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05:31h. Viernes, 06 de diciembre de 2019

Gran Hermano se va de las manos

Llega la decimoséptima edición, y más que cambios el programa sufre una metamorfosis exabrupta.

Me ha costado no manifestarme dando semana tras semana una oportunidad a Zeppelin, cruzando los dedos deseando con todas mis fuerzas que lo que estamos viendo y tanto cuesta asimilar sea un sueño. Pero no. 

Primero Mediaset decide prescindir de Mercedes Milá, profesional con las tablas que ya quisiera Jorge Javier Vázquez llegarle a los tobillos en cuánto a capacitación para conducir el espacio que exige un programa de la altura de Gran Hermano. Es que Jorge Javier carece de empatía, no transmite emoción, sólo sabe leer el  cue, y cuando intenta dar una opinión se retrata con el tipo de programas que hasta ahora completan su curriculum, es por eso que el público gritamos por las redes sociales una y otra vez que Gran Hermano no es "Sálvame" ni "Supervivientes". Hay lograr y mantener unas características de envergadura para cumplir con los datos de audiencia que luego les hace llorar por los pasillos.

Pero es que ya no son solamente los casting que en ocasiones he pensado que deben hacerlos a dedo comiendo pipas en la Gran Vía. Me preocupa seriamente la franja de espectadores que principalmente se dispara entre un público de 13 a 34 años, y por primera vez Gran Hermano me produce ese efecto, siendo conscientes de la edad de los espectadores, me cuestiono en qué momento en un programa de CONVIVENCIA estamos en cierta manera forzados a escuchar infinitos improperios, discusiones por la mañana, polémicas por la tarde, disputas por la noche y casi que hasta jaleos en sueños, descalificaciones sin motivos, oda a los tintes y a toda la bollería industrial existente, lo que más falta en esta edición es principalmente EDUCACIÓN. Con Mercedes Milá esto no hubiera transcurrido en el tiempo, en absoluto.

Mercedes reconducía cada jueves la casa, inculcaba en cada intervención semanal lo que a su juicio creía correcto, reprobaba a los concursantes sin el estilo caciquil de Jorge Javier, trataba a los participantes como si fueran hijos suyos, muchas veces excesiva, desorbitada, nos quejábamos pero la queríamos tal cual presentaba, pues no mostraba abiertamente como hacen ahora el favoritismo hacia ciertas concursantes. 

Para coronar esta edición que es un suma y sigue de meteduras de pata en intentos de captar audiencia donde en Mediaset deben recapacitar que NO TODO VALE, arrancan con una campaña nada novedosa y más rastrera que las políticas estadounidenses pretendiendo captar a los que ellos consideran "influencers" (vamos los que opinan en las redes sociales y más de diez comparten su estado.)

Sigilosamente seguían a los "Top ten" en Twitter y les mandaban un mensaje para invitarles a colaborar con ellos, este modus operandi una vez más fracasando en el intento de manipular o quizás controlar, domando a las fieras que amamos Gran Hermano, no va a hacernos callar que la peor decisión que los directores del programa han podido tomar es elegir a Jorge Javier Vázquez como presentador, no se puede morir matando, estáis a tiempo de darle un giro a la edición. 

Para ser un buen líder hay que saber escuchar, para seguir siendo un referente e influenciar tienen que volver a ganarse el respeto del público y no permitir que a una concursante estrella como es la madrileña Clara Toribio se la desestabilice de la manera en que se consciente, con dos concursantes cínicas que constantemente buscan los altercados e involucrarla haciéndola partícipe, e incluso provocando que usemos el MUTE y/o cambiemos de canal ante excesivas  y gratuitas discusiones. Así mismo es incompresible ver un debate dónde no hay controversia, sino una misma opinión, es inverosímil, surrealista no sentirse reflejado en ningún colaborador.

Finalizo con una reflexión, este GH 17 se apoda como "tu momento", pues yo invito a la dirección del programa que aprovechen el momento y nos devuelvan la ilusión, la esencia, la presentadora y en esa coyuntura nosotros les devolveremos con creces en audiencia.

Ruth Moreno Quevedo