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21:20h. Lunes, 16 de septiembre de 2019

"Para bien o para mal lo que escribo me sale del corazón, así que, los destinatarios que los reciban saben que hay un cincuenta por ciento de sentimientos y otro cincuenta por ciento de sinceridad"

En mi cita quincenal con los lectores de GomeraActualidad, quiero deciros como el escribir ha sido y sigue siendo mi mejor terapia y la que me ayuda a sobrevivir.

Mi mejor amiga al principio fue una libreta, ella era mi confidente la guardiana de mis secretos, desilusiones, desesperanza, miedos y también de mis sueños.

Años más tarde otra amiga (máquina de escribir Olivetti) sufrió en sus propias teclas toda mi rabia e impotencia, mis frustraciones pero también fue la depositaria de mis momentos de inspiración y en ella fui enlazando letras, formando silabas, monosílabas hasta formar algo parecido a un poema, al primero siguió el segundo, siendo mi hijo mi fuente de inspiración.

Después de muchos años, añadí a mi vida un amigo, es paciente, me escucha, aunque no me lo diga, sé que puedo contar con él, siempre me está esperando y siempre está dispuesto a acompañarme, da igual el día, la hora, siempre está disponible.

Pienso que ya no puedo vivir sin él, es el mejor confidente, mejor amigo, sé que no me va a traicionar nunca, a no ser por una causa ajena a su voluntad, ya se sabe que los ordenadores muchas veces les falla el disco duro, o les entra un virus informático.

Mi amigo el ordenador es una válvula de escape, mi mejor psicólogo, mi fiel confidente, nada más sentarme enfrente de el, siento que todo fluye sin prisas pero sin pausas, me desnudo (metafóricamente) y comenzamos el ritual de escribir, sentimientos, frustraciones, emociones etc.

 

A lo largo de mi vida, ya he recorrido más de la mitad de la misma, vas viendo y conociendo a las personas, a las cercanas y a las lejanas.

 

Llegan las decepciones, las desilusiones, hay mucho postureo, mucha bocachanclas y justo es reconocerlo, momentos buenos y otros buenísimos, tampoco estoy descubriendo América, es el peaje que tengo que pagar por estar viva y creo que todos en menor o mayor medida han pasado por ello o estarán a punto de caramelo para hacerlo.

Yo recomiendo a todas las personas escribir, no hay mejor terapia que echar tus sentimientos fuera, lo ideal es tener una persona amiga en la que puedes confiar plenamente, sabiendo que lo que le cuentes ahí se va a quedar.

Yo soy afortunada porque tengo a mi amiga de toda la vida, mi otra mitad, mi amiga Rosi Díaz González, lo que ocurre es que como cada una lleva su mochila, tampoco veo conveniente cargar la suya con mi peso sabiendo que ella lleva peso doble.
Las dos somos madres “Especiales” y eso une mucho, nadie mejor que una madre para entender a otra que vive parecidas vivencias.

Volviendo al tema de escribir, tengo que decir que siempre tuve facilidad para juntar letras, (pienso que ese don lo heredé de mi padre, él también escribía mucho) y gracias a ello comencé a escribir cuando veía que si no lo hacía me iba a volver tarumba.

Mis escritos primeros los hice para familiares y amigos por fechas señaladas. La inspiración más fuerte me vino a partir de mi hijo, viendo todos los inconvenientes que la sociedad le ponía a su disposición para hacerle la vida más difícil.

Otras inspiraciones fueron fruto de los acontecimientos que a lo largo de mi vida me han tocado vivir.
También me gusta escribir a las personas a las cuales por motivos diversos les estoy agradecida, esos escritos son los más agradables porque es puro agradecimiento y cariño hacia ellas.
Para bien o para mal lo que escribo me sale del corazón, así que, los destinatarios que los reciban saben que hay un cincuenta por ciento de sentimientos y otro cincuenta por ciento de sinceridad.

Cada persona tiene su libro que escribir y seguro que su realidad supera la ficción, de la vida de cada uno se podrían hacer películas y los guiones de las mismas, serían de los más variopintos; drama, suspense, comedia, tragicomedia, también habría cabida para el horror y el amor.

A mí me sirve de catarsis y mientras la vida me lo permita seguiré escribiendo, muchas veces cuando esta se complica y no sabes por donde salir ni qué camino tomar, lo ideal es escribir y canalizar lo que sientes para llenar vacíos y suplir carencias. 

En la vida muchas veces ocurre como cuando vas caminando y llega un momento que no sabes qué dirección tomar, depende el camino que sigas te puedes encontrar con obstáculos, caminos tortuosos etc.

Lo mejor para resolver la encrucijada es seguir las pautas que te dicte el corazón, el cerebro aunque dicen que es la parte del razonamiento, te puedes equivocar por pensar fríamente, con el corazón también te puedes equivocar pero seguro que las emociones priman sobre otros intereses. Yo siempre me guío por lo que me dicta el corazón.

Tanto la libreta como la máquina de escribir y el ordenador han sido mis mejores amigos, sé que no suplen a los amigos físicos pero son buenos compañeros de vida, penas y alegrías.