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23:14h. lunes, 24 de enero de 2022

Hablemos de hippies

A buen seguro los vecinos a los que el alcalde desmiente y reprueba en sus declaraciones, los restaurantes, bares, cafeterías y alojamientos de Valle Gran Rey estarán encantados con esa opinión.

Últimamente no nos prodigamos mucho en post. No hay mucho que comentar y cuando las cosas no cambian, en ocasiones, es mejor guardar silencio.

Valle Gran Rey también es territorio de hippies porque siempre han formado parte de nuestro día a día y son, en cierta medida, responsables de colocar este pueblo en el mercado turístico. Sin embargo poco tiene que ver la Rainbow Family of Living Light y su espíritu con nuestra versión de la Casa de La Familia y poco tienen que ver aquellos hippies de finales de los 60 y 70 con la nueva oleada de visitantes que recibimos esta temporada. 

Quizás no hubiéramos escrito estas líneas de no ser por un artículo publicado ayer en el periódico Diario de Avisos (http://lagomera.diariodeavisos.com/2014/02/26/los-hippies-regresan-valle-gran-rey-40-anos-despues/) pero después de leerlo y repasar las declaraciones del alcalde de Valle Gran Rey , sólo podemos constatar lo que ya parece evidente.

La actual corporación local, vive sumida en un profundo sueño del que no hay forma de despertar, y a lo que no contribuye mucho el hecho de gobernar sin oposición. Lo último que faltaba por oír era al alcalde de Valle Gran Rey justificar la presencia de cierto colectivo, que nada tienen que ver con el movimiento hipppie, en términos del gasto que hacen en la “Casa de la Familia”, una casa donde, no se entiende como, se desarrollan actividades clasificadas y espectáculos públicos, además de muchas otras cosas, sin que parezcan cumplirse las más mínimas condiciones técnicas generales en cuanto a prevención de incendios, accesos, salubridad e higiene, condiciones de insonorización, ni las tendentes a garantizar la evitación de molestias y los efectos negativos de esta casa sobre su entorno, todas ellas garantías legales de obligado cumplimiento para el resto de empresas del Valle y ignoradas con tal impunidad que sólo dan que pensar en qué poderoso guardián salvaguarda los intereses de “la familia”

A buen seguro los vecinos a los que el alcalde desmiente y reprueba en sus declaraciones, los restaurantes, bares, cafeterías y alojamientos de Valle Gran Rey estarán encantados con esa opinión. Seguro que los padres que no pueden dejar a sus hijos jugar en la plaza de San Pedro por la suciedad y el mal olor y los feligreses de la ermita que no pueden escuchar misa también estarán encantados con esta situación. 

Pero claro está que cuando no te preocupas de mantener limpio tu municipio, de la seguridad ciudadana, de erradicar los problemas de drogas ,cada vez más patentes, y cuando enmascaras tu absoluta falta de gestión bajo el eufemismo de “estos alemanes” que “dejan su dinero en los supermercados y en la Casa La Familia”, sin reconocer que lo que está ocurriendo es mucho más grave que la simple anécdota del tendedero en la plaza, o de la ocupación de espacios públicos y privados, o el saqueo de fincas o la venta ambulante o el trapicheo, que de por sí ya lo son, no te puede extrañar que ocurran estas cosas porque lo que está sucendiendo es mucho más grave y cada día que pasa Valle Gran Rey está más dividido, más fraccionado y herido por quienes ejercen su influencia e intereses particulares frente a los del pueblo y por batallitas ideológicas que, no nos engañemos, no sirven para nada porque lo que se necesita son ideas y gestión. 

En este sentido las declaraciones del alcalde, quitando hierro al asunto y llegando a desmentir a sus vecinos sólo sirven para ahondar en una herida que está desangrando nuestro presente y afectando a nuestro futuro.

Publicado en la página Valle Gran Rey, de la Red Social Facebook y redifundido con su autorización.