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07:24h. jueves, 26 de noviembre de 2020
“En Valle Gran Rey, y La Gomera en general, se conoce por el “Año de la Gripe”, el año 1920, aunque ya en 1919 andaba por la Isla. 

Se trató de una epidemia mundial (la llamada también gripe española) y que mató entre 50 y 100 millones de personas en todo el mundo entre 1918 y 1919.
En Valle Gran Rey algunas de sus vivencias quedaron recogidas por los poetas locales, en donde la décima, como forma de expresión vino a ser de nuevo, voz y memoria de aquellos que no salen en los libros de historia. Donde, pese a la tragedia, siempre queda un hueco para la anécdota jocosa, de un humor que ahuyenta, momentáneamente, a la miseria.

Dio principio por Gerián,
por Chipude, por Cercado,
Hermigua, Agulo otro lado,
el Valle y San Sebastián.
Unos vienen y otros van
como es natural y ley,
ellos viven, ya sabéis;
uno tumba, otro levanta,
por eso la gente tanta
guarda a Valle Gran ReY

(Autor: José Hernández Negrín)

los granados gomera antigua

 

DÉCIMAS DE “GOBIERNO”

El año de la gripe, para evitar que la epidemia se extendiera hasta Valle Gran Rey, los vecinos pusieron vigilancia en todos los riscos. En el Cerrillal, pusieron dos guardias, que eran Amaro y Dorta, para que nadie de la parte alta: Cercado, Chipude, etc. bajara al pueblo, porque la gripe estaba arriba y podían traer el virus a Valle Gran Rey. El apodado “Gobierno”, mujer, hijo y burra, venían del Cercado con la intención de cavar las papas del Pasillo. Amaro les da el alto, pero éstos la emprenden a pedradas contra ellos para que los dejasen seguir. Entonces, Dorta, avisa al pueblo por medio del silbo para que mandasen refuerzos. El superior o alcalde de aquella época D. Jaime Casanova Roldán, acude también al lugar del conflicto.


Señores voy a contar
una verdadera historia,
no sé si tendré memoria
para poderla narrar.
Lo cierto es que hay que atajar
esta epidemia maldita,
este ser que nos palpita,
guardar nuestra salud bella;
y el que se encuentre sin ella
va diciendo adiós chinita.


El dieciocho de Febrero
del año que está presente
se presentó un ocurrente
con su burra y su arriero.
Fue “Gobierno” el caballero,
yo no ando con tapadillo.
Dando la luna su brillo
se dirigió al Cerrillal,
con la intención de cavar
unas papas al pasillo.


-¡Alto “áhi”!, ¿Quién va?- Gritó Amaro;
nadie quiso responder,
al contrario acometer,
sin conciencia ni reparo.
No hay más remedio ni amparo
dijo Dorta con afán,
silbar como un gavilán
es lo que voy a hacer yo;
y dio un silbo que se oyó,
de Guadá hasta Borbalán.


Al punto y sin dilación
toda la gente acudió
y donde el silbo se oyó
tomaron la dirección.
Mujeres en camisón,
varones en calzoncillos
y Amaro desde el Roquillo
gritando a más no poder,
-Vénganme a favorecer
que me matan estos pillos.


Salió Domingo Correa
con el sargento Juaquín,
diciendo: -Hay que darle fin
a gente de mala idea-.
Al llegar a la vereda
al punto el alto les dieron
con dos piedras que cogieron
los pudieron detener:
a “Gobierno”, la mujer,
a la burra y al arriero.


Mandaron a La Calera
en busca del superior,
al fin llegó este señor
en una viva carrera.
Por aquella cuesta afuera
su cuerpo era una corriente
y al pararse frente a frente
de aquel rebumbio que vio,
primer palabra que habló:
-¡”Gobierno”!- ¿está usted demente?


También salió la Rufina
a pelear con la mujer,
-¡Estos nos quieren traer
a nuestro pueblo la ruina!
Varias palabras cochinas
dijo allí sobre un picacho
y el alcalde sin empacho
cumpliendo con su deber
hizo salir: la mujer,
burra, “Gobierno” y muchacho.

(Autor: José Hernández Negrín)