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18:02h. viernes, 25 de septiembre de 2020

 Ocho son y con razón, las llaman Afortunadas, nacidas de las entrañas del mismísimo Océano...

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“SUSURROS  DEL TEIDE”

                             Ocho son y con razón,                               

las llaman Afortunadas,

nacidas de las entrañas

del mismísimo Océano,

se bañan entre sus aguas

y cogidas de la mano,

van ganando la batalla

a tiempos buenos y malos.

 

¡El sol con su resplandor, 

las tiene engalanadas

con vestidos de colores

bordados con oro y plata!

 

¡El Teide con los susurros

de su corazón de lava,

me habló de sus ilusiones,

me habló de sus esperanzas!

Él, que ha liberado guerras

para seguir adelante,

lucha como un campeón

por ver a los visitantes,

de nuevo, en este rincón…

 

Que tras la pandemia cruel

hay que olvidar los pesares

y es este bello vergel

el mejor de los lugares

para que vuelva la calma,

los sueños y libertades…

 

Dice: que el monte y el mar

“están muy enamorados”

y al no poderse besar,

se mandan besos volados

entre nubes de coral…





 

Me dicen sus tajinastes 

con arrullo de arrorró

que hay que ofrece al turista,

de lo bueno, lo mejor…

 Buenos vinos de las Islas,

papas con mojo picón,

buen pescado, buena carne,

el gofio en el escaldón

y… un buen puchero canario

que nubla hasta la razón.

 

Está, “el plátano canario”

que amarillo como el sol,

 en postres extraordinarios

demuestra su gran sabor. 

Es un postre legendario

representante de honor…

 

¡Dice el Teide y con razón,

que enseñemos los museos

que representa la historia,

de todo el sentir isleño

en sus momentos de gloria

y en sus amargos momentos!

 

Entre susurros del Teide

con  perfumes de retamas,

 escuché cantar folías

que traspasaron mi alma,

pues las cantó un corazón 

y el corazón, nunca engaña.

 

Marisol Hernández Esquivel