Buscar
10:26h. Martes, 22 de Agosto de 2017

Quizás ya va siendo hora que le abramos un poco más la puerta a Jorge Javier Vázquez como presentador de la próxima edición de Gran Hermano 18…. Y digo quizás, porque podría hasta abanderar el haber sido de las más críticas. 

Con esto no me estoy ablandando, es que después de la decimoséptima edición, y de esta última de Supervivientes, he tomado algunas notas sobre su particular forma de presentar. Nos cuesta aceptar tras dieciséis años, que nos cambien de presentador, pero luego somos los primeros que queremos cambios en el formato.

¿Acaso no recordamos nuestros enfados apoteósicos contra Mercedes Milá al no gustarnos su trato hacia el concursante que más cariño teníamos? Yo por ejemplo tengo presente en estos instantes a Sonia Walls. No todo vale, no todo es permisible cuando se presenta un programa que mueve una legión de fans. 

La edición pasada, tuvimos que tragar en seco con muchísimos aspectos, es en España dónde único se han emitido diecisiete ediciones con tanto éxito, dónde apenas ha terminado una edición y ya estamos pensando en la siguiente, Gran Hermano ha creado un movimiento social digno de estudio, ya no es un experimento colectivo, nos apasiona como buenos receptores de emociones el concursante que más despierte nuestra simpatía y afecto, perdemos horas de sueño, restamos rendimiento en los estudios y en el trabajo, se vuelve monotema en nuestro entorno, y lo sabemos, pero son los 90 días más deseados del año. 

Estamos a punto de entrar en la mayoría de edad, la revolución… 

Me gustaría que entrasen más concursantes canarios, me gustaría ver una revolución desde dentro, que desde la casa veamos cómo se posicionan políticamente, ante una situación nacional que opinan, cómo lo ven, que no se limite el dilema a que gloss se pondrán en la gala del jueves. Quiero aprender de cada concursante su origen, sus tradiciones, costumbres, no quiero que me transmitan necesidad de hacer caja y de ser conocido. 

Que escriban desde dentro de la casa como si se tratase de un “minutado” personal, íntimo… que sea una especie de confesionario escrito.  
La mayoría de edad siempre se celebra de una manera especial, por mi parte voy a hacer un trato virtual con Mediaset, no escribiré hasta que pasen al menos 24 horas  sobre lo que opino del estreno de la edición. Recuerdo cuando escogieron a nuestra querida Marta “la pinzas” en su casa, o a Sindi en la plaza de Callao… necesitamos sorpresas que rompan esquemas a los que entran y a los que les vemos con altas expectativas.

En Enero de este año, estuve en Madrid, subí a Guadalix de la Sierra, puedo recordar perfectamente el recorrido, lo que sentí cuando el cerco se estrechaba y ya no podíamos seguir con el coche, me bajé, respiré hondo, y lo único que mi cuerpo podía hacer era dar saltos de alegría, hablaba sin parar, reconocía hasta los setos, mantengo en mi retina esas imágenes, pero es que me venían una y otra vez muchísimos concursantes cuando salían de la casa, recordé a Iván Madrazo, a Sabrina cuando ganó…

Telecinco sabe montar espectáculos muy emotivos, al César lo que es del César, porque cuando sueñas tanto con un momento, con un instante y cumple exitosamente con tus expectativas no puedes permanecer indiferente. Queda poco tiempo para sentir esa revolución, brindemos este verano porque sean positivas y los cambios que se produzcan no nos dañe más a los espectadores críticos, las oportunidades hay quedarlas.