oportunidad de enriquecimiento para las islas y para todos sus habitantes, no sólo para unos pocos. 

Lamentablemente, y ojalá me equivoque, no se hará nada de esto, pues visto lo visto, algunos aún no se han enterado de que el mundo ha cambiado y mucho, y sin embargo, no hay sino que echarle un vistazo a este diario digital los fines de semana, como para percatarnos que los mismos reyezuelos locales de hace treinta años, siguen con exactamente las mismas recetas económicas de hace treinta años, y que pueden resumirse en “dame dinero, dame más dinero, para que yo pueda repartir paguitas entre mis votos cautivos y estómagos agradecidos”, eso es lo que escriben, o su “negro” les escribe.

Ósea más de lo mismo, seguir endeudándonos hasta que no podamos pagar, y me refiero a nosotros los contribuyentes. Mas pagas, más subsidiados, más subvencionados, más pobres, más dependientes, más esclavos. Exactamente lo mismo que hubiese escrito Hayek en “Camino de servidumbre”.