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01:12h. Martes, 12 de noviembre de 2019
“De repente ese recuerdo les viene a la mente, luchan por no emocionarse,  se dan cuenta de lo importante que acabo de decir y, lo sé, se hacen la promesa interna de pasar más tiempo con los padres de sus padres que, en algunos casos, fueron primero padres y después abuelos. Y en esos instantes me siento tremendamente afortunado”.

Siempre he pensado que no hay muchas cosas que realmente merezcan la pena. El amor de la madre a sus hijos, las sonrisas cómplices o las lágrimas compartidas de la verdadera amistad y, sobre todo,  esas manos que ayudan con la certeza de que son mejores que los labios que rezan.

Y luego están los abuelos. No creo que se pueda definir la esencia de estos héroes sin capa, de estos expertos de la vida, de estos seres imperfectos que se acercan a la perfección. Yo, observador social casi patológico, consigo ver muchas cosas positivas cuando hablo con ellos o cuando escucho cosas sobre ellos.

La tradición nos indica que son los abuelos los que malcrían a los nietos, afirmación ésta bastante osada porque no creo que haya tal cosa en un exceso de amor, que es siempre positivo, más bien la hay cuando los padres no ponen límites y se hacen colegas de sus vástagos.

Estos días estoy trabajando con mis alumnos todas las situaciones de aprendizaje, que se dice ahora, relacionadas con la familia para poder expresar cosas sobre este centro de interés. No pasa un solo año sin que me pare cuando toca el tema de los abuelos, dado que quiero hacerles ver algo que, quizás, no ven por su edad.

Hace falta algunos años para aprender ciertas cosas y hay ciertas cosas que ni se aprenden con los años pero yo les hablo siempre de que deben pasar todo el tiempo que puedan con sus abuelos, seres que, en la mayor parte de los casos, están cumpliendo su última etapa en el viaje de la vida. Les digo que ese viaje de sus abuelos es difícil y que será más llevadero si los nietos están ahí, cerca de ellos, cogiéndoles de la mano como ellos  los cogieron cuando eran pequeños y necesitaban esa mano llena de calor y de amor para sentirse menos solos en los primeros pasos de la vida.

De repente ese recuerdo les viene a la mente, luchan por no emocionarse,  se dan cuenta de lo importante que acabo de decir y, lo sé, se hacen la promesa interna de pasar más tiempo con los padres de sus padres que, en algunos casos, fueron primero padres y después abuelos. Y en esos instantes me siento tremendamente afortunado.

Si echamos la vista atrás o, incluso, no tan atrás, podemos darnos cuenta de que ese sustento emocional y vital era también económico debido a que muchos españoles se fueron al paro por, ya saben, cosas del sistema económico que nos hemos dado, sistema económico en el que muchos débiles pagan a sangre y fuego una crisis creada por unos pocos que, visto lo visto, se han ido de rositas.

La pensión de los abuelos supuso la comida diaria, el pago de la luz y el agua, dedicando los parados el mísero subsidio para cubrir los gastos de hipoteca o alquiler. Y eso en el mejor de los casos. Muchos otros fueron echados como perros de sus casas por unos banqueros carroñeros con la complicidad de políticos cobardes y traidores que preferían salvarle el culo a los muy ricos antes que defender a las familias más necesitadas.

Como ven, de la Constitución sólo vale el celebérrimo artículo 155. La clase dirigente se pasa el resto de la Carta Magna por el forro de sus vergüenzas. Y es que el el interés de los poderosos siempre viene envuelto en una bandera, en una religión y en unas costumbres que, precisamente, hacen que ellos salgan siempre ganando y la mayoría perdiendo.

Hace ya mucho que mis abuelos no están aquí. A uno no lo conocí y a los otros tres los quise todo lo que la rebeldía generacional me permitió hacerlo. Ellos siempre estaban ahí y yo casi nunca. Se fueron, lloré y los eché de menos pero siempre pienso que, como nieto, pude hacerlo mucho mejor. Ellos, estoy seguro, me perdonarán cuando me arrodille a sus pies en los senderos de la eternidad, estado en el que ya hace tiempo que me esperan.aa abu24