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14:29h. martes, 22 de septiembre de 2020
Para que me trates de comprender también te quiero decir que desde que nacemos todos cargamos con una  (o varias mochilas) dicha mochila tiene varios bolsos auxiliares porque a lo largo del camino que recorremos la vamos llenando de ilusiones, esperanzas,...

En mi cita quincenal con los lectores de Gomera Actualidad hoy mi escrito va dirigido a nuestro hijo Tono, nos está dando lecciones a todos, aguantando como un campeón todas las restricciones que el Covid-19 nos va marcando, aunque muchos de los llamados "normales" pongan el grito en el cielo porque no aceptan cumplir las normas, su excusa es que les agobia la mascarilla, que tienen que visitar a sus padres, o parientes, que quieren vivir sin miedo, que esto es una conspiración para tenernos aborregados y con bozal mientras los políticos hacen de las suyas amparados tras la cortina del bicho...en fin...

Pues mientras en la nueva normalidad esto es el pan nuestro de cada día; las personas con distintas capacidades sufren doble confinamiento, el que siempre les ha puesto esta sociedad tan "solidaria y con tanto superávit de caridad cristiana" y el confinamiento por la pandemia.

De repente tanto niños como adultos se han quedado sin sus clases, sus terapias, sus rutinas que tanto necesitan para encontrarse más o menos bien dentro de todas las limitaciones que la vida les ha puesto. 
Desde el 13 de marzo se han quedado en casa y todo ha cambiado para ellos y sus padres o tutores.Si para todos es difícil imaginaros para estas personas, toda su vida es una carrera de obstáculos y palos a las ruedas y ahora llega el Covid-19 para rematar y volverlos de nuevo invisibles para todos.

Ahora voy a contaros como me siento yo como madre y principal cuidadora de mí hijo (por regla general salvo excepciones todos sabemos que siempre recae en la mujer todo el peso de atender a los hijos en general y en el caso de las distintas capacidades en especial) cada madre podría escribir varios libros sobre este tema, pero como cada caso es distinto yo hoy escribo sobre mi experiencia en particular.

Desde aquí aunque siempre te lo digo... Te pido disculpas hijo por estar muchas veces a la que salta, enfadada, estresada, alterada, por no tener tanta paciencia como tú necesitas para escuchar tus justas quejas y dar respuestas a tus lógicas preguntas. 

Para que me trates de comprender también te quiero decir que desde que nacemos todos cargamos con una  (o varias mochilas) dicha mochila tiene varios bolsos auxiliares porque a lo largo del camino que recorremos la vamos llenando de ilusiones, esperanzas, alegrías, risas y sueños, pero también de decepciones, de impotencia, rabia, miedo de frustraciones,desengaños etc.

Entonces vamos repartiendo la carga por los bolsos auxiliares para hacer esta más llevadera.

También cargamos con otra mochila yo la llamo Mochila Emocional, aunque su peso no se no sea tan evidente como las anteriores mencionadas, pesan mucho y agotan más, su carga es invisible pero no por eso es inocua, hay personas que necesitan ayuda psicológica  para poder sobrellevar su peso.

Por eso hijo muchas veces me siento mal por no estar a la altura que tú te mereces, porque  aunque para ti siempre soy joven la realidad es que los años pasan y lo que primero hacía en media hora ahora me lleva un poco más, esta situación que estamos viviendo nos acaba pasando factura a todos.

Pero tú sabes que eres el motor de mí vida y el amor más puro que hay, por tí hago locuras, tenemos mucha complicidad, entre tú y yo hay códigos que solo nosotros sabemos descifrar.
¡Lo que nos reímos haciendo lo que los cuerdos dicen que es locura¡  "bendita locura"
Me camelas para llevarme a tu terreno y lo mejor es que casi siempre lo consigues

Pero reconozco que muchas veces estoy cansada, agobiada y necesito un tiempo para mi y es entonces cuando me siento egoísta por no estar al cien por cien para tí.
En esos momentos veo que respetas mi decisión de estar a solas y te vas para tu habitación a escuchar música, o le vas a preguntar a tu padre cuando comienza la subida de coches a tal o cual sitio, sabemos que lo estas pasando mal al no poder hacer lo que antes era tu rutina y aunque sales a caminar y a tomar algo con tu padre por la mañana, te sabe a poco porque tú eras de salir mucho a tomar el café o un refresco y también a merendar y ahora cada vez que sales vas acompañado porque según está todo no nos fiamos y tememos por tu salud.

Tal vez si hubieras tenido un hermano esta situación sería mas llevadera, pero es lo que hay y con esto debemos afrontar el día a día.

Por eso necesito pedirte perdón cuando no doy más de mí, eres tan bueno que aunque te cuesta te vas adaptando a este modo de vivir y me gustaría tanto poder compensarte con algo que te haga ilusión y que por unos momentos te haga olvidar estos meses de confinamiento...

Sabes que te queremos con locura y por eso nos duele más esta situación pero es algo que no está en nuestras manos, viendo lo que se ve y la irresponsabilidad de muchos, cada día estamos más orgullosos de tí.
Ahora os voy a contar algo que tal vez os ayude a mí desde luego que me da resultado.   
Afortunadamente mi psicóloga   es la Dra. Escritura y gracias a ella he sobrevivido a numerosos tsunamis, espero seguir contando con su inestimable ayuda.

Cuando escucho decir... ¡Qué bien se te ve!... Siempre con la sonrisa en la boca, qué energía tienes, cuantas risas nos haces pasar, o, danos la receta para vivir como si estuvieras todo el tiempo fumada.
Os voy a dar la receta, cuando pasas por situaciones que nunca te habías imaginado de cualquier tipo que sean solo te queda asumirlo y seguir adelante o hacerse la víctima y estar toda la vida quejándose de lo mal que nos ha tratado la misma.

Obviamente he optado por la primera, de no ser así sería un alma en pena y eso no entra en mis planes.
De todas las experiencias aprendes y yo a estas alturas de mi vida he aprendido:
A tratar según me tratan
A vivir mi vida sin importarme la de los demás, cada uno ya tiene bastante con la suya
A distinguir a los bien queda de los auténticos amigos, al principio te pueden despistar pero sus hechos demuestran lo que sus palabras tratan de negar.
A no esperar nada de nadie y de ese modo no llevas decepciones.
No puedo evitar la vida que me ha tocado vivir con todas sus circunstancias, pero lo que sí puedo es vivirla según decido y mi decisión es tomar las situaciones como vienen y sacar el lado positivo de cada una de ellas.

De lo negativo también se aprende porque cuando las cosas vienen mal dadas por el motivo que sea, de ahí se saca la fuerza, el coraje, el valor para seguir caminando, pero procurando saltar las piedras que encuentras por el camino y no darles más importancia de la que tienen.

Si en el camino encuentras personas que te acompañan y te dan cobijo bajo su paraguas cuando comienza la caer chuzos de punta, sabes que eres afortunado/a 

Pero si por el contrario ves que el paraguas no te cobija porque quien lo porta acelera la marcha y te deja en el camino con tus mochilas, sabes que ha llegado la hora de caminar haciendo equilibrios pero en soledad.
Hablando de soledades, esta a mi modo de ver  está sobrevalorada, muchas veces más vale estar solo/a que mal acompañado/a, yo las dividido en tres categorías:  
La elegida
La impuesta
La soledad en compañía
La elegida es perfecta  
La soledad impuesta es más dolorosa, porque no la has elegido te la han impuesto
La soledad en compañía,se lleva mucho últimamente, cada vez somos más individualistas y cada uno va a su bola.

Para terminar deciros que muchas veces las personas que más sonríen son las que más motivos tienen para no hacerlo pero ellas la sonrisa la llevan puesta aunque por dentro están librando mil batallas que nadie imaginaría.